¿Cuánto tiempo más puede sobrevivir la Fórmula 1?

Hay mucho entusiasmo en torno a la Fórmula Uno en este momento, pero detrás del nuevo éxito del deporte se esconde un impacto preocupante en el mundo. ¿Cuánto tiempo más puede justificar su costo para el planeta?

La Fórmula 1 está viviendo una gran temporada. Impulsada por la lucha por el título entre Max Verstappen y Lewis Hamilton, el éxito de la serie de Netflix «Drive to Survive» y el marketing de Liberty Media, la competición más prestigiosa del automovilismo está creciendo con fuerza. Pero, ¿a qué precio?

El servicio de mensajería internacional DHL, uno de los principales patrocinadores de la F1, reveló que, para la temporada 2021, registró hasta 120.000 kilómetros (74.6.000 millas) para transportar automóviles, equipos de personas, equipos de transmisión, combustible y llantas. Este es el equivalente a tres viajes alrededor del mundo.

Pocos días antes, en la 26ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26), en Glasgow, el secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, insistió en que la existencia misma del mundo tal como lo conocemos está amenazada por la «adicción» de la humanidad a los combustibles fósiles.

La idea de volar equipos de personas a 21 países, para que 22 coches de 1.000 caballos den vueltas por un circuito durante una hora y media parece más que irresponsable.

La Fórmula 1 tiene grandes planes para combatir el cambio climático

El año pasado, la F1 dio a conocer una estrategia de acción climática. En ella, se incluía un nuevo motor que pretende ser 100 por ciento sostenible y neutro en carbono para 2030, incentivos para que los aficionados viajen de forma más ecológica, materiales más sostenibles, una logística ultraeficiente y oficinas, instalaciones y fábricas con energía 100 por ciento renovable.

Todo esto suena prometedor, y dado el historial de los deportes de motor en el desarrollo de tecnologías que han ayudado a la progresión de los coches deuso diario, quizás merezcan el beneficio de la duda.

A pesar de que se habla de una logística ultra eficiente, el mayor contribuyente a las emisiones de carbono del deporte sigue siendo una preocupación. La F1 reveló, en un informe de sostenibilidad, que el 45 por ciento de las 256.551 toneladas de emisiones de CO2 de la temporada 2018 procedían del transporte de los equipos de Fórmula 1 y todo su equipamiento.

Utilizando los datos proporcionados por la Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos para poner la información en contexto, esas 256.551 toneladas de C02 equivalen a los gases de efecto invernadero de 55.795 coches comunes conducidos durante un año.

En respuesta a una consulta de DW, la F1 dijo que, desde que lanzó su estrategia climática en noviembre de 2019, han hecho «grandes progresos en la reducción del volumen de equipos que enviamos a las carreras».

El año pasado, la F1 aceleró un plan de dos años en respuesta a COVID-19. Al trasladar más equipos técnicos al Reino Unido, la cantidad de personal itinerante enviado a las carreras se redujo en un 36 por ciento, mientras el flete lo hizo en un 34 por ciento.

La F1 afirma que con ello se han ahorrado 70 toneladas de flete en cada carrera, lo que en la temporada pasada, con 17 carreras, equivale a 1.190 toneladas de flete no transportado. Es de esperar que esta temporada, con 22 carreras en el calendario, se produzcan reducciones similares, si no mayores.

Esto y plantar árboles para compensar sus emisiones son pasos positivos. Pero, ¿son suficientes? ¿Puede hacer más un deporte que tiene como socios globales a Aramco, el mayor y más rentable productor de petróleo del mundo, y a Emirates, la mayor aerolínea de Oriente Medio?

Además, ¿Qué pasa con las emisiones de los viajes de negocios? En el informe de sostenibilidad de 2018 mencionado anteriormente, el 27,7 por ciento de las emisiones provinieron de los viajes de negocios, definidos como «todos los individuos del transporte aéreo y terrestre, así como los impactos de los servicios de hotelería para todos los empleados de los equipos de F1 y los empleados de los principales socios de eventos».

Actualmente se está elaborando otro informe, que se espera para el final de esta temporada o el comienzo de la siguiente, pero la F1 dijo a DW que «está comprometida con la reducción de su huella de carbono en todas las áreas de emisiones, y cuenta con el apoyo de nuestros socios comerciales en este viaje».

El espectáculo de la F1 continuará

Mientras tanto, las carreras continuarán. La próxima temporada habrá un récord de 23, ya que los 10 equipos de F1 darán la vuelta al mundo, pasando por 21 países diferentes. ¿Puede la Fórmula 1 seguir cumpliendo todas las promesas de cambio sostenible ante una temporada récord? Además, ¿no es algo perverso que la Fórmula 1 contribuya al cambio climático volando alrededor del mundo, a lugares que están a la vanguardia del cambio climático?

Hace tres años, el Director General de la Agencia de Resiliencia de Ciudad de México, Arnoldo Kramer, declaró a The New York Times que el cambio climático se había convertido en «la mayor amenaza a largo plazo para el futuro de esta ciudad».

El estadio Hard Rock de Miami, en torno al cual se celebrará la nueva carrera de F1 el año que viene, se encuentra a solo 3,05 metros sobre el nivel del mar. El deporte se está conduciendo a un rincón del que no puede escapar.

Los pilotos y los directores de los equipos son conscientes de que este deporte debe cambiar. Sebastian Vettel ha pedido en repetidas ocasiones que la F1 haga más por la sostenibilidad, y el compromiso de Lewis Hamilton con las causas medioambientales es digno de aplauso. Pero a pesar de sus recientes esfuerzos, este deporte sigue estando cada vez más alejado de la apremiante realidad de nuestro tiempo.