Bueno es el vino…cuando el vino es costoso

_44397655_080201vino1.jpgEl placer que se siente al tomar vino aumenta al subir el precio… así sea el mismo vino.

En un experimento sobre el poder del mercadeo, se demostró que se puede aumentar el placer que siente una persona al beber vino si se incrementa su precio.

Lo aseguran unos investigadores de California, Estados Unidos, que afirman que el precio de un producto determina las percepciones de los consumidores.

En el estudio realizado por el Instituto de Tecnología de California, se «engañó» a 20 personas para que probaran vinos diferentes, o eso les dijeron, para ver cuál les gustaba más.

«Invitamos a un grupo de individuos a que probaran una serie de vinos mientras les escaneábamos el cerebro (para monitorear la actividad neurológica)», Antonio Rangel, jefe de la investigación del Instituto de Tecnología de California.

«El objetivo era ver cómo reaccionaba una parte del cerebro, llamado córtex orbitofrontal medial, al probar los vinos», dijo.

Se cree que esta parte del cerebro codifica el placer vinculado al gusto, los olores y la música, y «está asociado con medir la cantidad de placer que el cerebro está experimentando en el momento de tener una experiencia», afirmó Rangel.

La prueba consistía en probar tres tipos de vino, aunque en realidad los participantes pensaban que estaban probando cinco diferentes, cuando en realidad sólo eran tres. La única información de la que disponían los voluntarios era su precio.

Así que, sin decírselo a los voluntarios, los investigadores presentaron dos de los vinos dos veces, una vez con su verdadero precio de venta, US$5, y otra con uno falso, US$45.

Los análisis del cerebro mostraron una mayor actividad neuronal cuando probaban esos vinos más caros, lo que muestra que el mayor placer que expresaron respondió a un efecto real en el cerebro.

«Vemos si la parte del cerebro está más activa cuando los precios son más caros, y la respuesta es que sí», aseguró Antonio Rangel.

«Lo que sugiere es que los precios están modulando, de alguna manera, la cantidad de placer que los sujetos están experimentando al probar el vino», agregó.

Para el experto en vino, Juan Carlos Rincón, el precio real de un vino depende de la relación calidad precio, pero también hay otros factores como, por ejemplo, el costo de producción o su estándar.

«Si esta máxima se cumpliera -explica Rincón-, y no siempre se cumple, el común de la gente no ve la calidad de un vino, sino su precio».

Incluso para los expertos, asegura Juan Carlos Rincón, «hay factores subjetivos que pueden influenciar su calificación del vino».

El investigador Antonio Rangel llegó a la conclusión que la gente cree que «la calidad de una experiencia sólo depende de las circunstancias objetivas de dicha experiencia, por ejemplo, cuál es la química del vino que te pones en la boca y cuál es el estado del individuo, por ejemplo, cuánta sed tiene».

Y a pesar de que el experimento muestra que «ésto funciona con precios y vinos, la lección es más general», asegura Rangel.

Sin embargo, Antonio Rangel aseguró que aún se necesita estudiar más este experimento para poder ampliarlo a otros productos.

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