BMW 320i executive: prueba del sedán compacto deportivo por excelencia, con un enfoque dirigido siempre hacia los más entusiastas de la conducción

Por Fernando Santos Morales

El emblemático sedán de la compañía Bávara monta en ésta versión un motor de 2 litros gasolina acompañado de un adecuado equipamiento, al que se suman una buena dosis de deportividad, en la cual tienen que ver la personalidad y distinción que le imprimen su comportamiento dinámico y el individual diseño.

BMW toda la vida ha sido un referente en la cantidad de torque y sobretodo de caballos de potencia adicionales que entregan sus motores de gasolina al compararlos con las máquinas de igual cilindrada-tamaño montadas en sus innumerables rivales.

Como rara y reciente excepción a esa regla, surge el comparativo entre el actual BMW 335 (motor de 3 litros con 2 turbo cargadores e inyección directa de gasolina que entrega 306 caballos) con el reciente Audi S4 (motor también de 3 litros con super cargador e inyección directa que eroga 333 caballos), donde el Audi entrega 27 caballos más, y 3,5 kilogramos/metro de torque adicionales.

Además no es solo un especialista a la hora de producir más potencia y en la forma como la entrega, sino en imprimir una suavidad y un sonido únicos a la mayoría de sus motores, en especial a los de 6 cilindros en línea. Pero olvidemos las más poderosas máquinas del fabricante Bávaro, para montarnos y disfrutar el 320i executive de 2 litros de capacidad, el modelo que muy amablemente nos prestó Autogermana para la prueba.

Apenas abro la puerta, llegan instantáneamente gratos recuerdos de lo que me han transmitido siempre todos los modelos BMW en los que he podido viajar. Cierro la puerta, e inmediatamente el sonido y la sensación que percibo tras ‘la maniobra’, dejan una alta sensación de calidad. Casi al unísono, aparece otra de las peculiaridades que la firma pone en sus autos: su deportiva y excelente posición de manejo.

Como todos los sedanes medios actuales, permite regular la altura de la silla, la del timón y su profundidad, así como las obvias cotas de la longitud del cojín e inclinación del espaldar. Cualquiera que sea la posición de todos los elementos, siempre se tiene una perfecta alineación entre los pedales el timón y la silla; además, nos sentimos rodeados mas no incómodos, por la consola y el tablero a pesar de que la forma de éste último con sus 2 viseras (la central deja ver el generoso display donde nos informa del funcionamiento de la radio, el teléfono, de los kilómetros que restan para las próximas revisiones, funciones de la computadora de abordo, etc), es totalmente recta.

Lo anterior, mas una posición al volante que permite visualizar casi en una misma línea, la calzada y los instrumentos, deja más seguridad al tener que apartar muy poco la vista de la carretera para estar pendiente del tablero; cualquiera que sea la posición de manejo adoptada, la tendencia es a sentirse siempre bajo, algo típico del serie 3.

Realmente, nos deja la impresión de estar en un avión caza de combate, al sentirnos rodeado y al mando de absolutamente todos los controles. Es acá, donde entra a figurar su genial ergonomía: todos los controles de luces climatizador sonido y hasta los botones para los vidrios eléctricos, están perfectamente a la mano, ubicados de manera que se encuentren rápida e intuitivamente.

Así mismo, la mayoría de estos transmiten gran calidad en su accionamiento; por ejemplo, las palancas que accionan las direccionales y el limpiabrisas así como las perillas del climatizador y el I Drive, que contrastan con la notable excepción del ordinario y duro tacto que tiene la manija para abrir la guantera central la cual tiene el alojamiento para el teléfono, con otro compartimiento para llevar cds.

El comando del I Drive de segunda generación   -el ‘mouse’, una perilla que gira y se oprime con la que gobernamos todas las funciones que se ven en el comentado display-,  si está un poco atrás en la consola haciéndonos retroceder el codo, más allá de la perfecta comodidad.

Cabe recordar que los atractivos legibles y casi sempiternos instrumentos (tacómetro, velocímetro, nivel de gasolina y consumo instantáneo) presentes y comunes a todas las series por casi 3 décadas, cambiaron de manera radical y única en el serie 7   -el sedán más grande-,  en su cuarta generación (año 2002), para en la quinta generación del serie 5  -el sedán mediano-,  (2003) adoptar un diseño diferente al anterior, que sería ‘el modelo a seguir’ de ahí en adelante, por todos los automóviles de la compañía.

Estos a pesar de haber cambiado dejando paso a un diseño contemporáneo y agradable, conservan el original y auténtico adn en todos los ‘BM’. Los plásticos de la cabina en gris oscuro son de buena apariencia y en ésta versión, una franja de agradable aluminio atraviesa el tablero de lado a lado, haciendo juego con parte del mismo material ubicado en la consola, y en cada una de las 4 puertas.

El timón tiene un tamaño y grosor ideales, aunque no está forrado en legítimo cuero disponible sí, en otras versiones. La executive sujeto de la prueba, tiene un interesante equipamiento de serie el cual puede ser aumentado con diferentes paquetes cargados de elementos y sistemas opcionales, que aumentarán el valor base proporcionalmente a lo pedido.

