Conozca lo que dice la ciencia sobre la infidelidad

La infidelidad es un tema delicado, incluso para la comunidad científica. La comprensión de la fidelidad varía según el contexto histórico, social y cultural por lo que hablar de motivos absolutos es complicado.

Sin embargo, existen múltiples investigaciones que buscan contribuir al asunto. Una de las más celebradas es la de Helen Fisher, que por medio de resonancias magnéticas, analizó los cerebros de múltiples enamorados y llegó a estas conclusiones:

Muchos de los internautas que llegaron a este artículo probablemente conozcan el reality show “Cheaters”, que lleva 13 exitosos años al aire. Si no, este consiste en una víctima que contacta a los detectives del programa, mismos que reúnen evidencia sobre la aventura, la presentan a su contacto y todo concluye en un apasionado interrogatorio de celos al infiel que ha sido atrapado “con las manos en la masa.”

Un grupo de  investigadores analizó el popular programa con la intención de revelar las diferencias entre géneros al reaccionar ante una pareja traicionera.  El estudio fue particularmente útil para superar una limitante constante en estudios del pasado. En ellas, los investigadores preguntaban a los sujetos lo más doloroso del acto de infidelidad, lo cual dependía por ende de su memoria o imaginación.

En el caso de Cheaters, es posible ver las reacciones y preguntas en tiempo real, no valerse de memorias de los sujetos estudiados. Gracias a ellos, Barry Kuhle, psicólogo evolutivo de la Universidad de Scranton, identificó un par de patrones.

Al cabo de revisar 51 episodios de Cheaters, con 75 casos distintos de interrogatorios (45 víctimas femeninas y 30 víctimas masculinas) descubrieron que los hombres tienden a preguntar más sobre el sexo y las mujeres sobre las emociones.

“La emoción de celos muestra evidencia clara de la evolución. La selección natural diseñó a los hombres para ser más sensibles a ser traicionados sexualmente y las mujeres a perder el tiempo, atención y recursos de sus parejas. Nuestros cráneos esconden una mente de la edad de piedra en un mundo moderno” concluyó Kuhle.

Las víctimas masculinas preguntaron a sus parejas “¿te acostaste con él?” el 57% de las veces, en contraste con las mujeres, que sólo lo hicieron 29% de las ocasiones. Las víctimas femeninas preguntaron “¿la amas?” el 71% de las veces, contra sólo el 43% de los hombres.

A pesar de la certeza de Kuhle sobre los resultados, una de las preocupaciones de ella es si la fuente televisada son guiones preparados o no. Sin embargo, el investigador argumenta que es poco probable que 450 triángulos amorosos sean falsos.

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