Científicos norteamericanos identifican un modo de reforzar las vacunas contra el cáncer

La vacunación contra determinadas proteínas presentes en las células cancerosas podría ayudar a mejorar la acción destructiva de las células T contra los tumores. (Imagen: Christine Daniloff, MIT, stock images. CC BY-NC-ND 3.0)

En años recientes, se ha estado explorando la vacunación como forma de ayudar a combatir el cáncer. Ya hay algunas vacunas experimentales contra esa enfermedad.

Están diseñadas para estimular al sistema inmunitario a destruir un tumor. La estimulación se logra mediante la inyección de fragmentos de proteínas cancerosas que se encuentran en el tumor.

Aunque todavía están en fase experimental, algunas de tales vacunas se han mostrado prometedoras en ensayos clínicos para tratar el melanoma y algunos tipos de cáncer de pulmón.

En un nuevo hallazgo que podría ayudar a los especialistas en este campo a decidir qué proteínas incluir en las vacunas contra el cáncer, unos investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Cambridge, Estados Unidos, han descubierto que la vacunación contra ciertas proteínas cancerosas puede potenciar la respuesta general de las células T y ayudar a reducir los tumores en ratones.

El equipo, que incluye a Megan Burger y Tyler Jacks, ha descubierto que la vacunación contra los tipos de proteínas que han identificado puede ayudar a despertar poblaciones de células T inactivas que son capaces de reconocer a esas proteínas como señales delatadoras de objetivos a destruir.

Esa reactivación refuerza la respuesta inmunitaria general.

Cuando las células comienzan a volverse cancerosas, empiezan a producir proteínas mutadas que no están en las células sanas. Estas proteínas cancerosas, también llamadas neoantígenos, pueden alertar al sistema inmunitario del cuerpo de que algo va mal, y las células T que reconocen esos neoantígenos empiezan a destruir a las células cancerosas.

Por desgracia, estas células T acaban sufriendo un fenómeno conocido como «agotamiento de las células T», que se produce cuando el tumor crea un entorno inmunosupresor que inhabilita a las células T, lo que conduce a que el tumor crezca sin control.

Se espera que las vacunas contra el cáncer puedan ayudar a rehabilitar a esas células T y de este modo lograr que sean capaces de atacar a los tumores sin verse neutralizadas.

Burger, Jacks y sus colegas exponen los detalles técnicos de su hallazgo en la revista académica Cell, bajo el título “Antigen Dominance Hierarchies Shape TCF1+ Progenitor CD8 T Cell Phenotypes in Tumors”.