Como identificar si un teletrabajador está simulando estar en línea

La tecnología es un arma de doble filo. Puede abrir un mundo de posibilidades y aumentar significativamente la productividad de cualquier empresa… pero también tiene sus inconvenientes

La forma de trabajar de cientos de miles de empresas de todo el mundo cambió de forma radical a mediados del año 2020, cuando los confinamientos por la pandemia del coronavirus impidieron que sus empleados se pudiesen presentar físicamente en la oficina.

Quizás el cambio llegó demasiado pronto, pero era irremediable que llegase en algún momento. Al fin y al cabo, muchos trabajos pueden realizarse desde casi cualquier parte del planeta con acceso a internet. Pero, aun así, son muchas las empresas que se siguen resistiendo a la idea de adentrarse en el mundo futurista del teletrabajo. Y es lógico, para los directivos no es nada sencillo controlar si están pagando a uno de sus empleados por echarse una siesta en horario laboral.

Y como contraparte, muchos trabajadores también están entendiendo que esto del teletrabajo no es precisamente la panacea…. que, al trabajar desde casa, los límites entre la vida laboral y la vida personal se difuminan, y no hay forma de desconectar. Evitar las distracciones tampoco es una tarea fácil si tienes pleno acceso a internet y a vídeos de YouTube… y no hay 20 personas alrededor que puedan llamarte la atención.

Esencialmente, es la misma pelea que se lleva librando desde hace ya mucho tiempo… y que enfrenta -por un lado- a un patrón que quiere pagar menos por más… y por otro, a un trabajador que quiere cobrar más por menos. Es algo que sucedía antes del teletrabajo… y que seguirá sucediendo después del teletrabajo.

Pero hay algo que sí ha cambiado: las estrategias para escaquearse. Antes eran los paseítos constantes a la máquina de café o los descansos para salir a fumar… y ahora son las historietas que no se pueden verificar (todos tenemos mucha imaginación cuando nos interesa).

Poco a poco, cada uno de los bandos se está adaptando al campo de batalla… desarrollando nuevas armas para combatir a su adversario. Pero hoy, si hay una de las facciones que va a la delantera, esa es la de los trabajadores; porque existen estrategias bastante creativas para combatir la vigilancia del jefe:

Herramientas para escaquearse

Lo más frecuente en la rutina de las empresas que recurren al teletrabajo es instalar un sistema para “fichar”. Y para esto no es necesario ponerse demasiado creativo, basta con que todos los trabajadores se hagan notar con un “buenos días” cuando comiencen su jornada.

Pero el verdadero problema llega después, cuando han pasado dos horas desde que comenzó la jornada laboral y el trabajador siente la tentación de ir a hacer un recado personal, de ponerse a ver vídeos de Youtube o de tomarse un descanso demasiado largo. Existen varias herramientas que pueden resultar de utilidad, pero los empresarios deben andarse con cuidado y mantenerse en el terreno de lo “prudente”, porque hay algunas que son bastante agresivas con la intimidad del trabajador… y que pueden llegar a ser contraproducentes.

Engañar a la cámara web

Si nuestro jefe nos pide que pongamos la cámara web, tenemos varias opciones. La más sencilla y “primitiva” es tomarnos un descanso apagando la cámara durante unos minutos y decir que el dispositivo está dando problemas por una cuestión técnica… o también podemos quedarnos frente a la pantalla del ordenador viendo Netflix, para que parezca que estamos trabajando. No son estrategias muy sofisticadas, pero sí que son efectivas.

Otra opción que requiere un poco más de preparación y sofisticación es recurrir a aplicaciones como “Fake Webcam”, que coloca un vídeo pregrabado en el monitor de la cámara web y así siempre parecerá que estamos trabajando. Eso sí, hay que andarse con ojo con muchas cosas… como los cambios de vestuario.

Monitorización de clicks

Existen algunas empresas que utilizan aplicaciones como “Bossware”, que pueden monitorizan el número de clicks o los desplazamientos del ratón por la pantalla. Y herramientas como SlackGoogle Workspace Microsoft Teams, también detecta cuando alguien no está utilizando el ordenador y le coloca la etiqueta “inactivo”… aunque tardan bastante tiempo en reaccionar.

Aunque suene paradójico, hay trabajadores que trabajan muchísimo para no trabajar. Por ejemplo, hay quien ha desarrollado un pequeño dispositivo que mueve el ratón, con un pequeño motor conectado a la alimentación del ordenador vía USB.

Pero existen opciones más baratas y sencillas para pasar inadvertido. Por ejemplo, los videos de Youtube que mueven el puntero del ratón automáticamente. Es algo muy curioso, sólo hay que colocar el cursor en la parte superior del vídeo y este se moverá automáticamente. Si no funciona a la primera, quizás sea necesario ajustar el brillo de la pantalla.

