Así es un vaquero de la era moderna en los EE.UU

Por: Martin J. Manning

(Traducción abreviada de la versión en inglés)

Hace frío en Wyoming y la primera nevada de la temporada ya ha cubierto el suelo de blanco, aunque solo sea mediados de septiembre. Esta es la época del año que más le gusta al vaquero Duane Word, dado que es el momento en que lleva al ganado a pastar cerca del rancho central para que sea más fácil alimentarlo cuando las verdaderas tormentas de invierno cubran el campo. A medida que los días se hacen más cortos, el ritmo de su actividad disminuye muy poco. En breve, junto con otros trabajadores del rancho, arreará el ganado hacia los corrales, acomodándolo y separando las crías de sus madres.

Pero en estos últimos días del verano, Duane, delgado, de porte tranquilo y con un arreglado bigote, también se prepara para el invierno. Repara cercas y corrales, y coloca heno para que sea más fácil alimentar al ganado en el invierno. Además, corta y transporta leña para calentar el hogar de su familia.

Es difícil definir un “vaquero” hoy en día. En el pasado se entendía que era un hombre montado a caballo en el Oeste de Estados Unidos, pero el vaquero de hoy en día puede realizar sus tareas tanto en un vehículo todoterreno o en una camioneta, como montado a caballo.

En el siglo XIX, la mayoría de los vaqueros eran hombres jóvenes que ayudaban a juntar el ganado en las praderas del sur, principalmente en Texas, y luego arreaban a lugares donde el ganado podía deambular, comer y engordar para una eventual venta. De modo que la primera imagen del vaquero sería la de un hombre joven arreando a cientos o miles de cabezas de ganado por el campo, cruzando ríos, y finalmente vendiendo la manada y después gastándose el dinero en ciudades por donde pasaba el tren, como Dodge City o Abilene (Kansas) o Ogallala (Nebraska).

Con el tiempo, más personas se mudaron a las praderas. Algunas de las praderas se cercaron con vallas, por lo que la extensión de muchas operaciones ganaderas disminuyó. Otras permanecieron lo suficientemente grandes como para acomodar miles de cabezas de ganado. En esos ranchos, los vaqueros siguen teniendo la tradición de arrear el ganado para asegurarse de que dispone de alimento suficiente y además se encargan de cuidar las manadas. El rancho donde trabaja Duane Wood también realiza investigaciones para mejorar el cruce de ganado. Eso significa que Duane se pasa parte del tiempo analizando estadísticas del ganado, como el peso al nacer y el peso después del destete. El trabajo de oficina interrumpe la labor física de la ganadería.

Duane no siempre ha vivido y trabajado con ganado en el rancho de Wyoming donde actualmente trabaja. Como muchos vaqueros, se ha desplazado de un lugar a otro buscando nuevas o mejores oportunidades. Anteriormente trabajó en un rancho de Nuevo México.

Independientemente de donde trabaje, dos de las herramientas más importantes con que cuenta un vaquero actualmente son su caballo y su perro. El caballo es su medio de transporte para juntar el ganado, especialmente en zonas donde el campo es escabroso y escarpado; el perro es un ayudante eficaz para su trabajo. Duane entrena sus propios caballos para las faenas y tiene una perra, Rosie, que le ayuda con las tareas y que es una compañera cuando trabaja solo, que con frecuencia es el caso.

“La relación con mi caballo no es distinta de la relación con mi esposa”, explica Duane. “Dependemos el uno del otro. Mi caballo cuida de mí y yo de él”.

La labor de un vaquero cambia con las temporadas. En el otoño, Duane junta a las vacas y sus becerros, a continuación los separa (destetando a las crías de sus madres) para que las crías puedan enviarse y venderse a los criaderos, que continuarán alimentándolas por otro año hasta que finalmente las vendan a los mataderos. La mayoría de los ranchos se quedan con algunas vaquillas para un eventual cruce con el fin de reponer la manada. Otros, como el rancho donde trabaja Duane, se quedan con los novillos, los crían y los venden en ferias ganaderas que se celebran en la primavera cuando otros ganaderos necesitan comprar toros para cruzarlos en sus propias manadas.

Durante el invierno, Duane mantiene el ganado cerca del rancho principal de modo que, a medida que se acumula la nieve, sea más fácil alimentarlo con heno. Sin importar el clima, se tiene que alimentar al ganado todos los días, y esa es la labor principal en un rancho hasta que las operaciones de parto comienzan a finales del invierno o principios de la primavera.

Cuando Duane Wood sale un día o una noche de invierno a inspeccionar el ganado mientras sopla una tormenta de nieve en el campo de Wyoming, viste varias capas de prendas: la ropa interior térmica, una gruesa camisa de lana, un chaleco de lana, un abrigo grueso, pantalones vaqueros y calcetines de lana dentro de las botas térmicas. Sus guantes son calientes, a veces están hechos de un material impermeable de modo que si tiene que limpiar el hielo de un tanque de agua, pueda meter la mano en el tanque, quitar el hielo y no mojarse los dedos. Si una ventisca aúlla afuera y Duane tiene que atender el ganado, sabe su trabajo. “Lo hacemos. Puede que no queramos salir, pero lo hacemos”, dijo al salir al frío intenso para alimentar a la manada o realizar alguna otra tarea.

Cuando las vacas tienen que parir, Duane las arrea hacia una pastura no lejos del rancho donde hay árboles y otras protecciones naturales. Esta es una de las partes difíciles de las labores que realiza durante el año. Usando una camioneta, un vehículo todoterreno o un caballo, Duane se mueve día y noche entre la manada, inspecciona las crías, les administra una inyección de medicamento si están enfermas, y se asegura de que las crías recién paridas estén con sus madres. Durante la época de partos, se duerme a ratos, ya que se tiene que inspeccionar la manada cada par de horas.

Un vaquero siempre está al tanto del ganado. “En última instancia, estamos en el negocio de la cría de animales”, afirma Duane. “El ganado depende de nosotros y tenemos que estar ahí para ayudarles”. Eso puede significar trasladar el ganado de una zona donde ya no hay más agua o pasto, o ayudar a una vaca a parir.

Las tareas de primavera entrañan las operaciones de parto, marcar los becerros para establecer claramente la propiedad del ganado, reparar las cercas y prepararse para arrear el ganado a una pradera de verano. Durante el verano se lleva al ganado a una pradera más alejada del rancho central, donde come pasto y forraje naturales. En esta época del año las labores de Duane se enfocan en el heno, cortando y haciendo fardos de heno y apilándolos en lugares donde estará disponible como alimento durante el invierno. En otros ranchos, los vaqueros se pasan los días de verano montados a caballo desde que amanece hasta cerca del anochecer, arreando el ganado a distintas pasturas, inspeccionando el ganado enfermo y atendiendo en general a la manada.

La imagen del vaquero con sombrero y chaparreras (mallas de cuero que se colocan encima de los pantalones para resguardarse del clima o rozaduras), llevando botas y espuelas que tintinean al caminar, es precisa hasta cierto punto. Es decir, todos los vaqueros visten ese conjunto parte del tiempo y Duane lo viste también.

Pero a los vaqueros de hoy en día les gusta usar una gorra de béisbol (que generalmente hace publicidad a algún tipo de pienso para ganado, sogas o quizá fertilizante) y pantalones vaquermantenerse calientes.os sin chaparreras. En el invierno a menudo se ponen una gorra escocesa de lana con coberturas térmicas para las orejas, y overoles térmicos para

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