Descubren cuánto influye el sexo a la hora de prevenir el alzhéimer

La gestión de los factores de riesgo puede prevenir hasta un tercio de los casos de demencia

Ser hombre o mujer influye, y mucho, ante el riesgo de padecer una enfermedad neurodegenerativa. De hecho, el primer estudio que ha examinado si el sexo afecta en la capacidad cognitiva de las personas que siguen intervenciones clínicas personalizadas contra el alzhéimer ha comprobado que cuando se trata de prevención, las mujeres y los hombres no son iguales, según un estudio internacional publicado en la revista científica «The Journal of Prevention of Alzheimer’s Disease».

La edad avanzada es el factor de riesgo más determinante a la hora de declinar la balanza de la aparición del alzhéimer, pero el sexo también pesa mucho en este equilibrio, hasta el punto de que se alza como el segundo condicionante más decisivo.

En concreto, dos tercios de los pacientes con enfermedad de Alzheimer son mujeres. De hecho, incluso cuando se tienen en cuenta las tasas de mortalidad dependientes del género, la edad al morir y las diferencias en la esperanza de vida, las mujeres todavía tienen el doble de riesgo de incidencia.

La investigación internacional, dirigida por el doctor Richard S. Isaacson, de la Universidad Florida Atlantic, destacado neurólogo y colaboradores de la NewYork-Presbyterian, en Estados Unidos, también confirma que el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular (ECV) y alzhéimer, junto con los marcadores sanguíneos de riesgo de esta demencia, también se vieron afectados por el sexo.

Una situación generada porque gran parte de la población considera los primeros síntomas de la enfermedad como una consecuencia normal del envejecimiento. Sin embargo, esos primeros signos del alzhéimer pueden ser detectados hasta una década antes de su diagnóstico, cuando ya aparecen sentimientos depresivos, apatía, cambios en sus rutinas o problemas de memoria en el paciente; y seis años antes ya se aprecian dificultades para realizar algunas tareas complejas, como usar el transporte público, administrar dinero o seguir un tratamiento médico de forma correcta.

Papel de las hormonas

Otros estudios se han centrado en el papel de las hormonas y los factores de riesgo específicos del sexo al examinar las diferencias en el riesgo de enfermedad de Alzheimer, pero ninguno ha explorado si estas intervenciones se traducen en diferencias en la práctica clínica del mundo real.

Así, el estudio, en el que han participado investigadores de Estados Unidos, Reino Unido, Puerto Rico, Canadá y Australia confirma la evidencia que ya se demostró en 2015, cuando se evidenció que las intervenciones individualizadas mejoraban la cognición y reducían el riesgo de alzhéimer tanto en mujeres como en hombres. Así, los resultados del estudio mostraron que la atención para la reducción del riesgo en un entorno de clínica de prevención de la enfermedad de Alzheimer condujo a mejoras en la cognición tanto en mujeres como en hombres sin diferencias de sexo. Sin embargo, en el grupo de Prevención, las mujeres demostraron mayores mejoras en la puntuación de riesgo del Estudio Multiétnico de Aterosclerosis (MESA) que los hombres.

«Aunque la atención en un entorno de clínica de prevención del Alzheimer es igualmente eficaz para mejorar la función cognitiva tanto en mujeres como en hombres, nuestras intervenciones personalizadas dieron lugar a mayores mejoras en las mujeres en comparación con los hombres en las escalas de riesgo de alzhéimer y de enfermedad cardiovascular, así como en los biomarcadores de riesgo en sangre, como el azúcar en sangre, el colesterol LDL y la prueba de la diabetes HbA1C», apunta Isaacson, autor principal y director del recién inaugurado Centro de Salud Cerebral de la FAU y de la Clínica de Prevención del Alzheimer de la Facultad de Medicina Schmidt, que realizó el estudio mientras estaba en Weill Cornell Medicine y en NewYork-Presbyterian.

«Nuestros hallazgos son importantes porque las mujeres se ven afectadas de forma desproporcionada por la enfermedad de Alzheimer y los modelos de riesgo atribuible a la población sugieren que la gestión de los factores de riesgo puede prevenir hasta un tercio de los casos de demencia, lo que pone de manifiesto el inmenso potencial que supone abordar los factores de riesgo modificables», añade el investigador, quien hace hincapié en que «nuestros últimos resultados sugieren que el enfoque de gestión individualizada utilizado por el estudio CEDAR en una clínica del mundo real puede ofrecer iguales beneficios cognitivos tanto a las mujeres como a los hombres, así como una mejor mitigación del riesgo calculado de enfermedad de Alzheimer y de enfermedad cardiovascular en las mujeres en comparación con los hombres».

Además, este trabajo también pone de manifiesto la necesidad de realizar estudios más amplios centrados en las diferencias de sexo en las trayectorias cognitivas relacionadas con la enfermedad de Alzheimer, ya que el conjunto de conocimientos existentes carece de pruebas concluyentes sobre esta cuestión. Así, Isaacson y sus colaboradores tienen previsto realizar cohortes más amplias para definir mejor las diferencias de sexo en la reducción del riesgo de alzhéimer en la práctica clínica y esperan poner en marcha pronto un estudio internacional multicéntrico para sacar conclusiones más definitivas.