Científicos descubren un mecanismo esencial para el mantenimiento de la densidad ósea

Aparte de materiales como calcio, fósforo o colágeno, los huesos también contienen células de tres tipos: osteoblastos, osteoclastos y osteocitos.

Actualmente, se sabe que los osteocitos actúan como directores de orquesta, comunicándose con osteoblastos y osteoclastos para coordinar la remodelación ósea, necesaria para adaptarse a las exigencias fisiológicas del organismo. Los osteoblastos fabrican tejido óseo y los osteoclastos lo reabsorben y remodelan. Para que se mantenga la integridad de los huesos, es necesario un equilibrio entre la actividad de los tres tipos de células.

En las enfermedades osteopénicas, un desequilibrio en la actividad de estas tres células conlleva la pérdida de masa ósea. Estas enfermedades tienen causas diversas, relacionadas con la edad, estado hormonal, la genética o el estado nutricional, entre otras, y todavía no se ha encontrado un tratamiento definitivo que ayude a recuperar la masa ósea perdida.

Hasta ahora, se había visto que NRF2, una proteína que regula la expresión de genes en respuesta a radicales oxidativos, también tenía cierta importancia en el mantenimiento de los huesos, pero no se había podido aclarar su mecanismo de acción.

Un nuevo estudio ha desentrañado el rol que tiene NRF2 en los huesos.

El trabajo es obra del Grupo de Investigación en Señalización Celular y Biología del Hueso, del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) en Hospitalet de Llobregat, Barcelona, y la Universidad de Barcelona (UB).

La proteína NRF2 estimula la generación y la actividad de los osteocitos, lo cual favorece el mantenimiento y la integridad de los huesos. De hecho, se ha visto que los ratones que carecen de NRF2 tienen una menor densidad ósea.

Dentro de este mismo estudio, los investigadores han administrado dimetilfumarato, un fármaco que actualmente está aprobado como tratamiento de la esclerosis múltiple, en ratones con osteoporosis. Han visto que estos ratones mantenían mejor la masa ósea en comparación con los que no recibían el dimetilfumarato.

“Esto muestra cómo un cierto nivel de radicales libres de oxígeno puede ser beneficioso para mantener la integridad del esqueleto – comenta el Dr. Francesc Ventura, coordinador de este trabajo –, y abre una nueva oportunidad terapéutica para el diseño de nuevos fármacos con acción protectora de la densidad y estructura óseas”.

El estudio se titula “NRF2 function in osteocytes is required for bone homeostasis and drives osteocytic gene expression”. Y se ha publicado en la revista académica Redox Biology.