En qué momento se utilizan y dónde están disponibles las pastillas contra el COVID-19

El compuesto Molnupiravir demostró ser efectivo en la prevención de hospitalización de pacientes con COVID-19.

A dos años de los primeros casos de COVID-19, el mundo ya cuenta con algunas alternativas de tratamientos para personas ya contagiadas, además de las vacunas, que sirven para prevenir casos graves y la muerte.

Entre las píldoras que más han avanzado se encuentran las desarrolladas por las farmacéuticas Pfizer y MSD, que funcionan de distinta manera y en momentos específicos de la enfermedad. A continuación, el detalle.

El Paxlovid de Pfizer

La píldora contra el COVID-19 del gigante estadounidense fue autorizada con carácter urgente el 22 de diciembre por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, en inglés), principal agencia de salud de EE.UU..

El medicamento antiviral puede ser administrado a pacientes de alto riesgo (diabéticos, obesos, hipertensos o con el sistema inmune comprometido) desde los 12 años. Como se conoce, estos grupos son los que tienen mayor predisposición a desarrollar un cuadro grave de COVID-19.

El tratamiento de Pfizer, comercializado bajo el nombre de Paxlovid, consiste en una combinación de dos píldoras tomadas dos veces al día durante cinco días, desde el diagnóstico y en los cinco días después de la aparición de síntomas, indica la FDA.

El fármaco del laboratorio estadounidense permite reducir en un 88% las hospitalizaciones y fallecimientos en las personas de mayor riesgo siempre que se tome en los primeros cinco días tras la aparición de los síntomas, según ensayos clínicos.

El Paxlovid es una combinación de dos drogas -nirmatrelvir, una medicina experimental, y ritonavir, un antiviral que ya existe y que es usado contra el VIH-.

El nirmatrelvir acciona bloqueando la acción de una enzima que el coronavirus necesita para replicarse. El ritonavir es administrado para ralentizar la descomposición del nirmatrelvir en el cuerpo, lo que incrementa su eficacia.

Como el Paxlovid no actúa contra las proteínas de rápida mutación que se encuentran en la superficie del coronavirus, los científicos esperan que pueda ser más resistente a las variantes que otros tratamientos, como los anticuerpos usados en la mayoría de las vacunas anticovid.

La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) anunció el lunes que inició una evaluación de la petición de uso en la Unión Europea de la píldora anticovid de Pfizer, precisando que podría emitir un permiso en “algunas semanas”.

En diciembre la agencia europea dio luz verde para que las autoridades nacionales permitieran el uso de emergencia de este tratamiento denominado Paxlovid.

Pero el trámite actual puede dar una autorización amplia para el uso de este compuesto en los 27 países del bloque europeo.

El molnupiravir de MSD

Las autoridades de salud estadounidenses también autorizaron de urgencia el tratamiento del laboratorio MSD, de Merck, destinado a los adultos en condición de alto riesgo frente al COVID-19.

Además, esta píldora para el covid, molnupiravir, ya fue autorizada en Reino Unido, Dinamarca y Japón y México.

Estudios finales mostraron que el molnupiravir reduce las hospitalizaciones y muertes en un 30% en personas de riesgo.

La pastilla se toma dentro de los cinco días posteriores al comienzo de los síntomas de COVID-19. Se ingieren ocho cápsulas de molnupiravir diarias durante cinco días, es decir un total de 40.

Molnupiravir provoca errores en el código genético del virus evitando que se replique en el organismo. Es un medicamento oral a base de cápsulas que se debe seguir cinco días.

La FDA insiste que tanto las pastillas de Pfizer como las de Merck deberían ser un complemento de las vacunas, en vez de reemplazarlas, porque éstas siguen siendo la herramienta principal en la lucha contra el coronavirus.

Aunque ambos tratamientos son generalmente seguros, según revelaron los ensayos clínicos, la pastilla de Merck no fue autorizada para menores de 18 años porque puede afectar el crecimiento de los huesos y cartílagos, ni se recomienda en mujeres embarazadas debido al posible daño fetal.

Los médicos son quienes deciden si los beneficios superan los riesgos en casos individuales.