Conozca la fascinante historia del empresario John H. Johnson, el primer millonario afroestadounidense de los medios de comunicación

John H. Johnson junto a su hija, Linda Johnson Rice.

Por Clint C. Wilson II

En su autobiografía, Succeeding Against the Odds (Triunfar contra viento y marea), John H. Johnson, un afroestadounidense que superó la pobreza para convertirse en uno de los empresarios más acaudalados de Estados Unidos, reveló lo que más le había complacido al lograr el éxito: “cuánto mayor es la desventaja, mayor es el triunfo”. Johnson, nacido en 1918, ascendió de su humilde origen en Arkansas City (Arkansas), ciudad ribereña del río Mississippi, para fundar el imperio editorial afroestadounidense más importante del país, así como otras empresas comerciales. Fue confidente de presidentes estadounidenses de ambos partidos políticos y sirvió a su país como enviado especial a varios países europeos y africanos.

Johnson fue el hijo único de Leroy Johnson y Gertrude Jenkins Johnson. Su padre murió de un accidente en un aserradero cuando él tenía ocho años. Un año más tarde, en 1927, su madre contrajo matrimonio con James Williams, quien trabajaba como repartidor en una panadería. La familia valoraba mucho la educación y recalcó su importancia en el joven Johnny (nombre con que fue bautizado) durante sus años de formación. Para los negros de Arkansas City, la educación pública terminaba en el octavo grado porque no había escuela secundaria pública para ellos y porque las leyes que regían la segregación racial impedían que los negros asistieran a la escuela secundaria de los estudiantes blancos. Sin embargo, Johnson y su madre tuvieron conocimiento de que había mayores oportunidades educativas en Chicago. Con dinero ahorrado y escondido debajo de un colchón, gracias a los diversos trabajos domésticos de su madre, Johnson y su madre se subieron a un tren y formaron parte de la emigración afroestadounidense a Chicago en 1933. El padrastro de Johnson, James William, pronto se les unió y Johnson fue matriculado en la escuela secundaria DuSable, enteramente para estudiantes negros de la ciudad.

Al principio, la madre y el padrastro de Johnson tuvieron dificultades para encontrar empleo en Chicago en plena Gran Depresión y durante algún tiempo la familia tuvo que depender de la asistencia social pública. Después de algún tiempo, tanto Johnson como su padrastro encontraron trabajo en los programas de empleo federal del New Deal (Nuevo Trato) establecidos durante la administración del presidente Franklin D. Roosevelt.

A pesar de que John demostró ser un estudiante apto en DuSable, fue ridiculizado por otros estudiantes que consideraron su ropa andrajosa y sus modales “de pueblo” incompatibles con la clase media afroestadounidense. Johnson usó los desaires que le hacían los demás estudiantes como motivación para llegar a ser líder estudiantil en DuSable, y fue presidente del consejo de estudiantes, editor del periódico escolar y director de ventas del anuario.

El afán de Johnson en el trabajo y su dedicación a los estudios produjeron uno de los acontecimientos más decisivos de su vida. Siendo estudiante del último grado de secundaria, fue homenajeado en un almuerzo organizado por la Liga Urbana, una organización de base comunitaria que abogaba a favor del facultamiento económico de los grupos minoritarios urbanos. Entre los que asistieron al almuerzo estaba el orador principal, Harry H. Pace, presidente de la aseguradora Supreme Liberty Life Insurance Company. Después del discurso de Pace, Johnson se le acercó y le dijo cuánto agradecía sus observaciones. El ejecutivo de la compañía de seguros, que con frecuencia ayudaba a jóvenes negros con talento, felicitó al joven Johnson y lo alentó a que asistiera a la universidad. Le dio un empleo de media jornada en la compañía de seguros para suplementar la beca que Johnson recibió de la Universidad de Chicago. A Johnson le impresionó el éxito de la compañía de seguros de Pace, firma enteramente de propiedad afroestadounidense, y al final abandonó sus estudios universitarios para afinar sus destrezas como empresario. En 1941 contrajo matrimonio con Eunice Walker y empezó a trabajar a jornada completa en Supreme Liberty Life. Más tarde asistió a clases en la Escuela de Negocios de la Universidad Northwestern.

Entre las responsabilidades de Johnson en Supreme Liberty Life figuraban obtener noticias e información acerca de la población estadounidense negra y preparar para Pace un informe semanal. Johnson pensó que existía en la idea del “boletín negro» una oportunidad comercial que se podría comercializar y vender. En 1942 utilizó los muebles de su madre como garantía de un préstamo de 500 dólares para publicar el primer ejemplar de Negro Digest, revista que siguió el ejemplo del Reader’s Digest. Aunque había similitudes en el formato de ambas publicaciones, Johnson observó en su autobiografía que mientras el Reader’s Digest tendía a ser optimista, el Negro Digest se dirigía a un público “enojado, desilusionado y decepcionado” con las injusticias sociales que existían en Estados Unidos.

