Compañías estadounidenses se centran en proyectos para extraer combustible de las algas

El combustible que se extrae de las algas ofrece grandes posibilidades como fuente barata de combustible para motores a reacción

Por: Jose Infante Ferrucho
En un futuro cercano, ¿será económicamente efectivo producir combustible para motores a reacción a partir de las algas, es decir, de las mismas plantas verdes y viscosas que pueden aniquilar la vida acuática de los estanques?
En fechas recientes, el Departamento de Defensa planteó esta pregunta al sector privado y ha concedido fondos para apremiarles a encontrar la respuesta.
El hecho de que la Fuerza Aérea  invierte cerca de 6.000 millones de dólares al año en combustible líquido para aviones es una motivación. La Fuerza Aérea ha hecho una prueba con el bombardero B-52 y la aeronave de carga C-17 utilizando una mezcla compuesta en un 50 por ciento de combustible normal y un 50 por ciento sintético.
Sin embargo, la Fuerza Aérea espera que los experimentos con biocombustibles tengan éxito, puesto que podría suponer un ahorro en el combustible que se utiliza para hacer volar sus aviones, que consumen alrededor de 2.400 millones de litros de petróleo al año.
La idea de utilizar algas para propulsar aviones militares estadounidenses no es nueva. El Departamento de Recursos Energéticos exploró la idea durante 20 años. Los militares han estudiado los biocombustibles derivados de la soja, el aceite de colza, la flor de cuphea y camelina (camelina sativa), también denominada lino, pero las algas ofrecen eficiencia en cuanto a volumen.
El Centro Oakhaven de Permacultura en Colorado informa que .4 hectáreas de maíz producen anualmente 57 litros de aceite; de soja, 182 litros; de cártamo, 315 litros; de girasol, 391 litros; de colza, 483 litros; de aceite de palma, 2.413 litros; y de microalgas, 7.030 litros.
El uso de las algas como fuente de combustible, en lugar de maíz o soja, también significa que se pueden plantar más cultivos para consumo humano y animal, lo cual es una consideración importante dados los altos precios de los alimentos.
El proceso de conversión para transformar las microalgas en combustible funciona, pero a mediados de 1990 los investigadores llegaron a la conclusión de que era demasiado caro para competir con el gasóleo.
Ahora que se han disparado los precios del combustible (se calcula que el costo de combustible en una zona de combate es de 400 dólares por barril), a los funcionarios de seguridad energética les preocupa el suministro de gasóleo. También son muy conscientes del daño medioambiental al clima terrestre que causa el consumo de combustibles fósiles.
La Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados del Departamento de Defensa (DARPA), la unidad de investigación de las fuerzas armadas, otorgó en fechas recientes dos contratos de tres años de duración a General Atomics y a la empresa Science Application International Corporation, en California. La agencia está buscando un combustible alternativo al combustible J-8 derivado del petróleo que utiliza la Fuerza Aérea y si es posible encontrar un combustible alternativo de bajo costo para aviones, se considerará también para uso en los vehículos del Ejército.
El desafío consistirá en reducir el coste de producción de la extracción de aceite de las algas de su tasa actual, que ronda los 30 dólares por ocho litros de combustible, hasta llegar a menos de 3 dólares.
General Atomics está construyendo una planta de demostración de 1,6 hectáreas. David Hazlebeck, gerente del programa de biocombustibles, dijo que el mayor reto para la empresa será reducir el costo aún más.
LA VENTAJA DE LAS ALGAS
Jan Walker, portavoz de DARPA, dijo a America.gov que las algas ofrecen la ventaja de crecer con facilidad en muchos lugares diferentes. Lo único que necesitan es luz, dióxido de carbono y cualquier tipo de agua. Puede crecer rápidamente en aguas saladas, salobres o residuales.
Las algas de salmuera incluso crecen bajo vientos y condiciones secas en los desiertos.
Las algas pueden generar provecho económico a través de nuevos puestos de trabajo, además de tener un posible papel en la reducción de los costes de combustible. General Atomics está construyendo una planta de producción de microalgas en Texas. La empresa ya emplea a 40 investigadores de algas.
Si el cultivo y la extracción de aceite de algas es tan prometedor como muchos esperan, podrían crearse miles de nuevos puestos de trabajo, según dicen los partidarios del combustible de algas.
Cuando termine el actual contrato, dijo Hazlebeck, la empresa tiene previsto construir una planta de producción comercial que suministraría combustible a clientes militares y al consumidor comercial.
La empresa Science Application International Corporation ha creado equipos industriales y académicos en Georgia, Hawái, Florida y Texas que están estudiando maneras de reducir la dependencia militar del petróleo extranjero.
La industria de combustibles a base de algas está creciendo. Sapphire Energy, en La Jolla (California), se centra en la producción de “crudo ecológico” que se utiliza como combustible. Dice que ha producido gasolina de 91 octanos derivada de las algas. El fabricante de aviones Boeing Corporation está estudiando cómo podría funcionar el combustible de algas con diseños modificados de motores a reacción.
A su vez, el Laboratorio Nacional de Energías Renovables del Departamento de Recursos Energéticos está colaborando con la petrolera Chevron Corporation para ver si las algas realmente pueden ser un combustible barato para motores a reacción.
La ciudad de San Diego auspiciará la Cumbre Mundial sobre Biocombustibles Procedente de Algas el 23 de marzo. El encuentro atraerá a distintas personas de la comunidad de biocombustibles elaborados a partir de algas, entre estos acuicultores, financieros y fabricantes de motores de avión.
 

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