Científicos esclarecen que causa el guayabo (resaca)

HangoverDiez horas después de beber de más hay cambios en el sistema inmune y en el metabolismo.

Dolor de cabeza, náuseas, malestar corporal, problemas de coordinación, incluso escalofríos. Los síntomas de la resaca son múltiples y todos, sin excepción, molestos. Para acabar con este mal, un grupo de investigadores internacionales lleva cinco años tratando de descifrar por qué luego del consumo exagerado de alcohol el cuerpo reacciona como si estuviera enfermo.

El Alcohol Hangover Research Group (en español, «Grupo de investigación de la resaca»), cuyo logo es un vaso de cerveza y una copa con vino tinto derramado, se reunió días atrás en Seattle (Estados Unidos) para discutir el tema.

«Mucha gente está de acuerdo con la popular (y no demostrada) creencia de que la deshidratación es la causa principal de los síntomas de la resaca. Sin embargo, las investigaciones actuales sobre los cambios biológicos que ocurren durante la resaca sugieren otra cosa», señala el Alcohol Hangover Research Group (AHRG).

Según sus datos, al día siguiente también hay cambios en los niveles hormonales, metabólicos y en el sistema inmune. Una idea con la que concuerda el gastroenterólogo Juan Carlos Glasinovic: «El alcohol llega a todas las células del cuerpo y es capaz de producir alteraciones a nivel de todos los tejidos».

Por su parte, Richard Stephens, miembro del grupo y psicólogo de la Universidad de Keele (Inglaterra), señaló al diario The Atlantic que aunque la causa de la resaca no se conoce completamente hay otra evidencia interesante. «Una es la forma como se metaboliza el alcohol. Cuando bebes hay una enzima en el cuerpo que destruye el etanol del alcohol. Y una vez que te empiezas a sentir sobrio de nuevo, es porque tu cuerpo ha metabolizado el etanol». El tema no termina ahí: el organismo procesa otros alcoholes que están en pequeñas cantidades en los tragos como el metanol. «Y cuando eso sucede, lo metaboliza como toxina, y eso te hace sentir enfermo, como que te envenenaran un poco».

Esto sucede cerca de 10 horas después de beber. Para Stephens uno de los problemas es que el organismo siempre va a preferir metabolizar primero el etanol y luego el metanol. «Eso quiere decir que cuando estás en la fase de resaca, si tomas más alcohol, tu cuerpo va a metabolizar el etanol (por lo tanto, se retrasarán los síntomas). Y ese es uno de los riesgos de por qué la resaca puede ser un factor para el alcoholismo y no una forma natural para dejar de beber».

Según las investigaciones de AHRG, las sustancias que les dan sabor y color a los tragos también influyen en el tipo de resaca que se sienta al día siguiente. Lo mismo ocurre con el sueño. Si la persona luego de embriagarse puede dormir suficientes horas, tendrá menos síntomas que la que tiene que levantarse para ir a trabajar y descansó poco.

Según explica el psiquiatra Daniel Seijas, experto en adicciones, la resaca dura, en promedio, 24 horas. «Pero también hay aspectos crónicos, como la taquicardia llamada `de fin de semana`, que aparece lunes y martes por una alteración del ritmo cardíaco».

Además, dice, con la edad las consecuencias de una borrachera son cada vez peores: «Con el paso del tiempo hay más muerte neuronal; entonces, el alcohol afecta más al cerebro. Además, disminuye la tolerancia al alcohol, porque con la edad hay una alteración hepática: la capacidad de metabolizar del hígado no es la misma».

Para aminorar el malestar, la comida puede ser una solución. «Una de las curas más efectivas para la resaca es la administración de glucosa. Uno de los mecanismos de la resaca también se relaciona con no tener suficiente azúcar en la sangre», dice Stephens. Por eso, agrega, es común que la gente tenga antojos de carbohidratos al día siguiente de tomar.

Con él coincide el doctor Juan Carlos Glasinovic: «No hay nada comprobado, pero para evitar las consecuencias es bueno tomar con el estómago con comida, lo que hace que la absorción del alcohol sea más lenta. Además, antes y después se recomienda comer hidratos de carbono, lo que ayuda a que no haya falta de glucosa y, además, tomar bastante líquido para evitar la deshidratación». «Es cierto que comer disminuye la absorción -dice Seijas-, pero el mejor antídoto es cuidarse y controlarse de no tomar de más, aunque parezca una obviedad».

 

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