Ahora los masones reclutan adeptos por internet

Desde que surgieron en la Edad Media como sociedades secretas de constructores las logias masónicas han conservado a través de los siglos ese sigilo.

Sin embargo, a pesar de que aún mantienen muchos de los ritos y tradiciones que los vieron nacer, muchas agrupaciones masónicas se han ido adaptando a los tiempos modernos.

Un caso paradigmático es el de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, que no sólo ha logrado insertarse con comodidad en la nueva era tecnológica, sino que aprovecha las herramientas digitales para poder crecer.

A través de Internet los masones argentinos difunden sus actividades y buscan reclutar a nuevos miembros.

El principal responsable de la logia, el Gran Maestre Ángel Jorge Clavero, le dijo a BBC Mundo que la web ha permitido atraer la atención en particular de muchos jóvenes, que a través de este medio se interesaron en la masonería.

Gracias a esta forma de difusión la Gran Logia de la Argentina ha ampliado su número de adherentes y cuenta en la actualidad con 12.000 miembros.

Pero ¿cómo hace una sociedad secreta para conservar su sigilo en la era de la información?

Según Clavero, los masones ya no son una sociedad secreta, sino simplemente «discreta».

Y, en su opinión, es posible mantener esa discreción aún cuando se utilice un portal en internet para brindar detalles sobre las actividades educativas y filantrópicas de la logia.

«Los procesos de selección de nuevos miembros y los ritos de iniciación se mantienen igual y conservan la reserva de la tradición original», afirmó a este medio.

El mundo online no sólo ha permitido atraer a nuevos miembros, sino que además ofrece otros beneficios a los masones como, por ejemplo, el poder compartir de forma virtual la biblioteca masónica.

¿Acaso no existe un riesgo de que volcar esta preciada información ancestral en la red pueda ponerla al alcance de desconocidos?

Según Clavero, a lo largo de la historia los masones siempre han tenido que protegerse de peligros externos, de modo que el riesgo que presenta el ciberespacio es solamente un desafío más.

Para el Gran Meastre argentino la adopción de nuevas tecnologías es consecuente con el espíritu progresista que ha acompañado a los masones desde su surgimiento.

Esa visión no es compartida por el historiador y experto en estudios masónicos Eduardo Callaey, quien considera que internet ha «vulgarizado» a la más antigua fraternidad activa en el mundo.

Callaey dijo que la gran cantidad de información —en muchos casos errónea— que circula sobre los masones genera mucha confusión.

«Hay una maraña de información y sitios en internet como estos, además de obras populares como el libro El último símbolo de Dan Brown, hacen parte de un proceso de decadencia de la masonería», señaló.

Según Callaey, las logias masónicas, que buscaban educar a través del lenguaje simbólico utilizado en la construcción de grandes edificios y catedrales, tienen su base en la tradición oral y ese conocimiento no puede ser enseñado a partir de un sitio online.

El experto también objeta el hecho de que se use internet para reclutar a nuevos miembros.

«Tradicionalmente a uno lo elegían para formar parte de una logia y los masones seleccionaban a personas que consideraban valiosas para la asociación», señala.

«Ahora, muchos de los que quieren sumarse son jóvenes sin mucha experiencia para aportar», afirma.

Otra objeción de Callaey es que muchos de estos jóvenes quieren ser masones por una cuestión de estatus, ya que buscan de esta forma establecer una red de contactos e ingresar a un círculo de poder.

En su opinión, esto ha bajado el nivel cultural de las logias.

No obstante, el historiador se muestra confiado en que la masonería logrará sobrevivir los embates que pueda sufrir en el siglo XXI.

«Los masones sobrevivieron a las reformas europeas, al nazismo, al estalinismo. Van a seguir sobreviviendo, pese a internet», asegura.

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