Conozca cómo se convirtió la pasta en el alimento favorito del mundo

Aunque no todos conozcan la diferencia entre el farfalle, el fettuccine o el fusilli, es probable que mucha gente sí haya sorbido un plato de espaguetis a la boloñesa o se haya hundido en un plato de lasaña.

Por: Caroline McClatchey
Un sondeo mundial llevado a cabo por la organización Oxfam concluyó que la pasta es el platillo más popular del mundo, por encima de la carne, el arroz y la pizza. Además de ser popular en Europa, también es favorito en países como Filipinas, Guatemala, Brasil y Sudáfrica.

Cifras de la Organización Internacional de la Pasta indican que Venezuela es el mayor consumidor de pasta, después de Italia. Entre los 10 países que más la consumen están Túnez, Chile y Perú. Los mexicanos, argentinos y bolivianos tampoco se quedan atrás.

Las cifras de ventas globales reflejan el amor mundial por la pasta. Las ventas han aumentado de US$13.000 millones en 2003 a US$16.000 millones en 2010. El análisis de Datamonitor predice que en 2015 alcanzarán los US$19.000 millones, pese al creciente costo del trigo.

Pero, ¿cuál es el secreto de esta popularidad? Su bajo costo, versatilidad y conveniencia, dice Jim Winship de la Asociación de Pizza, Pasta y Comida Italiana, con sede en Reino Unido.

«Se pueden crear muchos platillos con pasta. Tiene buen sabor y uno queda satisfecho. También se puede almacenar en buen estado durante mucho tiempo».

Sin embargo, dice, ese es sólo parte de su éxito. La pasta también es relativamente fácil de producir en grandes cantidades y de transportar por todo el mundo, características que la convierten en un producto atractivo para las empresas de alimentos.

Fenómeno cultural

«Siempre ha sido un producto industrial», afirma John Dickie, profesor de Estudios Italianos en University College London y autor del libro sobre historia de la comida italiana titulado «Delizia! A History of the italians and their Food».

«Es fácil de transportar y dura mucho tiempo. Tiene genes comerciales», dice.

Tim Lang, profesor de política alimentaria de la City University London, afirma que los avances tecnológicos en el siglo XIX permitieron que la pasta fuese producida en gran escala. Pero la Revolución Industrial hizo eso en general, añade. La razón de que la pasta haya tenido un éxito particular se debe a que a la gente le gustó el sabor y el estilo de vida italiano.

«Es un fenómeno cultural, no un fenómeno industrial», señala Lang. «A la gente le gusta la forma de vida italiana y su comida básica y sencilla».

La pasta siempre ha tenido un aspecto global y sus orígenes no son puramente italianos, lo cual no sorprende pues es posible hacerla sólo con trigo y agua.

Los griegos y romanos tenían alimentos parecidos a la pasta, aunque solían hornearlos y no hervirlos. En la antigua China tenían bolas de masa guisada, por lo que es un mito que el explorador veneciano Marco Polo haya regresado de China con pasta en el año 1295.

La teoría más aceptada es que las invasiones árabes del siglo VIII llevaron a Sicilia un producto parecido a los fideos. Esta pasta temprana, que se especializó en Sicilia, se hacía usando harina de Triticum durum (trigo duro, también conocido como trigo moruno, siciliano, semolero o fanfarrón). Bajo la ley italiana, la pasta seca sólo puede ser hecha a partir de este tipo de trigo. La gran mayoría de la producción de pasta todavía se hace en Italia.

Pese a que ahora se considera un alimento barato, al principio era dominio exclusivo de los ricos, dice el profesor Dickie.

«Tendemos a pensar en la pasta como si fuera papa, pero nunca ha sido vista como un alimento básico soso. La pasta ha estado asociada con prestigio, los políticos solían comprar votos con pasta», asegura.

«Sobrestimada»

La primera referencia sobre pasta en Italia fue anotada en el año 1154 y se refería a una fábrica exportadora en Sicilia, señala Dickie.

