Cuatro estadounidenses ganan el premio Nobel en distintos campos de la ciencia

untitled1.bmpPor Daniel Gorelick
Cuatro estadounidenses se encuentran entre los nueve galardonados con los Premios Nobel 2008 de Química, Física y Medicina o Fisiología, según anunciaron la Real Academia Sueca de las Ciencias y el Instituto Karolinska de Estocolmo durante la semana del 5 de octubre.
Los estadounidenses Martin Chalfie y Roger Tsien y el estadounidense de origen japonés Osamu Shimomura ganaron el premio de Química para el descubrimiento y desarrollo de una proteína fluorescente cuyo uso ha revolucionado la imaginología biológica.
El premio de Medicina o Fisiología se concedió a los científicos franceses Françoise Barré-Sinoussi y Luc Montagnier por su descubrimiento del VIH, el virus que causa el SIDA, y al científico alemán Harald zur Hausen por demostrar que el virus del papiloma humano causa el cáncer de cuello uterino.
Dos científicos japoneses, Makoto Kobayashi y Toshihide Maskawa, y un científico estadounidense de origen japonés, Yoichiro Nambu, ganaron el premio de Física por hallar el origen y mecanismos de la simetría rota. Su trabajo es importante para la física de partículas elementales y condujo al descubrimiento de tres nuevas familias de partículas subatómicas, según informo la Real Academia Sueca de Ciencias.
PROTEÍNAS QUE BRILLAN
El descubrimiento y elaboración de la proteína verde fluorescente (GFP) ha permitido a los biólogos ver procesos anteriormente invisibles dentro de las células y los tejidos, como por ejemplo cómo las proteínas se trasladan de un lugar a otro dentro de una célula, o cómo las células crecen y se dividen en los animales vivos.
“La GFP se convirtió rápidamente en un elemento esencial de la caja de herramientas científica, allanando el camino para una explosión revolucionaria de estudios que han avanzado significativamente nuestra comprensión de la salud y las enfermedades”, dijo Jeremy M. Berg, director del Instituto Nacional de Ciencias Médicas Generales de los Institutos Nacionales de la Salud, entidad que financió parte de la investigación. “Es imposible subestimar el impacto del trabajo de estos investigadores en el progreso científico”.
En 1962, Osamu Shimomura y sus colegas aislaron la GFP en la medusa Aequorea victoria y caracterizaron sus propiedades fluorescentes. Cuando se expone a la luz ultravioleta, la GFP despide un brillo de color verde.
El descubrimiento de Shimomura seguía siendo una curiosidad biológica hasta que Martin Chalfie se dio cuenta de que podría utilizarse el GFP para vigilar cuándo genes particulares se activan o desactivan en una célula, así como la localización de las proteínas en los animales vivos.
En 1994 Chalfie demostró que el GFP podía utilizarse para vigilar una población restringida de las células nerviosas del gusano Caenorhabditis elegans. El gusano tiene unas 300 células nerviosas que son difíciles de distinguir unas de otras. Chalfie modificó genéticamente a los gusanos para que produjeran GFP en sólo seis de estas células, las que tienen que ver con la sensación del tacto, las cuales brillaron verde y se podían ver fácilmente en ejemplares de gusanos vivos.
Roger Tsien amplió la paleta de colores de la proteína fluorescente al elaborar variantes que brillan en colores como naranja o rojo cereza. Ahora, los científicos etiquetan las células y las proteínas con distintos colores y son capaces de controlar varios procesos biológicos de manera simultánea. En 2007, Jeff Lichtman y sus colegas modificaron genéticamente unos ratones para que tuvieran docenas de colores en células determinadas del cerebro. Modelos de animales como éstos ratones rainbow permiten a los científicos rastrear los circuitos del cerebro y las conexiones que existen entre las células en el cerebro a un nivel de detalle sin precedentes.
La GFP y sus variantes han demostrado ser generalmente no tóxicas y activas en distintos organismos experimentales, incluyendo bacterias, levaduras, moscas, gusanos, ratones y peces. La GFP incluso se ha utilizado en la ciencia ficción: En la película de 2003 Hulk, la piel verde del personaje en el título es supuestamente debido a los efectos de la GFP.
LOS VIRUS Y EL CÁNCER
El cáncer de cuello uterino es la segunda forma más común de cáncer entre las mujeres: alrededor de 500.000 son diagnosticadas cada año y casi 250.000 mueren a causa de él.
En la década de 1970, Harald zur Hausen refutó el pensamiento prevaleciente al aventurar que un virus del papiloma humano – no un virus del herpes – causaba cáncer de cuello uterino por transmisión sexual.
Zur Hausen y sus colegas descubrieron decenas de cepas de virus del papiloma humano (VPH) y encontró dos, los tipos 16 y 18, en los tumores de cuello uterino. Investigaciones posteriores demostraron que los tipos de VPH 16 y 18 son responsables de aproximadamente el 70 por ciento de los cánceres cérvico-uterinos.
Más de 5 por ciento de todos los cánceres en el mundo son consecuencia de una infección persistente de VPH, de acuerdo con la Asamblea Nobel en el Instituto Karolinska de Suecia. El trabajo de Zur Hausen llevó a la elaboración de dos vacunas que actualmente se utilizan para prevenir la infección por VPH.
El ochenta por ciento de las muertes por cáncer de cuello uterino ocurren en países en desarrollo, de acuerdo con lo que indican los médicos Jan Agosti y Sue Goldie, en su informe publicado en el New England Journal of Medicine en 2007. Organizaciones de ayuda en Estados Unidos y empresas privadas ayudan a hacer accesibles las vacunas del VPH en el mundo en desarrollo. La empresa farmacéutica Merck & Co produce su vacuna a precios reducidos para el mundo en desarrollo, según informó un portavoz de la empresa.
PATH, una organización internacional sin fines de lucro con sede en Seattle, colabora con empresas y gobiernos locales de la India, Perú, Uganda y Vietnam, para explorar las estrategias más eficaces y aceptables de vacunar a las niñas contra el VPH. Los datos de estos programas piloto se distribuirán gratuitamente para que los gobiernos adopten políticas adecuadas de vacunación.
Según Wittet Scott, director de promoción y comunicación para los programas de prevención del cáncer del cuello uterino de PATH, entre 50.000 y 70.000 niñas recibirán dosis gratuitas de la vacuna contra el VPH durante los programas piloto.
“Veo mucho entusiasmo en torno a la vacuna contra el VPH”, dice Wittet. “Podría ser una oportunidad para ampliar los servicios de salud a esta población desatendida”.
 

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