Algunas consecuencias de las armas nucleares para la salud y la vida

La detonación de una bomba nuclear desata una destrucción tremenda, cuyo grado depende de la distancia del centro de esta, denominado hipocentro o zona cero. Mientras más cerca estés, más grave es el daño.

Este se debe a cuatro factores principales:

-La ola de intenso calor de la explosión

-La presión de la onda de choque creada por la explosión

-Radiación

-Polvillo radioactivo (nubes de partículas finas radioactivas de polvo que regresan a la tierra)

En la zona centro, todo se vaporiza inmediatamente debido a las altas temperaturas, hasta 300 millones de grados Celsius. Fuera de este, la mayoría de los daños son provocados por quemaduras, la caída de escombros y edificios que se colapsan, o bien por la onda de choque y exposición a los altos niveles de radiación.

Con el tiempo, el polvillo radioactivo vuelve a la tierra y cae sobre el suministro de agua, es inhalado o ingerido por personas y animales a cierta distancia de la detonación.

Las únicas dos ciudades habitadas que han sufrido una detonación nuclear, son Hiroshima y Nagasaki, durante la segunda guerra mundial. Los científicos se han dedicado durante años a estudiar los efectos a corto y largo plazo en la salud de sus ciudadanos. Identificaron que la radiación y el polvillo radioactivo afectan las células divisivas en el cabello, intestino, médula ósea y órganos reproductivos.

Los síntomas van desde las náuseas, vómito, diarrea, pérdida de pelo y células sanguíneas, hasta cataratas, leucemia, cáncer, infertilidad y defectos de nacimiento.

En los años 80, una década crítica para los accidente nucleares, la comunidad científica evaluó los posibles efectos de una guerra nuclear (es decir, la detonación de múltiples bombas en distintas partes del mundo) y propuso la teoría de un “invierno nuclear.”

En ese escenario, las explosiones crearían grandes nubes de polvo y material radioactivo que llegaría hasta la atmósfera de la Tierra. Estas nubes bloquearían la luz de sol y como consecuencia, la temperatura de la superficie disminuiría y con ella la fotosíntesis de las plantas y bacterias.

En consecuencia, la cadena alimenticia se vería afectada, provocando la extinción de la vida (incluyéndonos). El escenario es similar al establecido en el caso de que cayera un asteroide  de un tamaño considerable, similar al que terminó con los dinosaurios.

Las armas nucleares tienen un poder destructor a largo plazo que viaja mucho más lejos que el objetivo original. Las terribles consecuencias en Hiroshima y Nagasaki no deben tomarse a la ligera por el paso del tiempo, al contrario.

 

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