Aquí están las rutinas que impiden que vivas 130 años

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La genética es uno de los factores que influye en el envejecimiento y lo regula

El secreto de la eterna juventud es algo que se ha buscado a lo largo de los años sin ningún éxito. Productos de belleza o determinadas dietas se han enfocado en frenar el envejecimiento, pues esta es una de las principales preocupaciones del ser humano. No obstante, parece que ninguno da con la tecla.
¿Hay entonces alguna receta para mantenerse joven?
La genética es uno de los factores que influye en el envejecimiento y lo regula. María Blasco, bióloga molecular especialista en telómeros y directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), expone que en estudios con gemelos se ha comprobado que los genes representan un 20% de la longevidad. Sin embargo, hasta un 80% depende de otros factores.
«Se ha visto que para llegar a la edad de 70 años en buenas condiciones de salud los hábitos de vida son más importantes que la genética, pero para llegar a ser centenarios esta es más importante», manifiesta.
«Nosotros estamos genéticamente programados para vivir unos 130 años», afirma David Escors, virólogo e investigador de Navarrabiomed. Esto se calcula midiendo el tamaño de los telómeros, unos fragmentos de DNA que funcionan como un reloj biológico. Cuantos más largos son estos, más tiempo se puede llegar a vivir. Los factores ambientales, nuestros hábitos de vida y las enfermedades que vamos padeciendo aumentan el daño celular en nuestro organismo, que provoca un acortamiento de estos telómeros y, por consiguiente, una aceleración de nuestro envejecimiento.
Hábitos que interfieren en el envejecimiento
El simple hecho de respirar –señala Escors– nos quita años de vida, porque el oxígeno es un componente muy oxidativo que daña nuestras células. Lo mismo ocurre con las dietas altas en grasas, fritos (porque el aceite cuando se fríe a alta temperatura se descompone y da lugar a compuestos oxidantes y cancerígenos) o con el tabaco. Blasco apunta que fumar puede acortar hasta 10 años la vida.
En cambio, Blasco indica que el ejercicio físico y un control del estrés con técnicas de meditación pueden ayudar a mantener los telómeros largos. Lo mismo ocurre con una buena alimentación. Los vegetales y alimentos típicos de la dieta mediterránea tienen muchos compuestos antioxidantes, efectos anticancerígenos y ayudan a envejecer a un ritmo adecuado. El aceite de oliva, el tomate o el pescado o ajo crudos son algunos de los alimentos que Escors recomienda. Además, muchos de estos contienen compuestos que favorecen el sistema inmunitario y protegen frente a daños neurológicos, explica este experto.
La buena noticia es que, aunque no se pueda revertir el envejecimiento y no sea posible recuperar el tiempo que te has quitado al haber acelerado el acortamiento de tus telómeros, sí que puedes cambiar tu estilo de vida y ganar algo de tiempo. «En el caso del sistema inmunitario puedes recuperar, no la edad biológica, pero sí las funcionalidades de tus células envejecidas utilizando fármacos que recuperen cierta vitalidad de la juventud, aunque no recuperes la juventud en sí», comparte Escors.
¿A qué edad empieza el envejecimiento?
Escors manifiesta que el envejecimiento comienza cuando nacemos, porque ahí es cuando las células empiezan a dividirse. «Entonces conforme te vas formando, se va reduciendo el tamaño de los telómeros, de ese reloj biológico interno, y cuando estos se acaban, no hay manera de dividir más ese DNA y mueres».
Por su parte, Blasco opina que este puede comenzar incluso antes, «pues puede haber estreses intrauterinos durante el desarrollo del embrión que ya pueden resultar en telómeros más cortos de lo normal en el momento del nacimiento. Estos podrían provocar un mayor riesgo de enfermedades en la edad adulta». Estreses o daños en los primeros años de vida también aumentarán la velocidad de acortamiento telomérico e incrementará la probabilidad de la aparición de enfermedades de manera prematura.