¿Comer pastas engorda, si o no?

images (4)Nos han hecho creer que las pastas son el anticristo de las dietas.

Uno de los más recientes consensos de prevención y tratamiento de la obesidad realizado en España y firmado por 11 sociedades españolas de nutrición, llegó a la conclusión de que las dietas con mayor contenido de carbohidratos complejos (como los contenidos en la pasta) se asocian con un menor peso corporal e inclusive aconsejan incluir una importante presencia de carbohidratos para prevenir la obesidad. Estás leyendo bien… Entonces, ¿la pasta no es tan mala como creemos?

La creencia de que la pasta engorda surge de su elaboración con harina, lo que lleva a pensar que está compuesta únicamente por almidón, lo cual es falso.

Muchos nutricionistas comentan que no están de acuerdo con suprimir este alimento de la dieta diaria. “La pasta tiene menos índice glicémico que el arroz”.

Las pastas de buena calidad están elaboradas con sémola de trigo duro, el más rico de todos los cereales. Además existen versiones integrales que están hechas de fibra insoluble y son muy beneficiosas para el cuerpo, ya que ayudan a prevenir o mejorar problemas en el tracto intestinal y los carbohidratos que contienen, aportan vitaminas del grupo B, vitamina E y minerales en proporciones mucho mayores que las pastas comunes.

Las pastas integrales dan mayor sensación de saciedad y ayudan a mantener los niveles de colesterol, a pesar de que aportan la misma cantidad de calorías”.

La pasta no contiene grasa, 100 gramos (la medida aproximada de una ración) contienen apenas 1% de grasa. Si bien los niveles de carbohidratos presentes en la pasta pueden ser considerados altos (300 calorías en 100 gramos) no son para nada excesivos, teniendo en cuenta que corresponden al aporte del 15% de los requerimientos diarios de hidratos de carbono.

“El problema con la pasta es la cantidad en la que la comemos y con qué la comemos, ya que estamos acostumbrados a servirla como plato principal y no como contorno de las comidas.

Lo recomendable es ingerir media taza o una taza, que sirva de acompañante para cualquier proteína como pollo, carne o pescado, con una porción de vegetales.

Las calorías extra se añaden en las salsas y el queso que usamos como ingredientes. Por ejemplo una salsa a base de crema blanca tiene margarina, leche y otros derivados lácteos grasosos y cada gramo de grasa aporta 9 calorías. Lo recomendable es elegir una versión de salsa más saludable a base de tomate natural como Napoli o Bologna.

Aprende a comer pasta y conviértela en una aliada de tu salud

– Cómela como acompañamiento y no como plato principal, de esta manera comerás en menor proporción.

– Evita añadir salsas cremosas y grasosas que le aportan calorías extra. Elije opciones más sanas a base de tomate y verduras.

– Cuando la cocines pon atención al tiempo de cocción. Lo ideal es que quede al dente, de esta manera su carga glicémica será menor.

– No agregues queso a tu pasta, ya que es grasoso por ser derivados de la leche y en el caso de los que se utilizan en las pastas, como parmesano o pecorino, debido a su tiempo de maduración, lo son mucho más. Si no puedes resistirte, usa poco.

– Elige las versiones integrales, ya que la fibra siempre hará que la absorción del carbohidrato sea más lento y por ende se produzca menos azúcar en la sangre y menos insulina.

– El carbohidrato se digiere rápido y no llena tanto a menos que se ingiera en gran cantidad, pero si se acompaña con una proteína, como carne o pollo, bajará su carga glicémica y el cuerpo tendrá que trabajar más en hacer la digestión, quemando más calorías.

Y el veredicto final es…

La pasta NO engorda. Para estar en forma no debemos privarnos de ella, solo aprender a comerla. Que sea una bomba calórica dependerá de muchos factores que son perfectamente controlables y que podemos convertir a nuestro favor.