Desde agosto de 2010 el geólogo Masanobu Shishikura había anunciado la posibilidad de que ocurriera un tsunami de grandes magnitudes en Japón

Masanobu Shishikura ya esperaba el tsunami que asaltó la costa norte de Japón el pasado 11 de marzo.

Es un geólogo de 41 años que desde agosto de 2010 sus investigaciones apuntaban a la posibilidad de que ocurriera un tsunami de grandes magnitudes en Japón.

«El fenómeno ocurrió tal como lo había imaginado», dice el doctor Shishikura.

Sus estudios sobre las capas de la Tierra señalaron que cada 450 a 800 años las placas que chocan en el Pacífico provocan olas que devastan las zonas alrededor de la moderna ciudad de Sendai, en la prefectura de Miyagi, así como en la prefectura de Fukushima.

Tras estudiar la historia geológica de Japón, Shishikura encontró que entre 1300 y 1600 había ocurrido un tsunami en la región que ocurrió el pasado terremoto.

«No podemos negar la posibilidad de que [como un tsunami] se repita en el futuro cercano», escribió él y sus colegas en un artículo en agosto de 2010.

En los últimos meses su trabajo se enfocaba en poner en marcha un plan de prevención, en el que se incluía repartir mapas  para que la gente identificara las áreas en riesgo.

El doctor Shishikura tenía una cita el 23 de marzo para explicar sus investigaciones a los funcionarios de Fukushima, según The Wall Street Journal.

Muchas vidas podrían haberse salvado, a un costo relativamente bajo, si se hubiera hecho conciencia del peligro. Las personas en las prefecturas de Miyagi y Fukushima sufrieron sismos fuertes, pero la ubicación y magnitud de estos sismos no generaron tsunamis.

Más al norte en la costa oriental, los tsunamis son bien conocidos por los terremotos en 1896 y 1933.

Durante el terremoto de magnitud 9.0 del 11 de marzo, algunas personas se tomaron tiempo para cambiarse de ropa o para hacer llamadas telefónicas, sin tener conciencia del desastre.

«Parece ser casi totalmente desconocido entre el público en general que en los últimos grandes tsunamis se han inundado las zonas de 4.3 kilómetros hacia el interior como resultado de terremotos superiores a una magnitud 8 grados».

Mientras tanto, el equipo del doctor Shishikura se concentra en hacer cálculos aproximados del riesgo que podría tener otra catástrofe, aunque no pueden pasar siglos sin que tenga lugar, dice que «más vale estar atentos».

Masanobu Shishikura ya esperaba el tsunami que asaltó la costa norte de Japón el pasado 11 de marzo.

Es un geólogo de 41 años que desde agosto de 2010 sus investigaciones apuntaban a la posibilidad de que ocurriera un tsunami de grandes magnitudes en Japón.

«El fenómeno ocurrió tal como lo había imaginado», dice el doctor Shishikura.

Sus estudios sobre las capas de la Tierra señalaron que cada 450 a 800 años las placas que chocan en el Pacífico provocan olas que devastan las zonas alrededor de la moderna ciudad de Sendai, en la prefectura de Miyagi, así como en la prefectura de Fukushima.

Tras estudiar la historia geológica de Japón, Shishikura encontró que entre 1300 y 1600 había ocurrido un tsunami en la región que ocurrió el pasado terremoto.

«No podemos negar la posibilidad de que [como un tsunami] se repita en el futuro cercano», escribió él y sus colegas en un artículo en agosto de 2010.

En los últimos meses su trabajo se enfocaba en poner en marcha un plan de prevención, en el que se incluía repartir mapas  para que la gente identificara las áreas en riesgo.

El doctor Shishikura tenía una cita el 23 de marzo para explicar sus investigaciones a los funcionarios de Fukushima, según The Wall Street Journal.

Muchas vidas podrían haberse salvado, a un costo relativamente bajo, si se hubiera hecho conciencia del peligro. Las personas en las prefecturas de Miyagi y Fukushima sufrieron sismos fuertes, pero la ubicación y magnitud de estos sismos no generaron tsunamis.

Más al norte en la costa oriental, los tsunamis son bien conocidos por los terremotos en 1896 y 1933.

Durante el terremoto de magnitud 9.0 del 11 de marzo, algunas personas se tomaron tiempo para cambiarse de ropa o para hacer llamadas telefónicas, sin tener conciencia del desastre.

«Parece ser casi totalmente desconocido entre el público en general que en los últimos grandes tsunamis se han inundado las zonas de 4.3 kilómetros hacia el interior como resultado de terremotos superiores a una magnitud 8 grados».

Mientras tanto, el equipo del doctor Shishikura se concentra en hacer cálculos aproximados del riesgo que podría tener otra catástrofe, aunque no pueden pasar siglos sin que tenga lugar, dice que «más vale estar atentos».

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