19 años después del Concorde el nuevo avión supersónico de la NASA levanta el vuelo

Recreación del X-59 que realizará su primer vuelo de prueba a finales de este año.

El proyecto de Lockheed Martin y la NASA realizará su primer vuelo de prueba este año. Emplea un nuevo sistema para minimizar la explosión sónica, al romper la barrera del sonido, que tantos problemas le supuso al clásico avión de Aérospatiale y British Aircraft Corporation

Entre 1976 y 2003 hubo una aeronave que representaba el mayor logro de la aviación comercial. El Concorde fabricado por las actuales Airbus y BAE Systems, con un estilizadísimo e icónico diseño que ayudó a grabarlo en el imaginario colectivo, voló por el mundo durante 27 años a velocidades muy por encima de la barrera del sonido, alcanzando los 2.180 km/h. La enorme explosión sónica que provocaba el avión al superarla (1234 km/hora) le generó importantes obstáculos para operar en países como Estados Unidos, Malasia e India y fue uno de los motivos por los que no ha habido más aviones comerciales supersónicos desde el Concorde. La NASA y Lockheed Martin quieren demostrar que han encontrado una solución a este problema cuando realicen el primer vuelo de prueba del X-59 Quiet SuperSonic Technology, su nuevo avión supersónico, a finales de este año.

Este hito debería haberse alcanzado hace unos meses, el pasado otoño según la previsión original. Pero la pandemia también ha retrasado el desarrollo de este proyecto. La semana pasada, la NASA anunciaba que el avión había sido trasladado desde las instalaciones de Lockheed Martin en California, llamadas Skunk Works, a las de la compañía en Texas para realizar una serie de pruebas en tierra y garantizar que la aeronave puede soportar la carga y el estrés que deberá sufrir en vuelo. Una vez finalizados estas “pruebas críticas”, será devuelto a Skunk Works donde se finalizará la construcción.

La principal diferencia entre el X-59 y otros aviones supersónicos está en la Tecnología Supersónica Silenciosa o Quiet SuperSonic Technology (QueSST) que la NASA y Lockheed Martín han desarrollado para reducir la explosión sónica que supone superar los 1.234 km/h y que puede alcanzar los 200 decibelios dependiendo del tamaño del objeto en desplazamiento, entre otros factores.

Según describe el fabricante de aviones en su web, con QueSST esperan conseguir un impacto auditivo en tierra en torno a los 66 decibelios, lo que equiparan a un “trueno lejano” o un “vecino golpeando fuerte la puerta de su coche”. En el caso del Concorde, el impacto auditivo era de 110 decibelios en tierra firme. El umbral de dolor para el oído humano se encuentra sobre los 120 decibelios.

¿Cómo está diseñado el X-59 para reducir el “boom” sónico?

QueSST supone una serie de mejoras en apartados clave del avión como son la forma, las alas y el motor. La forma única del X-59 está diseñada para dispersar las ondas de choque supersónicas de forma que se eviten los típicos estampidos sónicos que se escuchan en tierra. Según la NASA, lo único que escuchará alguien a ras de suelo “es un silencioso “golpe sónico”, si es que escucha algo”.

El X-59 será propulsado por un único motor de gran potencia que también se utiliza en los aviones de combate. El motor General Electric F414 se colocará en la parte superior del X-59 para que su ruido no se dirija hacia la superficie de la tierra. Además, el tipo de ala “barrida hacia atrás” reduce la resistencia aerodinámica del avión cuando vuela a gran velocidad por el aire. Debido a que la “nariz” del avión es tan larga y delgada, los pilotos contarán con un sistema de visión externa (XVS) que utiliza una combinación de sensores, computadoras y pantallas HD para reemplazar la ventana frontal en los aviones estándar.

Este avión supersónico construido con aluminio y titanio tiene 29,5 metros de longitud, 9 metros de ancho y un diseño ultra aerodinámico que recuerda inevitablemente al Concorde. No alcanza tanta velocidad como aquel, se queda en 1.715 km/h, pero dobla a los aviones comerciales actuales.

El proyecto de la NASA y Lockheed Martin tampoco tiene el objetivo de convertirse en un avión comercial, sino testear la tecnología (tiene previsto realizar vuelos sobre comunidades en Estados Unidos para 2024) y recopilar información que abra el camino al regreso de los vuelos supersónicos en la aviación comercial. No es el único proyecto en este sentido. Compañías como Boeing, Airbus, Aerion, Exosonic o Boom Supersonic trabajan en proyectos similares para recuperar la aviación supersónica para su uso comercial.