Aquí están las otras enfermedades crónicas que desata el coronavirus

En algunos pacientes el SARS-CoV-2 provoca daño multiorgánico que adelanta la aparición de patologías crónicas FOTO: SANDRA R. POVEDA

Pasar la infección sin apenas síntomas también puede desencadenar la aparición de patologías crónicas a largo plazo, según recientes estudios científicos

Con la tasa de incidencia cayendo en picado durante estos últimos días puede parecer que la pandemia pronto volverá a darnos un respiro. Sin embargo, el saldo de esta sexta ola resulta demoledor, con la friolera de 6.000 fallecidos y cerca de cinco millones de españoles contagiados en menos de dos meses. Y aunque la mayoría de esos infectados han pasado la enfermedad de forma leve, los expertos alertan de que tras de sí se esconde el riesgo de desarrollar nuevas patologías crónicas a largo plazo, una amenaza que también se produce con Ómicron, a pesar de resultar, a priori, una variante más benévola que la originaria de Wuhán. «Trivializar el contagio por el SARS-CoV-2 es un rotundo error, porque la experiencia acumulada nos dice que la infección puede provocar unas consecuencias muy graves, también en aquellas personas que la superan de forma leve y sin necesidad de asistencia hospitalaria», advierte el Dr. Lorenzo Armenteros, portavoz de la Sociedad de Médicos Generales y de Familia (SEMG).

La secuela más conocida de la infección por SARS-CoV-2 es la aparición de la covid persistente, una patología muy invalidante que afecta a entre el 10 y el 15% de los contagiados. Y a eso se añaden otras consecuencias, pues «se sospecha que la infección leve también puede desencadenar o acelerar la aparición de enfermedades crónicas a posteriori, como una diabetes o una hipertensión, además de provocar un deterioro multiorgánico que afecta al sistema neurológico, respiratorio, digestivo, daña el corazón, el hígado, el riñón… Hacen falta más investigaciones al respecto que nos confirmen esta hipótesis, pero un estudio serio y muy amplio realizado en Estados Unidos con veteranos del Ejército y sus familias ya apuntó a mediados de 2021 que el 27% de quien pasó la covid leve mostró una mayor predisposición a padecer patologías crónicas impropias de su edad meses después del contagio. Esto, por suerte, se produce en un porcentaje pequeño de personas, pero dadas las enormes cifras de infectados actuales, nos enfrentamos a una circunstancia muy grave», lamenta Armenteros.

Afecciones comunes

Según ese estudio al que hace referencia el portavoz de SEMG, los nuevos problemas de salud más comunes fueron el dolor, las dificultades para respirar, el colesterol alto, la fatiga y la hipertensión, a los que se añadieron también síntomas intestinales, migrañas, problemas de la piel, anomalías cardiacas, trastornos del sueño y afecciones mentales, como ansiedad y depresión. «Algunas de estas manifestaciones son patologías crónicas que marcan para siempre al individuo, por lo que los especialistas debemos estar muy atentos a los pacientes que han pasado la infección y tener en cuenta esta posibilidad. Una de las hipótesis que se maneja es que el proceso vírico desencadenado provoque un envejecimiento prematuro del organismo», asegura el Dr. Armenteros.

Y la hipótesis no parece ser muy descabellada a tenor de la evidencia científica que comienza a tomar fuerza en esa dirección. Una de las últimas conjeturas es que los niños que contraen coronavirus tienen significativamente más probabilidades de ser diagnosticados posteriormente con diabetes tipo 1 o 2, según advirtió en enero un informe de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. De acuerdo con la investigación, esto ocurre porque el SARS-CoV-2 afecta a las células del páncreas, responsable de producir insulina, y si esto no se produce se genera una acumulación de glucosa en la sangre que desencadena una nueva diabetes. Sin embargo, «no es posible sacar conclusiones definitivas sin más investigación sobre por qué los niños con Covid-19 desarrollan con mayor frecuencia diabetes», reconoce el Dr. Antonio Pérez, presidente de la Sociedad Española de Diabetes (SED), quien recuerda que «esta enfermedad también puede ser exacerbada, es decir, puesta de manifiesto en personas no diagnosticadas o se puede inducir una hiperglucemia transitoria por todo tipo de patologías, incluidas las infecciones respiratorias, que condicionan una situación de estrés importante que lleva a una resistencia a la insulina».

