Científicos belgas desarrollaron una Inteligencia Artificial capaz de predecir un ataque cardiaco escaneando los globos oculares

Representación gráfica de la idea de usar un escaneo del ojo para obtener una ventana a la salud del corazón | Fuente: Europa Press

La nueva técnica tiene una precisión de entre el 70% y el 80% a la hora de prevenir el riesgo de sufrir un infarto en los siguientes 12 meses

Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte prematura a nivel planetario. Para hacernos una idea: según la Sociedad Española de Cardiología, solo en el año 2020, en España murieron algo menos de 120.000 personas por una afección de naturaleza cardiovascular. Lo que supone alrededor del 24% de los fallecimientos totales.

Afortunadamente, unos investigadores de la Universidad de Leuven (Bélgica), han conseguido dar con una posible alternativa para identificar los primeros síntomas de la enfermedad. Lo que podría permitir tomar medidas preventivas y -con suerte- evitar el fatal desenlace: “Nuestra técnica podría revolucionar la detección de problemas cardiacos”, aseguraba uno de los coautores del estudio, el profesor Alex Frangi.

¿En qué consiste?

El método para lograr predecir el riesgo de que se produzca un ataque cardiaco se basa en el análisis de los vasos sanguíneos de la retina mediante inteligencia artificial. Para conseguir su objetivo, solo se necesita realizar una prueba diagnóstica relativamente barata y accesible: un escáner ocular. Que es un examen que ya realizan los oftalmólogos con cierta asiduidad.

El profesor Frangi explicaba: “Mediante la detección automática con nuestro sistema de inteligencia artificial, los pacientes en riesgo pueden identificarse y derivarse más rápidamente. Los escaneos también podrían usarse para detectar signos tempranos de problemas cardíacos”.

Los científicos de la Universidad de Leuven aseguran que han conseguido una precisión de entre el 70% y el 80%. Durante la investigación se escanearon los globos oculares de 5.000 personas, y simultáneamente, también se monitorizó el estado del corazón de los pacientes. De esta forma, se creó una base de datos lo suficientemente grande como para que la IA identificase la relación entre las anomalías que se producen en los vasos sanguíneos y las anomalías cardiovasculares.

El indicador más certero de la posible existencia de una patología cardiaca y/o del riego sanguíneo que encontró la Inteligencia artificial analizando patrones en las imágenes de los ojos de los pacientes fue un tamaño anormalmente superior del ventrículo izquierdo del corazón.

Hasta ahora, esta anomalía solo podía identificarse a través de una resonancia magnética del corazón o una ecocardiografía. Que si bien son pruebas muy esclarecedoras y sumamente precisas, también implican mucha preparación… y no son precisamente baratas. Por lo que no es posible añadirlas dentro del chequeo médico general, como sí lo sería el análisis de la retina. Además, estas pruebas están contraindicadas en varios casos que serían especialmente susceptibles de sufrir un accidente cardiovascular. Por ejemplo, la MRI no se recomienda para aquellos pacientes con afecciones cardiacas anteriores.

A medida que se profundice cada vez más en esta técnica y a medida que se obtengan más datos, se espera que la IA sea capaz de aumentar su precisión. Que en estos momentos ya ha demostrado ser bastante efectiva a la hora de predecir el riesgo de sufrir un infarto durante los siguientes 12 meses.