Tenemos el mencionado I Drive con el display multifuncional, sunroof que se bloquea cuando alguien atraviesa las manos al igual que los 4 vidrios, todos los airbag de rigor, control de tracción y estabilidad, faros bi xenón, conexión para ipod, silla semi eléctrica, un preciso y por lo tanto excelente sensor de reversa que muestra su desempeño en el display, con barras de diferentes colores según la distancia con el obstáculo, sensor de luces, climatizador, controles para la radio en el timón, encendido con botón, tarjeta inteligente para apertura del auto……

Como siempre, muy agradables refinados y prácticos los porta vasos que salen de la nada en el tablero de instrumentos los cuales aportan pues en todo el habitáculo salvo en cada una de las puertas, no se dispone de muchos huecos o mini guanteras para llevar cosas. Adicionalmente ‘sobreviven’ sistemas concebidos hace un buen tiempo, como el de poder programar la evacuación del aire caliente en la cabina con un solo botón, para iniciar el viaje con el aire acondicionado circulando al máximo.

El espacio en la cabina es adecuado  -salvo para llevar 3 personas atrás pues es algo incómodo por la anchura disponible y la forma de la silla central, algo que se presenta en casi todos sus rivales-,  y disponemos de 440 litros de capacidad (el baúl menos capaz entre sus rivales de las marcas de los 4 aros y la estrella de 3 puntas) con unas sillas cómodas y un espacio tanto para la cabeza a lo ancho y para los pies adecuado, con medidas prácticamente idénticas a los de la categoría. La silla del piloto proporciona un buen soporte lateral cuando se acometen las curvas a altas velocidades.

Y es a éste paso, al que con toda propiedad invita a ser conducido el 320i dado que la prioridad es el dinamismo la diversión y la estabilidad que gozarán los más puristas y gomosos de la conducción. La puesta a punto de las suspensiones, los frenos, la dirección    -que merece un capítulo aparte-, y el comportamiento dinámico, cumplen a cabalidad con las premisas.

Primero, la percepción al iniciar la marcha después de la comentada calidad, es de estar manejando un carro estructuralmente rígido; parece un lingote y desde el primer instante nos transmite seguridad y deja ver que es capaz de superar casi cualquier irregularidad del pavimento sin ‘lesionarse’.

La estabilidad es sobresaliente pues la cabina no se balancea sino muy al límite de agarre, siempre inscribiéndose en las curvas al instante pues su tren delantero es muy incisivo: permite altas velocidades y dada la buena insonorización general a la cual contribuyen el bajo ruido de las llantas al rozar la carretera, se puede llegar a las curvas pasados del margen de seguridad.

Si en pleno giro provocamos la zaga con una instantánea imprudente pero a veces necesaria frenada, ésta se asomará para divertirnos y nos tocará estar atentos para contravolantear algo, al tiempo que instantáneamente interviene el DSC  -el control de estabilidad que terció ligeramente hasta en la dirección-, para evitarnos un potencial susto.

Pero normalmente es neutro gracias a la perfecta distribución del peso 50% adelante y 50 atrás (BMW es un especialista en el asunto), y primero aparece el subviraje (la tendencia a seguir derecho así giremos el timón) ante la pérdida de agarre cuando empezamos a pasar sus límites.

Diversión y deportividad a cambio de eficacia; y eso que por las condiciones de agarre y la potencia disponible, no se pudo salir de las curvas haciendo que la cola se asome con base en la dosificación de la potencia que a propósito, se maneja con un pedal de acelerador de tacto y recorrido perfectos.

El tarado de los amortiguadores y muelles además de su corto recorrido, se inclina hacia el lado del dinamismo y en general, es más duro que confortable. No es incómodo ni mucho menos pues el buen hacer de la compañía, deja a las suspensiones desempeñar bien su trabajo al absorber bien las pequeñas imperfecciones de la vía, así como las ondulaciones no muy profundas; en ciertos baches, sí puede llegar a ser seca.

En la prueba de eslálom al simular cambios instantáneos y sucesivos de carril, es sumamente ágil  -tanto, que nos arroja con brusquedad a los soportes laterales de las sillas-,  y nos deja ver lo seguro que es a la hora de una emergencia provocada por algún obstáculo en la vía.

El pedal de los frenos tiene un recorrido corto y una gran mordiente  (no es tan suave ni refinado) que permite desacelerar con precisión  -el agarre de las llantas llega a su límite cuando se les transmite un 70-80% de la fuerza total de frenado-,  y se destacan ante frenadas fuertes a grandes velocidades donde el auto se hunde muy poco de adelante, parando absolutamente recto y sin dejar sentir el trabajo del refinado ABS.

El motor de 2 litros y 4 cilindros en línea con el empleo de tecnologías como la variación en el ángulo de apertura y cierre de válvulas de admisión y escape (doble Vanos), se destaca por las importantes cifras de caballos y torque máximo, entregando 156 ‘equinos’ a 6400 revoluciones con un par máximo de 21,4 kgm a 4250.

