Con estimulación cerebral profunda tratan la enfermedad de Parkinson en EE.UU.

La estimulación eléctrica pulsada promueve la neuromodulación específica del tipo de célula. (Ilustración: Rachel Keady Keeney)

La estimulación cerebral profunda permite a investigadores y médicos utilizar finos electrodos implantados en el cerebro para enviar señales eléctricas a la parte del cerebro que controla el movimiento corporal.

Es una forma demostrada de ayudar a controlar los movimientos no deseados del cuerpo, pero los pacientes deben recibir una estimulación eléctrica continua para obtener alivio de sus síntomas. Si se apaga el estimulador, los síntomas vuelven inmediatamente.

Una nueva investigación, realizada por el equipo de Aryn Gittis, profesora en la Universidad Carnegie Mellon de Estados Unidos, podría evitar esa limitación.

Gittis sentó las bases de este nuevo enfoque terapéutico en 2017, cuando su laboratorio identificó clases específicas de neuronas dentro del circuito motor del cerebro a las que podía dirigir la estimulación para proporcionar un alivio duradero de los síntomas motores en modelos de la enfermedad de Parkinson. En aquella investigación, el laboratorio utilizó la optogenética, una técnica que utiliza la luz para controlar las neuronas modificadas genéticamente. La optogenética, sin embargo, no puede utilizarse actualmente en humanos.

Desde entonces, Gittis ha tratado de encontrar una estrategia alternativa que logre lo mismo en las personas con enfermedad de Parkinson.

Gittis y sus colegas han tenido éxito recientemente en esa búsqueda, habiendo demostrado en ratones un protocolo de estimulación cerebral profunda que utiliza ráfagas cortas de estimulación eléctrica.

Si el nuevo protocolo funciona en humanos tan bien como lo hace en ratones, representará un gran avance sobre otros tratamientos existentes, tal como destaca Gittis. En otros protocolos de estimulación cerebral profunda, muy poco después de detenerse la estimulación, los síntomas vuelven a aparecer. El nuevo protocolo parece proporcionar beneficios más duraderos, al menos cuatro veces más que los generados por la estimulación cerebral profunda convencional.

El estudio se titula “Population-Specific Neuromodulation Prolongs Therapeutic Benefits of Deep Brain Stimulation”. Y se ha publicado en la revista académica Science.