También existen programas como “Autoclicker”, que pueden programar el movimiento que queremos que haga el puntero cada cierto tiempo. De esta forma, programas como Bossware quedan desfasados… o al menos por ahora. Seguramente este tipo de aplicaciones de vigilancia no tarden mucho en desarrollar estrategias para identificar patrones de movimiento, lo que obligará a ponerse aún más creativo.

Cómo ves, la clave es ser siempre creativo… al fin y al cabo, la necesidad es la madre de la ciencia.

Mejorar la comunicación

La realidad es que librar una guerra entre empleadores y empleados nunca ha dado buen resultado. Un trabajador que no rinde lo suficiente no solo dañará al empresario, sino que también dañará a sus propios intereses porque será poco confiable e irremediablemente se estancará en su puesto. Y además, para que una empresa obtenga los ingresos necesarios para que el trabajador conserve su puesto, debe producir.

Y por otro lado, al empresario tampoco le conviene que sus empleados estén a disgusto. Un asalariado que no se siente valorado y respetado es mucho menos productivo que uno que sí lo está. De hecho, hay muchos estudios que indican que las personas que trabajan teniendo pleno control sobre su horario, su espacio laboral… y que además están comprometidas con el proyecto en el que están trabajando, son mucho más productivas.

Por ese motivo, quizás la mejor forma de afrontar esta nueva dinámica del teletrabajo no sea la vigilancia, sino la confianza y la compenetración. Si eres el encargado de gestionar un equipo de teletrabajo, lo mejor que puedes hacer es seguir estas recomendaciones:

  1. Compartir objetivos

Para que una empresa pueda sacar el máximo potencial del trabajo de sus empleados, estos deben verse a sí mismos como parte integral de la empresa… como empresarios que trabajan para alcanzar sus propios objetivos.

  1. Ser tolerantes

Una parte esencial en el teletrabajo es que la comunicación sea fluida. Y para que esto ocurra, el empresario no puede ser intransigente cuando un trabajador le explica que un fallo no ha permitido que cumpla sus objetivos a la perfección. No se trata de ser inocente y “tragar” con todas las excusas, sino de ser comprensivo con la situación personal de cada uno.

Lidiar con seres humanos siempre viene acompañado de una buena dosis de imperfección, y si somos reacios a aceptar ese hecho, no se nos comunicarán los percances que hayan podido suceder y no tendremos ningún control sobre lo que está pasando realmente en nuestro negocio.

  1. Cada persona es un mundo

Muchas veces el horario marcado por la jornada laboral es un estorbo. Algunas trabajan más cómodas por la mañana y otras trabajan mejor por la tarde,… algunas personas tienen hijos y por lo tanto, es posible que deban llevarlas a clases de piano, por ejemplo.

Con el teletrabajo se nos presenta una forma estupenda de compatibilizar todo este tipo de situaciones con un trabajo bien hecho… y debemos aprovecharlo. Lo más conveniente es que sea el trabajador quién se marque sus propios horarios, siempre que sea posible y siempre que alcance los objetivos de su puesto, claro.

  1. Respetar la vida personal

Uno de los grandes problemas del teletrabajo es que nunca se empieza y nunca se termina; y esto acaba saturando a cualquiera. Por eso, es importante que ayudemos a nuestros empleados a separar vida laboral y vida personal. Y de la misma forma que antes no hacías llamadas y no pedias tareas fuera de la jornada laboral… ahora tampoco debes hacerlo.

  1. Palmaditas en la espalda

No estar delante de una persona cuando está trabajando hace que muchas personas no sean capaces de distinguir cuánto trabajo tiene realmente un proyecto. Por eso, es importante que estemos atentos cuando se nos presenta un trabajo bien hecho, que siempre debe ir acompañado del reconocimiento que merece.

  1. Evita la “sobrecomunicación”

Utilizar aplicaciones como Slack o como Microsoft Teams, donde se reúnen muchas personas, puede hacer que sea muy complicado y molesto seguir el hilo de todas las comunicaciones… y no es nada fácil concentrarse si las alertas de mensajes nuevos no dejan de sonar.

Por eso, lo mejor que podemos hacer es dividir los equipos en grupos pequeños y utilizar cada uno de ellos cuando lo que se dice los implica directamente a ellos. Los grupos grandes, donde hay -por ejemplo- 10 personas conectadas, deben usarse únicamente para las comunicaciones esenciales…. para aquellas cosas que todos los miembros del equipo deben conocer.

Si un grupo de 10 personas utiliza estos chats para tener conversaciones banales, el resto del grupo se acostumbrará a no consultarlo; y cuando sea necesario que todos estén enterados de un mensaje importante, lo más probable es que varios de ellos se lo hayan perdido.