Colombianos producirán etanol en Louisiana Estados Unidos

images5.jpgPor: Gerardo Reyes
Si todo sale como está planeado y como ha resultado hasta ahora, a mediados del próximo año en un remoto pueblo de Louisiana la industria colombiana podrá celebrar un hito para su historia: haber producido el primer galón industrial de etanol extraído de caña de azúcar en Estados Unidos.
Desde hace dos años y en forma muy discreta el grupo empresarial Inverandino, controlado por la familia Santacoloma de Colombia, lidera la operación pionera en tres ingenios en el sur de ese estado que estarán íntegramente dedicados a convertir caña de azúcar y sorgo dulce en etanol puro y fertilizantes orgánicos.
Será la primera producción industrial de etanol en Estados Unidos a partir de la sacarosa y la primera de ese combustible por cualquier método en la costa del golfo. El etanol que se produce en Estados Unidos es obtenido del maíz.
De acuerdo con las proyecciones de Louisiana Green Fuels (LGF), la compañía matriz que adelanta el proyecto, en cinco años el complejo estará produciendo 100 millones de galones de etanol.
Un centenar de técnicos y obreros colombianos que fueron trasladados con sus familias desde Colombia como parte de un plan que no tiene antecedentes en las relaciones económicas de ambos países, trabajan en los tres ingenios.
«Llegamos a buscar un cambio en la paradigma de que en Estados Unidos no era posible producir etanol de caña de azúcar de una manera que fuera rentable y lo vamos a conseguir», explicó Mario Andrés Cortés, director de comunicaciones de LGF.
La empresa calcula que el gran ahorro en la producción del etanol está en la utilización del bagazo de la caña como combustible para mover plantas de vapor que producirán energía suficiente no solamente para el procesamiento de la caña sino para vender externamente.
También cuentan con la producción de fertilizantes para sus propios cultivos que se obtienen del proceso de la destilación del etanol.
Cortés explicó que varias circunstancias confluyeron para materializar el proyecto: contar con el apoyo del gobierno de un estado como Louisiana que tiene una urgente necesidad de recuperarse económicamente de las devastaciones de los huracanes Katrina y Rita; la tendencias positivas del mercado de biocombustibles y, lo más importante, la experiencia de 10 años de la industria azucarera en la producción de etanol.
Dado que en Estados Unidos no existen los conocimientos técnicos para el proceso de etanol con caña de azúcar, fue necesario contratar trabajadores colombianos especializados, agregó Cortés, lo cual no ha creado resistencia en las comunidades locales por cuanto existe mano de obra del estado y se ha entendido que la inyección de capital es buena para la zona.
La empresa prefirió no revelar el monto total de la inversión.
Los ingenios están localizados en Lacassine (el más adelantado), St. James y Bunkie. La compañía Verenium, que no tiene ninguna relación con LGF, desarrolla otro proyecto pionero en la zona (Jennings) para producir etanol pero a partir del bagazo de la caña (etanol de celulosa).
Uno de los técnicos traídos a Estados Unidos por LGF desde Colombia es Carmelo Flórez, ingeniero mecánico de 56 años con una larga experiencia en los ingenios de Risaralda y Riopaila en Colombia.
Flórez, jefe de la planta de St.James, dijo que siempre soñó con vivir en Estados Unidos y el ofrecimiento de la empresa lo recibió como si hubieran escuchado sus deseos.
«Veníamos dos veces al año a Estados Unidos y siempre decíamos con mi esposa que quisiéramos vivir en este país pensionados, pero no resulta muy rentable ganar en pesos y gastar en dólares», relató Flórez en una entrevista telefónica desde Louisiana.
Al enterarse de la propuesta no lo tuvo que pensar mucho, y hace un año viajó con su esposa y su hijo de 13 años y se estableció en González, un pueblo a unos 25 minutos de trayecto en automóvil de la planta bajo su dirección.
El 50 por ciento de sus compañeros de trabajo son colombianos, el 30 por ciento estadounidenses y el 20 mexicanos.
Su hijo Sebastián, «que no sabía dos palabras en inglés», recordó, «ahora es perfectamente bilingüe y su mejor amigo es un ‘gringo’ ».
La empresa continuará con la contratación de colombianos.
LGF es una compañía en la cual son accionistas en un 90 por ciento LGF Inc. y en un 10 por ciento una cooperativa de cañicultores del ingenio de Laccasine.
Los Santacoloma, que tienen participación en la firma, es una familia de industriales colombianos con 40 años en experiencia en los sectores metalúrgico, cementos, automotriz y agroindustrial en Colombia, República Dominicana y Panamá.
El ingenio Lake Charles Cane-Lacassine Mill fue comprado en el 2006 por LGF al estado de Louisiana en $70 millones. Aparte, la empresa adquirió 13,000 acres de tierra para el cultivo de caña alrededor del ingenio.
Como parte de la negociación, LGF se acogió a una emisión de bonos de desarrollo industrial del estado de Louisiana por un total de $133 millones. De esa cantidad, $100 millones son libres de impuestos, según un programa para incentivar la inversión en las áreas afectadas por los huracanes.

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