Berlín, Colonia y Hanover introducen estrictos límites a la circulación de autos contaminantes

_44335179_080104berlin203.jpgDesde este año las autoridades de Berlín, Colonia y Hanover limitan estrictamente el ingreso de autos contaminantes al centro de las ciudades.
Y vaya centro: en Berlín, la zona de prohibición abarca casi 90 kilómetros cuadrados del área central de la ciudad.
Casi todos los servicios y buena parte de las zonas de residencia entran dentro de ella, con lo que la restricción se transforma en una virtual prohibición de circulación de autos viejos.
En Berlín circulan alrededor de 1,5 millones de vehículos; de ellos unos 190.000 dentro de los considerados altamente contaminantes: aquéllos sin catalizadores modernos o con motores Diesel sin filtro de partículas.
El objetivo es eliminar el peligro de las micro partículas emitidas por los motores que, según el ministerio de salud alemán, causan la muerte de 65.000 personas por año en el país debido a enfermedades en las vías respiratorias.
Cada vehículo debe portar un sello en su parabrisas que indica cuánto contamina; desde un sello verde para los menos contaminantes hasta uno rojo para los que están al borde de lo aceptado. A partir de 2010 sólo los automóviles con sello verde podrán circular por las mayores ciudades de Alemania.
Cerca de 2 millones de automóviles deberán salir de circulación en toda Alemania por no cumplir la norma.
Algunos de los grandes afectados son las flotas de talleres, artesanos y técnicos.
La Asociación Alemana de Automovilistas, ADAC, proclama que un estudio realizado por su encargo demuestra que la creación de las llamadas Zonas Ambientales no reducirá la emisión de micro partículas.
Jürgen Wiebke, jefe de su asociación se quejó  «Sólo en nuestro sector hay 14.500 vehículos afectados la mayoría viejos, al servicio de empresas en una débil situación económica, que no pueden comprar nuevos».
«Además creemos que las medidas provocarán un efecto ambiental muy pequeño y un alto costo a la economía».
Equipar un automóvil con un filtro de partículas moderno cuesta entre US$1.200 y US$1.300; para un 80% de ellos no valdría la pena, según Wiebke.
Muchos automovilistas se quejan de que las medidas tienden sólo a presionarlos para que compren constantemente autos nuevos.
A lado de esta preocupación ambientalista hay grandes paradojas.
Alemania es uno de los pocos países del mundo en cuyas autopistas no existen límites de velocidad; hasta ahora todos los gobiernos alemanes han rechazado los intentos por fijar una velocidad máxima.
Pero todas las proyecciones económicas indican que la poderosa industria automovilística alemana será reemplazada en las próximas décadas por la industria de las tecnologías medioambientales, de las cuales Alemania ya es líder mundial.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.