Investigadores argentinos y británicos desarrollaron una nueva técnica para poder identificar signos de conciencia en pacientes en estado vegetativo

_44344781_vegetalsch.jpgSe trata de un método simple que por medio de un electromiógrafo permite detectar movimientos voluntarios que, de otra forma, pasan inadvertidos en estos pacientes.
La técnica, afirma el estudio publicado en Journal of Neurology, Neurosurgery & Psiquiatry (Revista de Neurología, Neurocirugía y Psiquiatría), podría ayudar a diagnotiscar con más precisión a pacientes que sufren estado vegetativo o estado de conciencia mínima.
«Es muy difícil distinguir clínicamente estos dos estados de trastorno de conciencia» dijo uno de los autores del estudio, el doctor Facundo Manes, director del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO) y del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro en Argentina.
«Porque las evaluaciones de conducta son muy subjetivas y en algunos casos se malinterpretan ya que los médicos no saben si el paciente está en estado vegetativo o de mínima conciencia», agrega el experto.
Según los autores, resulta esencial diferenciar entre estos dos estados porque estudios previos demuestran que las personas que sufren este último tienen más posibilidades de recuperarse.
Los avances en la tecnología han permitido comparar la actividad cerebral que ocurre cuando un paciente en estado vegetativo o de conciencia mínima responde a estímulos cognitivos o emocionales
Pero los científicos todavía no han logrado sacar conclusiones definitivas para diferenciar a unos y otros.
Hasta ahora todavía se desconoce mucho sobre la naturaleza de la conciencia humana.
Un paciente en estado vegetativo está despierto y muestra ciclos de sueño y vigilia, pero no hay evidencia de que pueda realizar conductas voluntarias o de que tenga conocimiento de sí mismo.
Por otro lado, un paciente en estado de mínima conciencia difiere del otro porque tiene respuestas voluntarias y un mínimo conocimiento de sí mismo y de su entorno.
«Esta actividad no es permanente -explica Facundo Manes- pero si uno le pide al paciente que sonría 10 veces, sonreirá dos o tres veces».
«Es decir hay respuestas a órdenes simples, que son inconsistentes, pero no son reflejas», agrega.
Hasta hoy, sin embargo, no se contaba con una herramienta objetiva para poder diferenciar a estos pacientes.
El doctor Manes junto con investigadores de la Universidad de Cambridge, en Inglaterra, diseñaron un método que no requiere aparatos costosos para el diagnóstico de estos pacientes.
«Hasta ahora hemos estudiado a estos pacientes con resonancia magnética funcional o PET que son equipos muy costosos que requieren de un equipo de expertos para interpretar los resultados», afirma Facundo Manes.
«Pero un eletromiograma está disponible en cualquier centro de neurología del mundo», agrega.
Se trata de un amplificador de respuesta muscular que por medio de electrodos en cualquiera de los músculos del paciente puede detectar micromovimientos que no son detectados clínicamente.
«Muchos de estos pacientes quizás intenten mover el brazo, por ejemplo, pero no pueden hacerlo», dice el neurólogo.
«Pero el electromiograma puede identificar esos micromovimientos que nos permiten decir que hay algunos signos de conciencia que en la clínica pasan desapercibidos».
Según los expertos una prueba que distinga estos cuadros de conciencia ayudaría a resolver muchas de las implicaciones éticas y legales que enfrentan estos pacientes.
El caso más famoso es el de Terry Schiavo, una joven estadounidense que después de siete años de batallas legales fue desconectada de la sonda que la mantenía viva tras permanecer 15 años inconsciente.
Durante años, el consenso entre los expertos estaba dividido entre quienes decían que la mujer estaba en estado vegetativo y quienes opinaban que tenía cierta conciencia mínima.
«Para algunos sonreía por un acto reflejo, para otros sonreía voluntariamente», dice Facundo Manes.
Según el experto, este caso marca claramente la importancia de poder disponer de una herramienta que permita distinguir con un electrodo en la cara si el paciente sonríe de manera voluntaria o refleja.
«Y ciertamente podría ayudar a resolver los debates éticos y legales relacionados con la naturaleza de la conciencia y la calidad de vida que enfrentan estas personas», agrega el experto.

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