¿Dudas en el sexo?: el mejor anticonceptivo es la información

Los expertos destacan la importancia de la información a la hora de elegir el método más adecuado

Pastillas, parches, profilácticos o implantes son sólo algunas de las alternativas. Las opciones son diversas, por ello el consejo del especialista resulta fundamental para elegir el método anticonceptivo más apropiado para cada caso.

“Siempre hay que contar con la opinión y las preferencias de cada mujer porque un buen método puede generar problemas debido a prejuicios o errores de información”, afirma Isabel Serrano, ginecóloga y presidenta de la Federación de Planificación Familiar, una organización no gubernamental española que trabaja en la promoción, defensa y libre ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos.

Las mujeres pueden escoger entre los diversos métodos anticonceptivos el que más se adapte a sus circunstancias. Para mujeres con pareja estable, la doctora Serrano aconseja el dispositivo intrauterino o el implante subcutáneo.

“Tener pareja estable suele asociarse a un bajo riesgo de contraer infecciones y si además se desea un método de larga duración, podríamos recomendar un dispositivo intrauterino (DIU), de cobre o de hormonas según los casos, o un implante subcutáneo”, señala.

“Todos los DIU se insertan en la cavidad uterina de manera similar pero el mecanismo por el que evitan el embarazo es diferente”, precisa.

“El DIU de hormonas (sólo hay uno que lleva en la varilla larga de la T una hormona denominada levonorgestrel) es más eficaz como anticonceptivo que el que lleva cobre. Además, tiene beneficios añadidos de cara a reducir los sangrados”, explica. Asimismo, ambos tipos de DIU son eficaces durante unos cinco años aproximadamente, añade.

Por el contrario, “el método más apropiado para chicas muy jóvenes, que con frecuencia no mantendrán relaciones estables, es el preservativo”, indica Serrano.

“Sin embargo, hay chicas jóvenes a las que, por diversos motivos, les va muy bien usar métodos hormonales. Son muy eficaces y tienen beneficios añadidos para regular los sangrados, para evitar los dolores importantes durante las menstruaciones o para mejorar el acné”, asegura la ginecóloga.

NINGÚN MÉTODO ANTICONCEPTIVO.

La píldora anticonceptiva es uno de los métodos hormonales más empleados. No obstante, en América Latina el nivel de aceptación es del 9,36 por ciento, mientras que en Europa esta cifra es del 33 por ciento, según datos del Centro Latinoamericano Salud y Mujer (Celsam).“Este bajo nivel tiene relación con aspectos educacionales, morales y culturales”, sostiene esta organización.

De hecho, según datos del Celsam “el 30 por ciento  de las mujeres latinoamericanas en edad fértil (entre los quince y los cuarenta y cinco años) no utiliza ningún método anticonceptivo para planificar su familia”.

“Desde un punto de vista médico, es mejor que una adolescente use hormonas que se quede embarazada sin desearlo”, afirma la doctora Serrano.

“En estas edades es muy importante generar responsabilidad sobre lo que se desea hacer. Por eso, toda recomendación respecto a métodos anticonceptivos debe acompañarse de asesoramiento para no dejarse llevar por imposiciones, para hacerse respetar en las relaciones sentimentales y para evitar los peligros de prácticas sexuales inadecuadas”, señala.

Según la guía “Criterios médicos de elegibilidad para el uso de anticonceptivos”, en general, “las adolescentes deben tener acceso a una variedad de elecciones anticonceptivas. La edad en sí no constituye una razón médica para negar cualquier método a las adolescentes”.

“Aunque se han expresado algunas preocupaciones con respecto al uso de ciertos métodos anticonceptivos en adolescentes, estas preocupaciones deben sopesarse con las ventajas de evitar el embarazo”, añade el mismo documento, elaborado por la Organización Mundial de la Salud.

Para la doctora Serrano, “es importante recibir una buena información, a ser posible desde la adolescencia. La sexualidad forma parte de nosotros mismos desde que nacemos por lo que hay que vivirla como algo importante y bueno”.

La especialista hace hincapié en la necesidad de desterrar falsas creencias como que lavarse con agua fría después de mantener relaciones sexuales o practicar ejercicio brusco evita los embarazos.

“No son métodos anticonceptivos y no sirven para nada. No tiene sentido recurrir a cosas arcaicas que no benefician, que impiden disfrutar de nuestra sexualidad y que, además, no evitan los embarazos ni las infecciones de transmisión sexual”, asegura.

Por el contrario, la ginecóloga recomienda acudir a las consultas especializadas en anticoncepción. Dichas consultas ofrecen “una información veraz, científica, sin sesgos ideológicos o religiosos, para que cada mujer sepa lo que es mejor para ella en cada momento”, afirma.

Según explica la doctora Serrano, los especialistas tratarán de recomendar el mejor método para ambos miembros de la pareja. “La sexualidad compartida es cosa de dos y hay que hacer partícipe al varón de todo lo que tiene que ver con la elección y el manejo del método”, indica.

“El cuidado de la salud sexual y reproductiva, incluidos los servicios de planificación familiar y la información, no sólo es una intervención clave para mejorar la salud de los hombres, las mujeres y los niños, sino que es además un derecho humano”, señalan los expertos de la Organización Mundial de la Salud en la guía “Criterios médicos de elegibilidad para el uso de anticonceptivos”.

“Todos los individuos tienen derecho al acceso, la elección y los beneficios del avance científico en la selección de métodos de planificación familiar”, añaden.

 

 

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