Tecktonik, un movimiento que mezcla moda, música y baile es la locura entre los jóvenes parisinos

_44561134_1104grupoteck203.jpgDesde hace unos meses, es imposible caminar por el barrio de Les Halles, en Paris, sin cruzarse con grupos de jóvenes bailando en la calle al son de la música electro.
Ellos son seguidores de un movimiento que mezcla moda, baile y música y que se propaga como un reguero de pólvora entre los franceses de 15 a 22 años: Tecktonik.
Para ellos, la moda es muy importante. Primero, se reconocen por su manera de vestir -parecida a la de los ’80-, y de peinarse: con cabello largo atrás, más corto arriba y con crestas.
«Aunque se este abriendo un poco nuestro estilo, persisten características muy fuertes, como zapatos deportivos de los años ’80, ropas muy ajustadas y una mezcla de colores vivos», indica Treaxy, 18 años, una de las estrellas del movimiento y quien bailó en un vídeo clip de la cantante francesa Yelle, que saltó a la fama desde MySpace, donde puso una de sus canciones.
Pero lo que más los identifica es el baile. Como sus hermanos mayores, los que pueden bailan en las discotecas. Pero también inundan las calles con sus danzas.
Conocido como Tecktonik, Vertigo, Electro Dance o Milky Way, su baile tiene características propias. Se trata de mover los brazos de manera fluida alrededor del cuerpo y de la cabeza, como para ponerse gomina en el cabello repetidamente.
Tecktonik es una marca registrada por dos empresarios franceses, Cyril Blanc y Alexandre Barouzdin. Se trata del nombre de unas noches de fiesta que se organizan desde hace 7 años en el Metropolis, un club de los alrededores de Paris.
«El nombre Tecktonik, inspirado por la noción geológica de placas tectónicas, se refiere a la mezcla de varios estilos de música electro. Al choque entre varios corrientes musicales de orígenes diversas», explica Cyril Blanc, uno de sus creadores.
El empresario ha tenido que esforzarse para proteger el nombre de su marca, que se ha convertido en víctima de su propio éxito.
Poco a poco, los jóvenes empezaron a asocia el nombre de la marca con el baile y el estilo musical y se apoderaron de ellos para crear un fenómeno social a nivel nacional.
Este año, unos festivales franceses muy famosos como el «Printemps de Bourges», ya programan Tecktonik.
«Es un movimiento que está tomando importancia entre los jóvenes. Mis propios hijos se peinan con crestas, y se la pasan bailando. Por eso decidimos programar una tarde Tecktonik, para que los jóvenes puedan participar y bailar en una pista», observa Thierry Langlois, uno de los encargados del programa del festival.
Aunque nació de Paris, el movimiento se propagó por toda Francia e incluso está penetrando en países como Bélgica y España. También se escucha en África.
La gran novedad de este fenómeno es su fuerte relación con la cultura digital y el universo de los reality shows, ya que se difundió masivamente por internet.
Muchos de los jóvenes se graban mientras bailan para publicar sus hazañas en sus páginas o en Youtube.
«El fenómeno consta tanto de baile como de internet, y es la primera vez que se mezclan tanto los dos aspectos», asegura Anne Petiau, socióloga del Centro de Estudios sobre lo Actual y lo Cotidiano (CEAQ) de la Sorbona, que está estudiando el fenómeno.
Las reuniones de jóvenes para bailar por las calles, llamadas «aprems» -diminutivo de la palabra francesa «après-midi», que significa tarde- sólo se organizan por internet.
«Los ‘aprems’ sólo se anuncian en nuestra página pero aún así, hemos logrado reunir hasta 1.000 personas, y todavía se está extendiendo», cuenta DJ Fozzie Bear, miembro del colectivo organizador, Dance Generation.
Para muchos de los aficionados, el contacto con los demás no se limita al internet.
«El movimiento permite socializar y conocer a muchas personas, comunicándonos por internet y luego conociéndonos en los eventos o en las discotecas», explica DJ Fozzie Bear.
Todos comparten una filosofía hedonista y reivindican… no tener reivindicaciones. Su único objetivo, aseguran, es disfrutar de manera sana y sin droga.
«A mí sólo me gusta bailar. Yo no me visto tipo Tecktonik. Pero cuando escucho música electro y bailo, es todo un viaje. Por eso lo hago», explica Titi, 18 años, quien baila ocasionalmente en las discotecas y en casa de sus amigos.
Finalmente, lo importante es bailar sin complejo, en la calle o en otra parte, pero siempre con alegría y con un solo credo: divertirse.

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