Aquí están las principales consecuencias del consumo de gaseosas

Todos hemos consumido alguna vez en nuestra vida este tipo de brebajes pero, consumirlas de forma periódica, puede suponer un serio problema para nuestra salud
Este tipo de bebidas, comúnmente conocidas como gaseosa, refresco, o simplemente soda, son un brebaje hecho a base de agua carbonatada, edulcorantes naturales, como la fructosa o la sacarosa, o sintéticos como el ciclamato, entre otras sustancias. En la actualidad, existen infinidad de sabores: cola, naranja, limón, uva, cereza, frambuesa, vainilla, además de sabores propios de algunos países, como el guaraná. Todos hemos consumido alguna vez en nuestra vida estas bebidas, pero consumirlas de forma periódica puede suponer un serio problema para nuestra salud por su asociación con el azúcar o los edulcorantes, entre otras sustancias.
Principales efectos sobre la salud
Por un lado, el consumo diario de este tipo bebidas altera nuestro metabolismo debido al alto contenido en azúcares de rápida absorción, que se han relacionado con sobrepeso, obesidad y diabetes tipo II. Pero además, algunos refrescos incorporan componentes como la cafeína que es una sustancia que se ha demostrado adictiva. Estas es la razón por la que las compañías, conscientes de la repercusión mediática de los efectos negativos de sus productos, desarrollaron versiones “light”, “zero” o “zero/zero”, libres de azúcar y cafeína. No obstante, algunos de los edulcorantes que se emplean en estos casos se han considerado cancerígenos.
La mayoría de estas bebidas gaseosas tienen en su composición una gran cantidad de edulcorantes y azúcar que pueden llegar a ser muy perjudiciales para nuestros músculos y huesos. Las bebidas gaseosas reducen la masa ósea, haciendo que nuestros huesos se debiliten y favoreciendo la aparición de lesiones. Estas disminuyen la capacidad de absorción de calcio que podemos llegar a incluir en nuestro organismo por medio de la alimentación. El fósforo, un micronutriente que se puede encontrar en las bebidas tipo cola, es utilizado junto al calcio en el cuerpo humano para crear fosfato de calcio, que es el componente principal del hueso. Sin embargo, la combinación de grandes cantidades de fósforo con muy pocas de calcio puede conducir a una degeneración de la masa ósea. Además, muchos estudios aseguran que la ingesta de este tipo de bebidas, pueden llegar a aumentar las posibilidades de sufrir osteoporosis.
Por otro lado, una gran cantidad de gaseosas son ácidas, al igual que muchas frutas, salsas y otros alimentos. Y su ingesta durante un largo período de tiempo junto con el consumo continuado de alcohol pueden erosionar el esmalte dental. Un estudio realizado en 2007 determinó que algunas bebidas carbonatadas son tan erosivas o más que el jugo de naranja. Por ello es aconsejado por algunos dentistas el uso de una pajita para consumirlas, ya que la bebida no entra en contacto con los dientes. También se ha sugerido que se debe evitar cepillarse los dientes inmediatamente después de tomar bebidas no alcohólicas, ya que esto puede provocar una erosión adicional a los dientes debido a la presencia del ya mencionado ácido.
En 2006, la Agencia de Normas Alimentarias de Reino Unido publicó los resultados de su encuesta sobre los niveles de benceno en bebidas no alcohólicas. La cual, de los 150 productos investigados, cuatro contenían niveles de benceno por encima de las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el agua potable. El benceno produce efectos nocivos en la médula ósea y puede causar una disminución en el número de hematíes, lo que conduce a padecer anemia. El benceno también puede producir hemorragias y daños en el sistema inmunitario, aumentando así las posibilidades de contraer infecciones por inmunodepresión. Además, los efectos nocivos del benceno aumentan con el consumo de bebidas alcohólicas.
Un estudio publicado en la revista clínica de la Sociedad Americana de Nefrología en 2013 concluyó que el consumo de gaseosas estaba asociado con un riesgo 23% mayor de desarrollar cálculos renales.
Por último, estos productos también pueden aumentar la cantidad de grasas dañinas que se acumulan en nuestro cuerpo. En un estudio realizado por investigadores del Instituto de Innovación y Sostenibilidad en la Cadena Agroalimentaria de la Universidad Pública de Navarra, en colaboración con investigadores de la OMS y del Instituto Karolinska se demostró que la ingesta de bebidas azucaradas se asocia con una mayor cantidad de grasa acumulada en el hígado.