Dime como es la relación con tu padre y te diré cómo serás en el amor

Es algo así como “dime qué de padre tuviste y te diré cómo eres en el amor”. No necesariamente es porque busques en tu pareja el reflejo de tu padre, sino porque la relación de ambos determina tu actitud frente al amor.

Para que sea más sencillo de entender y proyectar para tu situación particular, la siguiente guía se basa en cuatro estereotipos de padre.

Padre ausente. Quienes vivieron esta situación son proclives a tomar dos caminos. El primero de ellos es volverse dependientes de la relación amorosa y de su pareja como respuesta a la ausencia de una figura protectora en la niñez. El segundo es no poder mantener relaciones largas porque de pequeños debieron ser más independientes y aprendieron a vivir con menos demostraciones de amor.

Padre estricto. El temor a equivocarse que vivió en la niñez y adolescencia, por los excesivos límites que impuso el progenitor, hacen que de adulto la apertura al amor sea en la misma clave: se tolere el elevado tono de voz, los límites y el control al extremo por parte del otro integrante de la pareja.

Padre inmaduro. Es habitual que al crecer, el hijo quiera cuidar y proteger a todos los que lo rodean y la pareja no es la excepción. Además hay una necesidad de encontrar a quien admirar porque hay un sentimiento de inferioridad.

Padre sobreprotector. Lo más común en este caso es que, con más o menos intención (y con cierta inconsciencia), se intente replicar el modelo y se busque una pareja a la que sobreproteger.