Conoce el origen de las diferentes maneras de saludar

descarga¿Cuántas veces nos pasa que ante un saludo formal, no sabemos cuál es la mejor manera de hacerlo? Nadie quiere pecar de invasivo, parco, confianzudo o imprudente, por eso siempre es útil saber elegir el modo correcto de hacerlo.

Por: Rose Galfione Licenciada en Relaciones Pública

Empecemos por el más romántico de todos: el beso, que tuvo sus orígenes hace unos cuantos siglos atrás y tiene su etiqueta como cualquier otro saludo. Su evolución como forma de saludo es bastante reciente considerando que hasta no hace muchos años era considerado tabú. Así como actualmente existen sociedades en las que el beso no es considerado como una forma correcta de saludar, en otras es cada vez más utilizado entre hombres y mujeres, no solo a nivel familiar, sino social. Es el saludo más frecuente entre mujeres y si bien no es el indicado cuando nos presentan a alguien por primera vez, en nuestro país no está mal visto si así se hiciera.

Con el correr del tiempo el beso se instaló y pasó a ser parte de la cultura de cada lugar. El que besa a una mujer, ya no está obligado a casarse con ella como sucedía en la Edad Media. Cada sociedad tiene su estilo, como el europeo que besa doble y a veces triple, al igual que los brasileros y los paraguayos en Sudamérica. Los americanos reconocidos por su apatía al besuqueo lo hacen con mucha discreción, mientras que los inuits se saludan frotando nariz con nariz y los orientales entre sonrisas y reverencias esquivan el “chuick” por considerarlo antihigiénico.

Sigamos por el gesto más utilizado en la sociedad occidental: el apretón de manos. En su origen, esta acción era una manifestación de paz, porque mostraba las manos libres de armas o cualquier instrumento que pudiera agredir al otro. El lenguaje del cuerpo juega un papel muy importante en el momento del saludo y enseñar la palma de la mano al estirar el brazo, habla de una persona leal, honesta, que se muestra tal cual es y que no tiene nada que esconder.

Firme y sin sacudones, el apretón de manos debe ser ligero pero no demasiado, ya que puede develar una probable falta de motivación, ni muy extenso salvo que esté posando para la prensa.

Es el más usado a nivel empresarial, pero si usted es de las personas que al ponerse un poco nerviosa transpira las manos, tome las precauciones necesarias antes de iniciar la presentación. No queremos recibir del otro un saludo endeble, ni que nos estrujen los dedos, por lo tanto debemos estar atentos a saludar con el mismo término medio, aunque el apretón fuerte siempre es más mejor aceptado que el débil. Las mujeres pueden hacerlo con firmeza pero nunca perder la elegancia.

El abrazo es un saludo más íntimo y se da entre dos personas que se conocen. Es más común entre hombres que entre mujeres y enlaza situaciones de sentimientos profundos, buenos o no tan buenos.

Por último está el saludo de cortesía netamente verbal. Es el saludo que hacemos cuando llegamos al trabajo, cuando nos subimos a un ascensor, cuando nos cruzamos con un vecino o entramos a un consultorio lleno de gente desconocida esperando su turno. Un simple “¡Buen día!” es tan fácil y tan necesario. Hemos perdido la costumbre del saludo básico.

Olvidémonos por unos instantes del saludo protocolar, del apretón de manos más o menos intenso, de los tres besos que dan los rusos, de los cumplidos y las reverencias y concentrémonos un poco más en ese saludo que para nosotros puede ser un saludo más, pero que al otro le cambia el día. Perder esa cortesía diaria es penoso, pero más penoso aún, es cuando saludamos y nadie nos contesta. El tema no pasa sólo por una mala educación, sino por una falta absoluta de registro del otro. ¿Tan distraídos estamos? Saludar es una costumbre, un hábito. Un buen hábito. Y los hábitos cuando son buenos deberían ser contagiosos.

Sea cual fuere la forma que elija para saludar, hágalo siempre mirando a los ojos de quien saluda, porque es un gesto amigable y honesto. No hacerlo puede describirnos como inseguros o poco sinceros. Nunca desvíe la vista o entretenga la mirada con terceros. Acompañe el saludo físico con con un saludo verbal y con una buena sonrisa que jamás debe faltar, salvo que el motivo sea dar una mala noticia u ofrecer sus condolencias.

Pero se viene la pregunta del millón: ¿beso o abrazo? Cuántos besos habrán flotado en el aire por ese segundo de duda e indefinición. Cuántas manos habrán tenido que revertir con disimulo el gesto de imponer distancia ante un abrazo avasallante. La respuesta es sencilla. Es la mujer la que pondrá su mejilla o estirará su brazo en el momento de saludar a alguien del sexo opuesto. Ante dos personas del mismo sexo define la de mayor edad y en el ambiente laboral, la de mayor jerarquía.

En definitiva el saludo es una forma de comunicación que nos permite acercarnos al otro de diferentes maneras y nos va a mostrar tal cual somos. Las circunstancias nos marcarán la forma que elijamos para saludar pero de nosotros dependerá el cuidado y el respeto que pongamos al hacerlo para que nadie nunca “nos quite el saludo”.