Crean robot con expresiones faciales

robot.jpgDavid Hanson tiene dos pequeños Zeno que cuidar.
Está su hijito Zeno, de 18 meses, que parlotea y sonríe mientras explora la atestada oficina de su padre.
Y también el robot Zeno. Todavía no habla ni camina, pero tiene ojos que rastrean el movimiento de los humanos y un rostro cautivante con muchas expresiones.
Con 43 centímetros (17 pulgadas) de altura y 2,75 kilogramos (6 libras) de peso, el Zeno artificial es la culminación de cinco años de trabajo de Hanson y un reducido grupo de ingenieros, diseñadores y programadores de su compañía, Hanson Robotics.
Están convencidos de que existe un negocio potencial en el diseño y venta de robots mascotas, o robots sociales.
En contraste con los juguetes robóticos, Hanson considera a Zeno como un compañero interactivo, un amigo sintético que puede entablar conversación y expresar emociones humanas por medio de una cara recubierta de un material parecido a la piel humana que Hanson llama frubber.
»Es una representación de la robótica como un medio animado, inteligente», afirma Hanson. «Te ve y reconoce tu cara. Aprende tu nombre y puede establecer una relación contigo».
No es coincidencia que todo este concepto asemeje una película de ciencia ficción.
Hanson se inspiró en el realismo del libro Supertoys Last All Summer Long, de Brian Aldiss. La historia de Aldiss habla de un atribulado niño robot, David, que busca el amor de sus padres de carne y hueso, fue el material básico en que se basó Steven Spielberg para su película Artificial Intelligence: AI.
Planea tener listos los pequeños Zeno para lanzar al mercado dentro de los próximos tres años un precio de $200 a $300.
Hasta entonces Hanson, de 37 años, se gana la vida vendiendo y alquilando cabezas robóticas de aspecto natural. Su compañía ofrece modelos que lucen como Albert Einstein, un pirata y un roquero, con cabello en puntas y lentes ahumados. Cuestan decenas de miles de dólares y pueden ser personalizados para lucir como cualquier persona, aseguró.
La compañía, que aún no deja ganancias, recibió un impulso con una subvención de un millón y medio de dólares del Texas Emerging Technology Fund en octubre.
El fondo fue creado por el gobernador Rick Perry en el 2005 para mejorar las investigaciones en las universidades de Texas y contribuir al despegue de nuevas compañías de tecnología.
Hanson admite que pasarán por lo menos 15 años antes de que los constructores de robots se aproximen siquiera a lo que se ve en las películas. El robot Zeno por ahora es un prototipo.
Durante una reciente demostración, Zeno apenas podía mantenerse en pie y tuvo que ser conectado a un banco de computadoras que le dijeron cómo sonreír, fruncir el ceño, mostrar sorpresa o torcer la nariz en gesto de enojo.
La robótica, considera Hanson, debería representar una expresión artística, ser un medio creativo afín a la escultura o la pintura.
Pero convencer a la gente de que los robots deberían parecerse a los seres humanos en vez de ser sencillamente robots sigue siendo un desafío.
Los expertos creen que los seres humanos tienen una reacción psicológica positiva a los robots humanoides, pero cuando lucen demasiado realistas terminan pareciendo grotescos e inquietantes.
»Nadie se queja de que las esculturas de Bernini sean demasiado realistas, ¿no es así?», se preguntó Hanson. «Bueno, los robots pueden parecer reales y también ser apreciados. Estamos tratando de hacer de la robótica un nuevo medio artístico».
¿Y cómo es que Hanson terminó con dos Zeno?
Todo se remonta a cuando su esposa Amanda dio a luz a su primer hijo y Zeno el robot estaba en la etapa de planificación.
Estuvieron pensando en varios nombres para su primogénito, pero cuando probaron con »Zeno» el rostro del bebé »pareció cubrirse de paz, como si fuera tranquilizante», recuerda. «No podíamos darle ningún otro nombre. El mismo lo eligió».
Amanda estuvo de acuerdo. »Pensé que era un nombre cariñoso y dulce», dijo.
Los parecidos van más allá del nombre. Aunque el robot fue construido para parecerse al personaje animado Astro Boy de la televisión japonesa, su cabello de plástico y ojos redondos presentan un notable parecido con los del Zeno de carne y hueso.
Hanson, que también ha sido escultor de personajes de The Walt Disney Co., asegura que uno de los grandes avances de Zeno es que el cerebro no está dentro del robot, sino que tiene conexión inalámbrica con una computadora personal.
El trabajo de David Hanson ha sido reconocido por la Asociación para el Progreso de la Inteligencia Artificial en el 2005 y por la Trienal Nacional de Diseño Cooper-Hewitt, del Smithsoniano en el año 2006.

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