Johnson empleó un ingenioso plan de comercialización para dar inicio al Negro Digest. Invitó a 20.000 de los asegurados por Supreme Liberty Life a suscribirse a la revista por dos dólares, y unos 3.000 respondieron. Después, para conseguir que la revista se vendiese en los quioscos, persuadió a veinte amigos a que visitaran quioscos y preguntaran por ella. Después de que sus amigos compraran las revistas, Johnson las revendía. Johnson repitió la estrategia en otras ciudades y, ocho meses más tarde, las ventas mensuales de Negro Digest alcanzaron la suma de 50.000 dólares.

En 1945 Johnson lanzó su segunda publicación utilizado un formato que había ganado popularidad con la revista de fotografías Life. Eunice, la esposa de Johnson, nombró a la revista Ebony. La primera tirada de 25.000 ejemplares se vendió en su totalidad. La convicción de Johnson de que los afroestadounidenses deseaban leer una revista que se enfocara en los logros de los negros y que los representara en forma positiva demostró ser correcta. Cuarenta años después de su fundación, la revista ilustrada alcanzó una tirada de 2,3 millones ejemplares.

En 1951, Johnson creó Jet como revista semanal de bolsillo, con noticias, temas de sociedad, el espectáculo e información política de interés para la población afroestadounidense. El crecimiento de las revistas de Johnson ocurrió paralelamente con la aparición del movimiento de derechos civiles en Estados Unidos y registró su desarrollo. Las páginas de Ebony estaban llenas de relatos de éxito de afroestadounidenses de todas las profesiones y condiciones sociales, inclusive del ámbito de la educación, la jurisprudencia, la ciencia y el gobierno. Johnson dijo que el propósito de Ebony era inspirar a sus lectores. La revista abordó también los temas de discriminación e injusticia raciales en Estados Unidos. Según informó The New York Times en una entrevista de 1990, Johnson deseaba un círculo de lectores negros: “a Johnson le desilusionó un poco el que el 12 por ciento de los lectores de Ebony y Jet fueran blancos y dijo que quería ser ‘rey de la montaña negra, no de la montaña mixta’”.

Johnson agregó más empresas a su lucrativo imperio, entre ellas otras revistas, editoriales de libros, la empresa de cosméticos Fashion Fair, varias estaciones de radio y la tenencia mayoritaria de la compañía de seguros Supreme Liberty Life Insurance, que compró en 1980.

Johnson mantuvo una relación estrecha con su madre y nunca olvidó que su imperio empresarial comenzó con su buena disposición a utilizar sus muebles como garantía para establecer el Negro Digest. Su madre fue vicepresidenta de la compañía y tenía oficinas en el sexto piso del edificio Johnson Publishing Company de Chicago, desde dónde podía “ver como crecía su inversión”. Su padrastro, James Williams, fue nombrado encargado del edificio.

A pesar del amplio alcance y diversidad de sus intereses empresariales, Johnson admitió que su estilo administrativo era práctico y directo, y que cada detalle de las operaciones exigía su autorización personal. Aunque las tareas se remitieran a otros, Johnson consideraba que sus empleados necesitaban una vigilancia y supervisión diaria para asegurar un desempeño óptimo. Si bien en los años ochenta nombró a su hija, Linda Johnson Rice, presidenta y directora general, no había duda de que él seguía en el mando, pero le pedía [a su hija] “su opinión sobre las decisiones que pensaba tomar”.

Para el año 1990 se calcula que la riqueza personal de Johnson alcanzaba unos 150 millones de dólares. En 1997, el presidente Bill Clinton entregó a Johnson la Medalla presidencial de la Libertad, y en 2001 fue incluido en el Salón de la Fama Empresarial de Arkansas. Entre otros premios y galardones que recibió Johnson cabe destacar la Medalla Spingarn de la Asociación Nacional para el Avance de la Gente de Color (NAACP), el Premio Horatio Alger y la distinción de ser el primer afroestadounidense incluido en la lista de la revista Forbes de los cuatrocientos estadounidenses más acaudalados.

Las contribuciones de John Johnson allanaron el camino hacia el éxito de los actuales magnates afroestadounidenses de los medios de comunicación, entre ellos Oprah Winfrey, Robert Johnson (no relacionado con John Johnson) fundador de Black Entertainment Television y el productor de cine Tyler Perry. La Universidad Howard le puso el nombre de Johnson a su Escuela de Comunicaciones por la donación que éste hizo de cuatro millones de dólares para avanzar los estudios de comunicaciones para estudiantes negros.

La filosofía empresarial de Johnson se resume en una de sus citas más frecuentemente mencionadas: “Fracaso es una palabra que yo no acepto”.

John H. Johnson falleció en agosto de 2005 a causa de una insuficiencia cardíaca congestiva, a los 87 años de edad.

Clint C. Wilson II es profesor de Periodismo y catedrático en la Escuela de Comunicaciones John H. Johnson de la Universidad Howard. Enseñó en la Universidad del Sur de California, donde obtuvo su doctorado, en la Universidad del Estado de California en Los Ángeles y en la Universidad Pepperdine. Es experto en medios de comunicación afroestadounidenses y sus libros sobre el tema incluyen Racism, Sexism and the Media con Félix Gutiérrez y Lena M. Chao (2003, 3ra edición). Ha escrito para revistas como Journalism Educator y Columbia Journalism Review, y para varias agencias de noticias, entre ellas Associated Press y el Washington Post. Wilson es uno de los fundadores de la Asociación de Periodistas Negros del Sur de California.

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