Científicos españoles descubrieron nuevos compuestos para tratar tanto la tuberculosis como la malaria

_44378929_vicentetb.jpgEstas sustancias podrían ser una solución para la creciente resistencia que se ha desarrollado a los medicamentos disponibles hoy en día para tratar ambas enfermedades.

Se trata de derivados de la quinoxalina, un compuesto semejante al que se utiliza en varios fármacos antimaláricos y antituberculosos que existen actualmente.

Si se comprueban los resultados, dicen los expertos, el hallazgo podría ser una herramienta muy importante para prevenir las casi 3 millones de muertes que ocurren año en el mundo por tuberculosis y malaria.

«Nos dimos cuenta de que había una analogía entre la quinoxalina y la quinoleína, que es la base de algunos fármacos antimaláricos y antituberculosis» dijo Esther Vicente, del Centro de Investigación de Farmacología Aplicada de la Universidad de Navarra.

«Y decidimos probar las estructuras que sintetizamos de la quinoxalina para estas enfermedades», agrega la investigadora.

Los investigadores lograron sintetizar y caracterizar 65 derivados de quinoxalina.

Y entre éstos cuatro resultaron particularmente efectivos contra la malaria y 15 contra la tuberculosis.

Las pruebas de los compuestos antituberculosos fueron llevadas a cabo por el Programa de Coordinación y Adquisición Antimicrobiana de Tuberculosis (TAACF en sus siglas en inglés) del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas en Bethesda, Estados Unidos.

Y la evaluación de los compuestos antimaláricos se realizó en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres.

«Probamos estos últimos contra una cepa sensible a la cloroquina del parásito causante de la malaria, el Plasmodium falciparum» afirma Esther Vicente.

«Y también fueron probados contra una cepa resistente a la cloroquina», agrega.

Los resultados del estudio, dicen los investigadores, comprobaron en el laboratorio la efectividad y toxicidad de los compuestos.

Tanto en malaria como en tuberculosis se presentan problemas parecidos porque los tratamientos contra ambas enfermedades son largos y difíciles.

«Cuando los tratamientos no se suministran bien o no se terminan apropiadamente se crean resistencias contra los fármacos existentes», dice la investigadora.

Lo que se ha intentado con la malaria es hacer combinaciones de fármacos para evitar la resistencia, pero aún así se siguen desarrollando resistencias».

«En los últimos años se han descubierto más fármacos antimaláricos pero también se han ido desarrollando más resistencias a éstos» agrega.

Con la tuberculosis ha ocurrido un problema aún más grave, ya que actualmente circula en el mundo una cepa llamada TB XDR (tuberculosis extremadamente resistente).

Según la Organización Mundial de la Salud ésta es una cepa «virtualmente incurable» por su resistencia a todos los medicamentos disponibles en la actualidad.

Por eso, dice la especialista de la Universidad de Navarra, es urgente investigar nuevas sustancias porque las resistencias van en aumento.

Los nuevos compuestos desarrollados por el equipo están basados en la misma estructura, ambos derivados de la quinoxalina.

Pero las moléculas preparadas para cada enfermedad presentan pequeñas diferencias.

«La investigación ha tomado cuatro años -afirma Esther Vicente- y en las pruebas in vitro hemos demostrado que los compuestos son activos y potentes frente al parásito o a la bacteria».

«Y también sabemos que no son tóxicos, con lo cual el siguiente paso será probarlos en vivo», señala la investigadora.

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