Consecuencias neurológicas de la Covid-19

La lista de consecuencias no termina ahí, pues también entran en juego las secuelas neurológicas, tal y como ha puesto sobre la mesa, hace apenas unas semanas, la prestigiosa revista científica «Science». En concreto, un artículo realizado por la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale y el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares de EE UU, asegura que meses después del contagio leve por SARS-CoV-2, ciertos pacientes tienen dificultades para pensar, sensaciones cutáneas anormales, dolores de cabeza constantes y otros síntomas neurológicos, lo que lleva a sugerir que la infección por Covid-19 podría desencadenar el desarrollo futuro de enfermedades neurodegenerativas como alzhéimer o párkinson. De hecho, otro estudio de varias universidades norteamericanas prepublicado hace unos días advierte que el coronavirus invade los centros cognitivos del cerebro e induce una neuropatología similar al alzhéimer.

Pero no hay que caer en el alarmismo, ya que el Dr. José Miguel Láinez, presidente de la Sociedad Española de Neurología (SEN), asegura que «no se ha podido demostrar esa relación causa-efecto. Sabemos que este virus es poco neurotropo, es decir, con escasa capacidad de invadir y vivir en el tejido neural, aunque sí vemos que provoca consecuencias neurológicas como pérdidas de memoria, lentitud de procesamiento… La explicación que tenemos nos lleva a pensar que esto no aparece por una relación directa, sino que influyen problemas de tipo inflamatorio y que puede haber una afectación inmunológica en el cerebro».

Secuelas coronarias

Y si el cerebro sufre el envite del SARS-CoV-2, tampoco se libra de ello el corazón, pues desde comienzos de la pandemia se comprobó que el virus dejaba secuelas coronarias graves, pero también se ha comprobado que eso puede darse en pacientes que pasan la infección de forma leve. «En un reciente estudio realizado en sanitarios españoles se ha visto una mayor incidencia de pericarditis y/o miocarditis tras pasar la infección por Covid-19. Para los casos de miocarditis se baraja la hipótesis de la producción de un daño estructural sobre el músculo cardiaco en los primeros meses tras la infección. Por otro lado, en cuanto a la covid prolongada hay diferentes teorías: la persistencia del virus, la tormenta inflamatoria que se produce durante la infección y la alteración de nuestro sistema inmune que acaba produciendo anticuerpos que actúan contra el propio organismo», explica el Dr. José María Gámez, presidente de la Asociación de Cardiología Clínica de la Sociedad Española de Cardiología (SEC).

Daño neuromuscular

En la lista de consecuencias post covid también se ha colado durante las últimas semanas la fibromialgia, ya que algunos expertos aseguran que la infección podría desencadenar la aparición de esta enfermedad. Aunque no se ha detallado el mecanismo, «existe evidencia que sugiere que el daño vascular o neuromuscular inducido por el SARS-CoV-2 podría ser un desencadenante. De hecho, existe la teoría de que la fibromialgia aparece a raíz de una infección vírica previa, por lo que no sería descartable que con la Covid-19 pudiera darse», apunta el Dr. Armenteros.

Más riesgo de ansiedad y depresión

Además, la fatiga pandémica que podría parecer «normal» se convierte en un problema mayor cuando alguien se contagia, «ya que puede desencadenar en un trastorno relacionado con el estrés. Este puede aparecer en forma de trastorno de adaptación o en cuadros de estrés postraumático, según se haya experimentado la infección y las consecuencias de esta. Por ejemplo, una infección leve ha podido implicar una situación de mucho estrés por perder el trabajo. No existen datos de cuántas personas durante esta sexta ola han podido presentar consecuencias psicológicas, pero lo que sabemos de meses atrás es que, ante la enfermedad, el desarrollo de ansiedad y depresión es un problema común, acrecentado por la aparición de alteraciones del sueño y sensación de cansancio», asegura Gabriel Ródenas, portavoz de la Asociación Nacional de Psicólogos Clínicos e Internos Residentes (Anpir).

Sea como fuere, en lo que sí coinciden todos los expertos es en advertir que la infección por Covid-19 no sale gratis, ya que, aunque se supere de forma leve, el simple hecho de que el virus pase por el organismo ya supone comprar papeletas para una lotería que, a tenor de lo expuesto, resulta bastante arriesgada.

Por: Raquel Bonilla