Estas son algunas diferencias entre un buen traje y uno barato

servicesuitExisten trajes para hombre elaborados por diseñadores internacionales que se cotizan en cientos de miles de dólares, pero no hay que ser millonario para comprar un buen traje si se conoce la diferencia entre un buen vestido y uno barato.

892 mil 500 dólares cuesta en traje Stuart Hughes Diamond Suit, que incluye 500 diamantes adornando el frente y los costados del traje, evidentemente no es una prenda para a una reunión de negocios.

Trajes de la marca Brook’s Brothers se cotizan hasta en 14 mil 500 dólares, mientras que un Ermenegildo Zegna puede llegar a los 20 mil dólares, estos diseñadores se dirigen también a una clientela selecta.

No siempre la ropa más costosa es la de mejor calidad, hay que tomar en cuenta que también se paga por el nombre y el prestigio del diseñador.

Ya sea que tu traje cueste algunos cientos de dólares o varios miles, hay características que se deben de conocer para saber la diferencia entre uno y otro.

Estas son algunas características que hacen la diferencia entre un buen traje y uno no tanto:

La marca y la reputación del diseñador, es un costo inevitable en un traje, pero no necesariamente refleja la calidad de la prenda. Ciertas marcas tienen líneas que se venden específicamente en outlets de descuento.

Los patrones de diseño, son un factor que incide en la calidad y precio de un traje, si el diseño está hecho para un grupo grande de compradores, el precio será menor que un diseño planeado para un grupo menor y más exclusivo.

La elaboración de la ropa, trajes hechos en producción de masa, utilizando maquinas son más baratos, trajes elaborados por sastres con estricto control de calidad son por ende más costosos y de mejor calidad.

La tela que se utiliza, son varios las cosas a considerar en cuanto a la tela, la cantidad que se utiliza o desperdicia para elaborar la prenda, si se trata de fibras naturales o artificiales. Trajes hechos de seda o lana son generalmente más costosos.

Servicios de ajuste, antes y después de la compra. Un traje comprado en una tienda de departamental no tendrá la misma atención que uno elaborado en el taller de un sastre.