Desarrollan agujas microscópicas para ayudar a discapacitados a moverse con el poder de la mente

_45218155_agujas3001.jpgGracias a una nueva tecnología microscópica cada vez es más real la posibilidad de que el ser humano cuente con poderes biónicos.
Se trata de un proyecto de investigación para crear implantes cerebrales compuestos de sensores de microagujas.
El proyecto está siendo llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Utah, Estados Unidos, y la empresa MicroBridge de la Universidad de Cardiff, en Gales.
Los implantes son casi del tamaño de la cabeza de un fósforo y los científicos creen que éstos podrían ayudar a pacientes amputados a mover sus extremidades artificiales con el poder la mente.
Los sensores están compuestos de unas 100 agujas del grosor de un cabello humano que, cuando se implantan en el cerebro, pueden enviar impulsos nerviosos a la prótesis.
Uno de los desafíos más grande de la ciencia ha sido poder lograr algún grado de control mental sobre las prótesis de pacientes amputados o discapacitados por lesiones de la espina dorsal.
El equipo de científicos de la Universidad de Utah ha estado llevando a cabo investigación en esta área y ya logró desarrollar un implante capaz de manipular computadoras y apéndices prostéticos.
Además, le pidieron a los científicos de Cardiff que desarrollaran agujas de varios milímetros de largo, que pudieran penetrar el cerebro a suficiente profundidad como para poder captar la actividad eléctrica cerebral.
Los investigadores galeses están desarrollando agujas fabricadas de carburo de tungsteno, un material extremadamente resistente que conduce electricidad.
Las señales eléctricas que las agujas detectan son amplificadas, transmitidas e interpretadas para producir movimientos en las prótesis.
Tal como explica el doctor Robert Hoyle, de MicroBridge Services, «los pacientes que utilizan los implantes deben aprender a generar la actividad mental correcta para poder obtener respuestas del sistema».
«Y las pruebas hasta ahora han mostrado resultados alentadores», afirma el investigador.
Hasta ahora, los investigadores de Utah habían logrado que sus pacientes controlaran operaciones mecánicas simples, como agarrar objetos con los miembros prostéticos u operar un ratón.
Pero necesitaban agujas extremadamente pequeñas y de un material suficientemente resistente.
Según el doctor Hoyle, «nos contactaron para que fabricáramos estas agujas de carburo de tungsteno, que es un material muy fuerte y robusto pero extremadamente difícil de cortar a un tamaño tan pequeño».
Según el científico, entre más agujas se logren colocar en un sensor en el área más pequeña posible, mejor será el control que el paciente pueda tener sobre su prótesis.
«El desafío que tenemos ahora es poder fabricar agujas mucho más pequeñas de manera que podamos colocar muchas de ellas en un sensor», afirma el científico.
El objetivo a largo plazo de los científicos es desarrollar un sensor que pueda ser colocado en la columna vertebral de una persona que sufrió una rotura de cuello o de columna.
El implante les permitiría aprender a mover sus extremidades nuevamente.

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