Pero fue en el siglo XVIII cuando llegó a Nápoles y fue reconocida como «una buena manera de alimentar a grandes porciones de la población».

La popularidad de la pasta fuera de Italia realmente despegó a comienzos del siglo XX, con las masivas migraciones italianas hacia el Nuevo Mundo. Fue entonces cuando comenzó a conocerse como un platillo nacional de Italia, dice el experto.

Antonio Carluccio, propietario de restaurantes, opina que es posible que la pasta tenga una larga historia, pero que los italianos la hicieron suya al comerla con tomates.

Afirma que fuera de Italia la pasta más popular es el espagueti -aunque existen unos 600 tipos y formas distintas- y que cada región la cocina de manera diferente. Según él, su atractivo radica en el sabor y en su valor nutritivo.

«Se disfruta con una buena salsa, pero apenas debería cubrirse para evitar perder el sabor de la pasta. Es un carbohidrato complejo que libera toda su bondad lentamente y te deja satisfecho durante un largo tiempo».

«No conozco a nadie que no le guste la pasta. Es muy similar al pan. Ambos están hechos de harina y agua y ambos necesitan acompañamiento».

Con esta afirmación, queda claro que Carluccio no ha conocido al crítico de comida y comunicador Giles Coren, quien describió la pasta como «una plasta sobrestimada» que sólo atrae a los niños.

«Pregúntale a un futbolista qué puede cocinar… siempre dicen que espagueti. Es lo que buscas cuando no hay nada más. Es la comida de los pobres y no tiene sofisticación. Es lo mismo que el pan, sólo que la hierves en lugar de ponerla en el horno».

Opiniones como esta indican que la pasta, a pesar de su popularidad, aún no ha conquistado a todo el mundo.

Pero fue en el siglo XVIII cuando llegó a Nápoles y fue reconocida como «una buena manera de alimentar a grandes porciones de la población».

La popularidad de la pasta fuera de Italia realmente despegó a comienzos del siglo XX, con las masivas migraciones italianas hacia el Nuevo Mundo. Fue entonces cuando comenzó a conocerse como un platillo nacional de Italia, dice el experto.

Antonio Carluccio, propietario de restaurantes, opina que es posible que la pasta tenga una larga historia, pero que los italianos la hicieron suya al comerla con tomates.

Afirma que fuera de Italia la pasta más popular es el espagueti -aunque existen unos 600 tipos y formas distintas- y que cada región la cocina de manera diferente. Según él, su atractivo radica en el sabor y en su valor nutritivo.

«Se disfruta con una buena salsa, pero apenas debería cubrirse para evitar perder el sabor de la pasta. Es un carbohidrato complejo que libera toda su bondad lentamente y te deja satisfecho durante un largo tiempo».

«No conozco a nadie que no le guste la pasta. Es muy similar al pan. Ambos están hechos de harina y agua y ambos necesitan acompañamiento».

Con esta afirmación, queda claro que Carluccio no ha conocido al crítico de comida y comunicador Giles Coren, quien describió la pasta como «una plasta sobrestimada» que sólo atrae a los niños.

«Pregúntale a un futbolista qué puede cocinar… siempre dicen que espagueti. Es lo que buscas cuando no hay nada más. Es la comida de los pobres y no tiene sofisticación. Es lo mismo que el pan, sólo que la hierves en lugar de ponerla en el horno».

Opiniones como esta indican que la pasta, a pesar de su popularidad, aún no ha conquistado a todo el mundo.

Los mayores productores

  • Italia – 3,2 millones de toneladas al año
  • EE.UU. – 2,6 millones
  • Brasil – 1,3 millones
  • Rusia – 858.000
  • Suiza – 607.000

Fuente: International Pasta Organisation, Junio de 2010

Los que más comen pasta

  • Italia – 26kg por persona al año
  • Venezuela – 12kg
  • Túnez – 11,7kg
  • Grecia – 10,4kg
  • Suiza – 9,7kg

Fuente: International Pasta Organisation, Junio 2010

 

 

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