La respuesta del motor es abundante en cualquier régimen de revoluciones. Como sucede con muchos motores, el punto de máximo torque no significa necesariamente que se deba acelerar hasta donde se da éste (a 4250 revoluciones por minuto en el 320) ni que esté carente de fuerza en bajas revoluciones.

Por el contrario, es sorprendente el torque que entrega en bajas revoluciones permitiéndole adelantar y recuperarse muy bien, sin que por ejemplo sea necesario recurrir a la primera marcha cuando se va despacio en medio de los trancones citadinos, y se necesita una respuesta instantánea para superar rápidamente al vehículo que nos precede.

Así mismo en carretera al enfrentar subidas pronunciadas en tercera marcha, acelera y puede agotarla fácilmente  llegando a unos 120 kilómetros por hora.

El motor sube de vueltas casi de manera progresiva  -en algo se nota el incremento de aceleración al pasar de bajas a medias rpm-,  y en altas gira tranquilo hasta cerca de las 6000 rpm; pero no es contundente desde ahí hasta llegar a el corte de inyección en las 6400. La entrega de la potencia máxima no es al estilo de las contundentes ‘turbinas’ de 6 cilindros: extrañamos el antiguo pero agradable 6 cilindros en línea de 2 litros que ‘murió’ en la anterior generación E46 nacida en 1999…….

Obviamente el sonido del 4 cilindros no es tan seductor como los de 6 sobretodo al estar en la cabina con los vidrios cerrados; se parece en algo, cuando pisamos el acelerador de la mitad hasta el fondo. El del escape que se escucha en el exterior se ve que fué bien estudiado  -como lo hacen siempre-,  para dejarnos escuchar que es un BMW el que está acelerando.

El consumo de gasolina es razonable; obtuve entre 35 y 36 kilómetros por galón en los densos trancones de la capital; con un pie más benévolo, la cifra mejorará ligeramente. En carreteras planas a velocidad constante puede variar desde los 35 a fondo hasta algo más de 55 por galón, a velocidades de crucero legales.

El motor va acoplado a una caja automática de 6 marchas steptronic cuyo funcionamiento es destacable pues interpreta de forma exacta lo que queremos hacer con el acelerador. Si se pisa a fondo baja suave y rápidamente, a buscar el cambio más conveniente para el momento y es de las pocas cajas llamadas adaptativas, que hacen verdadero honor a su nombre porque adicionalmente cuando rodamos cuesta abajo, retiene de verdad el auto engranando la marcha adecuada para la pendiente sobre la que circulamos, ayudándonos a aliviar el trabajo sobre los frenos.

Tiene manejo secuencial manual  -únicamente desde la palanca ubicada en la consola pues no existen las levas en el volante-,   muy intuitivo pues es de los pocos vehículos que para bajar a un cambio inferior, se da un golpecito hacia adelante y hacia atrás para cambiar a uno superior; la mayoría de los carros funcionan en sentido contrario. En cualquiera de los 2 modos de funcionamiento siempre hará el cambio a 6400 rpm donde encontramos el limitador. No nos deja ‘gobernar’ a nuestro antojo cuando se gira al máximo; se reduce el placer de conducir? No lo sabemos……

Sensaciones aparte y teniendo en cuenta su objetivo, la dirección hidráulica es maravillosa pues es absolutamente precisa, vira con poco girar el timón tiene un tacto y asistencia intermedia tirando ligeramente a dura al rodar, y transmite fielmente todos los tipos de irregularidades presentes en la vía algo lógico y que se puede ver como una ventaja en un auto de tracción trasera donde las ruedas sólo tienen que virar sin tener al tiempo que transmitir la potencia al suelo.

Cuando se enlazan curvas, una tras otra, se percibe como la de un cart, con la posición central muy bien definida. Lo mejor para los entusiastas, pero algo dura a la hora de estacionar pues no es de las más suaves, ni tiene ese tacto super suave de algunos sistemas eléctricos que estimulan sensaciones contrarias; al parquear, las señoras la pueden extrañar……pero en síntesis, la dirección es única; hasta el cambio de pavimento a concreto lo percibimos en las manos.

Las nervaduras del capó y los afilados faros así como los stops en un solo tono adoptados hace poco en la segunda serie, complementan su particular y conocido diseño lateral, aderezado con unos pequeños rines de 16 pulgadas  -que se ven poco agraciados dentro de unos guardabarros grandes, algo que le sucede a muchos carros actuales-,  los cuales no merman en general su atractivo y dinámico estilo.

El conjunto hace parte de una berlina que lo seducirá desde el primer momento que la vea, pues una vez a sus mandos, al oprimir el botón de arranque escuchar el sonido del escape e iniciar el recorrido acelerando para tomar una buena carretera de montaña con curvas de diferente radio, podrá corroborar el lema que ha hecho de BMW, en especial de la serie 3, una leyenda del automovilismo: el placer de conducir.

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