Cómo disfrutar el invierno y la Navidad en Zúrich, la ciudad más elegante de Europa

Iluminación de Navidad clásica en Rennweg, una zona peatonal en el centro de Zúrich – Mattias Nutt / Zürich Tourismus

Razones para viajar en Navidad y en fin de año a Zúrich (Suiza), la ciudad más cosmopolita, sorprendente y elegante de Europa

En Zúrich se respira Navidad, ese tipo de encanto de las ciudades centroeuropeas que tanto gusta a los viajeros del del mundo. Luces, adornos, vino caliente, un escenario lleno de magia en el que resulta muy fácil dejarse atrapar. Pero, además, esta ciudad de unos 400.000 habitantes, la más populosa de Suiza, comparte ese ambiente tradicional con otro lado cosmopolita, elegante, lujoso y multicultural. Muchos no lo saben, pero aquí podemos disfrutar de la vida nocturna más animada de Suiza con clubes, bares sorprendentes y una excelente programación de música en vivo. Zúrich es moderna, divertida y goza de una magnifica ubicación en el país helvético para realizar otras excursiones, como a los blancos y cercanos Alpes.

Mercadillos e iluminaciones navideñas

Los amantes de los mercadillos centroeuropeos no se sentirán defraudados al recorrer el pueblecito navideño urbano (El pueblecito de la Navidad) en Sechseläutenplatz, cerca de la Ópera, o junto al brillante árbol de Navidad de 15 metros de altura y 7.000 cristales de Swarovski en el Christkindlimarkt de la estación principal de trenes de la ciudad.

En los dos rincones podrás disfrutar, sin salir del casco viejo, de una copa de ponche o de vino caliente acompañados de una ‘raclette’ o una ‘fondue’, y resulta todavía más atractivo a partir de las 6 de la tarde, cuando se encienden las luces navideñas que maravillan a locales y visitantes.

Un paraíso para las compras

Es esta una época especial en la que algunos adultos incluso se atreven a nadar en las aguas heladas del río Limmat, mientras que los niños prefieren, en cambio, pedir regalos a Santa Claus cuando este desfila por la popular Bahnhofstrasse o conduce el tranvía Märlitram por otras calles de Zúrich con sus jóvenes pasajeros, todos ellos niños de entre 4 y 10 años que escuchan maravillados las historias navideñas contadas por dos ángeles. Bahnhofstrasse es la calle con más caché de Zúrich, una de las más comerciales del mundo que concentra tranvías, coches deportivos y viandantes ávidos de hacer compras en sus numerosas tiendas de moda, joyas, bolsos y relojes, pero también hay mucha actividad comercial en otros puntos de la ciudad como en el Viadukt, situado en el barrio Oeste (Zürich West), un ramillete de negocios de ropa, gastronomía y decoración instalados con mucho gusto en los 36 arcos de un viejo viaducto cercano al antiguo polígono industrial de la ciudad. Hay otras alternativas en la ciudad para dejarse atrapar por el ‘shopping’ con una amplia oferta de boutiques de moda internacionales, diseñadores emergentes y grandes almacenes llenos de tradición donde puedes encontrar el regalo perfecto.

El encanto de Zúrich

En el caso de que te decantes por pasear a través de las viejas calles de Zúrich, algunas de ellas empinadas, pero con mucho encanto, puedes acceder a Lindenhof, el tranquilo corazón de la ciudad vieja, todo un oasis de paz a la sombra de los tilos, donde estuvo la primera aduana de la romana Turicum hacia el año 15 a.C. cuando el río Limmat era navegable hasta el Rin. Su mirador ofrece la bella estampa postal de Zúrich con sus cuatro templos emblemáticos: la iglesia de San Pedro (St. Peter Kirche, siglo XIII), cuyo reloj tiene la esfera más grande de Europa (8,64 metros de diámetro); la iglesia Fraumünster, con sus famosas vidrieras creadas por Marc Chagall; el Grossmünster, símbolo del Zúrich de la Reforma con sus dos torres gemelas (desde la torre sur hay también una gran vista del otro lado del río) y la Iglesia del Agua (‘Wasserkirche’), edificada sobre el mismo Limmat, escenario según la leyenda de la decapitación de los santos patrones de la ciudad (Félix y Régula).

Hotel Noël, un alojamiento original

Zúrich propone también una variada y amplia oferta de alojamiento, aunque este año, por primera vez, la Navidad puede disfrutarse de una manera especial en el singular hotel pop-up Noël hasta el 26 de diciembre. Se trata de una experiencia que puede vivirse en diez hoteles de la ciudad alojándose en una decena de habitaciones que han sido diseñadas por diez artistas locales, entre los que figuran diseñadores gráficos, galeristas, músicos, fotógrafos, artistas especializados en videos y ‘performances’, escultores o pintores que plasman desde cuadros pequeños hasta pinturas murales de 300 metros cuadrados. El objetivo es que los huéspedes se sientan inclinados a explorar, sumergirse y permanecer en nuevos mundos creativos.

El lago y los dominios de esquí

Tampoco se puede olvidar la estrecha relación de la ciudad con el Zürichsee, su popular lago con forma de plátano que enlaza los cantones de Zúrich, San Gall y Schwyz, siempre con el horizonte de los Alpes y sus nevadas cumbres, una panorámica que fascinó a escritores y pensadores tan dispares como Goethe, Mann, Brecht o Einstein. Zúrich puede presumir también de ser un destino perfecto para los amantes del invierno con diez dominios de esquí a menos de 90 minutos que invitan a los visitantes a disfrutar del trineo, el patinaje sobre hielo, el ‘tobogganing’, además del propio esquí en sus pistas, mientras que en la ciudad sobresale una gran apuesta gastronómica y de actividades culturales de primer nivel con 100 galerías y 50 museos importantes encabezados por el Kunsthaus. Al final siempre podrás terminar la jornada deleitándote con el mejor chocolate caliente o un delicioso café acompañado de unas trufas o ‘macarons’ en ‘Springli’ (Paradeplatz) junto a los propios zuriqueses. Otra experiencia singular para disfrutar de la recta final del año en este destino de dos mil años de historia, con plazoletas, palacios, puentes, casas gremiales, fuentes, tiendas de antigüedades, cafés, restaurantes… y mucha, mucha vida en sus calles y callejuelas.

Por: José Infante Ferrucho