Conozca la interesante historia del Air Force One, el avión presidencial de los Estados Unidos

Por Christopher Connell
Corresponsal especial
Es sin lugar a dudas el método de transporte más exclusivo del mundo: el reluciente avión de color azul y blanco que responde a la señal distintiva de Air Force One.

Es un símbolo de Estados Unidos, tan reconocible como la Estatua de la Libertad o el Gran Cañón. Es el avión que transportará al presidente Obama en su segundo viaje a América Latina el 19 de marzo.

La primera escala para el presidente, la primera dama Michelle Obama y la comitiva de la Casa Blanca será Brasil, que fue también una escala en el primer vuelo que realizara un presidente de Estados Unidos: el viaje secreto en tiempos de guerra que realizó Franklin Delano Roosevelt en enero de 1943 para reunirse con Winston Churchill y otros líderes aliados en Casablanca (Marruecos). Ese viaje tardó tres días en un Boeing 314, conocido como el “hidroavión” (“Flying Boat”), que transportó a Roosevelt desde Miami hasta Belem (Brasil) antes del largo trayecto para cruzar el Atlántico.

En la actualidad, los presidentes estadounidenses recorren el mundo en un par de aviones de fuselaje ancho Boeing 747-200B (VC-25 en lenguaje militar) construidos durante el segundo mandato del presidente Ronald Reagan, y que fueron utilizados por primera vez por el presidente George H.W. Bush el 6 de septiembre de 1990, para un viaje a Topeka (Kansas) y a Tallahassee (Florida). Bush subió al avión la noche siguiente en un vuelo hacia Helsinki (Finlandia), para reunirse con el presidente soviético Mijaíl Gorbachov.

Los dos enormes aviones son intercambiables. El segundo realiza vuelos de apoyo en misiones presidenciales y normalmente aterriza en un aeropuerto cercano para no confundir a los espectadores que han acudido a recibir al presidente. (El avión del presidente fue designado como Air Force One por primera vez en la década de 1950, después de que controladores aéreos confundieran brevemente al avión Lockheed Constellation en el que viajaba el presidente Dwight Eisenhower con un avión comercial).

De hecho, cualquier avión militar en el que viaja al presidente recibe el nombre de Air Force One, pero es el reluciente avión el que ha capturado la imaginación de guionistas de Hollywood. No, no tiene una cápsula de escape ni una rampa para lanzarse con paracaídas. Pero el revestimiento de aluminio está reforzado para resistir el pulso electromagnético de una explosión nuclear y el avión cuenta con un moderno y seguro equipo de comunicaciones, lo que le permite ejercer como centro de mando móvil en caso de un ataque contra Estados Unidos. El avión tiene la capacidad de ser reabastecido de combustible en pleno vuelo, aunque nunca se ha hecho, según informa el coronel retirado Mark Tillman, ex piloto de Air Force One.

El enorme avión mide 70,4 metros de largo, la envergadura del ala es de 59,4 metros y el timón trasero tiene una altura de seis pisos. Tiene cerca de 386 kilómetros de cables y alambres, dos  veces más que los de un avión comercial 747.

Su combinación de colores azul y blanco apareció por primera vez en un Boeing 707 de trayectos largos construido para el presidente John F. Kennedy en 1962. Jacqueline Kennedy alistó la ayuda del diseñador industrial Raymond Loewy, que diseñó el automóvil Studebaker Avanti y el logotipo de la marca de cigarrillos Lucky Strike, para crear su aspecto clásico, con las palabras “UNITED STATES OF AMERICA” (ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA)  en negro contra un fondo blanco en el fuselaje superior, un tono azul Caribe alrededor de las ventanas y encima de la cabina de mando, azul celeste debajo de la cabina, el sello presidencial cerca de la puerta delantera y la bandera estadounidense en el timón.

Mecánicos de la 89ª escuadra de transporte aeromilitar de la Fuerza Aérea realizan las tareas de mantenimiento de los dos aviones en un hangar situado a 16,6 kilómetros de la Casa Blanca. Los aviones, así como sus registros de vuelo, se mantienen impecables y son encerados a mano por lo menos una vez a la semana dentro de un hangar estrictamente vigilado. “Cada vez que el avión aterriza, el personal de mantenimiento utiliza el limpiacristales Windex y algodón para limpiar la sección del avión que le corresponda”, explicó Tillman.

El 11 de septiembre de 2001, en momentos en que reinaba la incertidumbre sobre si los terroristas que atentaron contra las Torres Gemelas y el Pentágono desencadenarían más ataques, Tillman pilotó el avión que transportó al presidente George W. Bush desde Tallahassee (Florida) hasta bases de la Fuerza Aérea en Luisiana y Nebraska. Tillman realizó también el aterrizaje nocturno en Bagdad (Iraq) del avión que transportaba a Bush para la cena de Acción de Gracias con las tropas en 2003, uno de los 1.675 viajes que Bush hizo como presidente.

Obama ha volado 343 veces durante sus primeros 26 meses en el cargo.

La suite presidencial está ubicada en el extremo delantero del avión Air Force One. Tiene dos sofás que se convierten en camas individuales, además de un vestidor separado, cuarto de baño con ducha y un amplio despacho. Cuenta también con una instalación médica que tiene una mesa de quirófano desplegable y un armario lleno de medicinas. Además, hay otro salón de conferencias y butacas para el personal, invitados, agentes del Servicio Secreto y miembros de los medios de información. Hay seis cuartos de baño y dos cocinas. El avión puede transportar a 76 pasajeros que pueden ver películas, hacer llamadas o navegar en Internet desde sus asientos.

Viajeros frecuentes de los medios de prensa afirman que la comida es buena, pero no gourmet, ya que el chef de la Casa Blanca no viaja con el presidente. Pero agregan que el servicio que brinda el atento grupo de auxiliares de vuelo de la Fuerza Aérea es excelente.

Cuando Obama viaja, aviones de carga de la Fuerza Aérea transportan con antelación las limusinas presidenciales, las camionetas del Servicio Secreto y, si es necesario, un helicóptero Marine One desmantelado, que reciben al presidente a su llegada.

La Fuerza Aérea tiene previsto reemplazar los dos aviones que actualmente se conocen como Air Force One en el año 2017. Cualquier avión presidencial nuevo tiene muchas expectativas que cumplir. Jack Valenti, asesor del presidente Lyndon B. Johnson, dijo una vez que Air Force One “vale 10.000 votos” cada vez que aterriza.

Tillman, el ex piloto de Air Force One que actualmente gestiona un departamento de vuelos corporativos en Arizona, dijo que pilotar Air Force One siempre lo emocionó. “Es una sensación extraordinaria”, manifestó. “La caravana de automóviles se detiene y el hombre más importante del mundo libre sube por las escaleras, y en ese momento está bajo tu cuidado. Es responsabilidad tuya mantenerlo a salvo”.

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