COVID-19 y SIDA, herencia neandertal

Un momento de un trabajo de análisis de ADN en laboratorio. (Foto: Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology)

Algunas personas se enferman gravemente cuando se infectan con el SARS-CoV-2, mientras que otras solo sufren síntomas leves o no sienten ningún síntoma.

Además de factores de riesgo como la edad avanzada y enfermedades crónicas, como la diabetes, nuestra herencia genética también contribuye a nuestro riesgo individual de sufrir con gravedad la COVID-19.

En otoño de 2020, Hugo Zeberg y Svante Pääbo, ambos del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Alemania, demostraron que heredamos de los neandertales el principal factor de riesgo genético de sufrir una COVID-19 grave. En la primavera de 2021, los mismos investigadores estudiaron esta variante en ADN humano antiguo y observaron que su frecuencia ha aumentado significativamente desde la última era glacial, sobre todo en las personas con mayor herencia neandertal. Esto hace sospechar que la variante resultó beneficiosa para sus portadores en el pasado. «Este importante factor de riesgo genético de la COVID-19 es tan común que empecé a preguntarme si realmente pudo ser bueno para alguna cosa, por ejemplo para proporcionar protección contra otra enfermedad infecciosa», recuerda Zeberg.

Zeberg ha realizado ahora una investigación sobre ello.

El factor de riesgo genético está en una región del cromosoma 3 que consta de muchos genes. En sus inmediaciones hay varios genes que codifican receptores del sistema inmunitario. Uno de estos receptores (el CCR5) es utilizado por el virus del SIDA (el VIH) para infectar a los glóbulos blancos. Zeberg descubrió que las personas portadoras del factor de riesgo para la COVID-19 tenían menos receptores CCR5. Esto le llevó a comprobar si también tenían un menor riesgo de infectarse por el VIH. Analizando los datos de los pacientes de tres grandes biobancos (FinnGen, Biobanco del Reino Unido y la Iniciativa Genómica de Michigan), descubrió que los portadores de la variante de riesgo para la COVID-19 tenían un 27% menos de riesgo de ser infectados por el VIH. «Esto demuestra que una variante genética puede ser tanto buena como mala: mala noticia si la persona contrae COVID-19, buena cuando la amenaza es el VIH», explica Zeberg.

Sin embargo, dado que el VIH no surgió como tal hasta el siglo XX, la protección contra la enfermedad infecciosa causada por él no puede explicar por qué la variante genética de riesgo para la COVID-19 se hizo tan común entre los humanos hace ya 10.000 años. «Ahora solo sabemos que esta variante de riesgo para la COVID-19 proporciona protección contra el VIH. Pero probablemente fue en su día una protección contra otra enfermedad y eso hizo aumentar su frecuencia», explica Zeberg.

El estudio se titula “The major genetic risk factor for severe COVID-19 is associated with protection against HIV”. Y se ha publicado en la revista académica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).