Ecología y economía en los automóviles impulsados por gas natural

Por Fernando Santos Morales

Algunas automotrices en Europa siguen instalando de fábrica, en ciertos vehículos de su portafolio,  sistemas para ser operados por gas natural  alternamente con la gasolina. Incluso en máquinas recientes de inyección directa, el funcionamiento es aún más suave y eficaz en toda circunstancia.

Si adicionalmente montan turbo compresores, algo habitual en ésta época de ‘’downsizing’’ (motores pequeños más económicos y con menos emisiones de CO2 por kilómetro pero potenciados gracias a la presión atmosférica superior  que entregan los turbos), el rendimiento es mejor entregando mayor caballaje y torsión, debido a que el gas natural resiste mucho más la compresión en las cámaras, que la propia gasolina premium o extra,  mucho más costosa.

En tales vehículos el crítico arranque en frío se hace automáticamente con gasolina e igualmente una vez entra el gas y se agota en el recorrido, de manera automática cambia para consumir la gasolina depositada en pequeños tanques. Como ejemplo de amabilidad con el ambiente gracias a que es casi metano siendo un hidrocarburo, el motor 1.4 turbo alimentado de Volkswagen emite 119 gramos de CO2 por kilómetro recorrido con gas natural, mientras que bota al ambiente 155 funcionando con gasolina.

Aunque el gas natural comprimido tiene menos poder energético que la gasolina,  es mucho más barato que el combustible líquido, y la pérdida de rendimiento se compensa con las turbinas, las máquinas de inyección directa con más alta relación de compresión,  y unos desarrollos de cambio más cortos.

Igualmente gracias a que el gas natural no sólo se puede tomar del petróleo sino de ciertos residuos biodegradables, existen más países a los que se les puede comprar y, habiendo mayores posibilidades de negocio, habrá menos posibilidades de conflictos geopolíticos tan asociados al petróleo.

Un depósito moderno de gas natural ocupa 80 litros de maletero – baúl (aproximadamente el espacio de una llanta de repuesto en tamaño normal), va presurizado a más de 3000 PSI (libras por pulgada cuadrada) y en caso de escape, al ser más liviano que el aire se eleva y así,  supera  todos los estándares de seguridad homologados.

En países como Italia y Argentina el gas natural se usa desde hace bastante tiempo sin mayores inconvenientes de seguridad, tal como sucede en Colombia. El empleo de GLP (gas licuado de petróleo)  es relativamente común en los países europeos, pero menos seguro, dado que aunque se almacena a menos presión pero es más pesado que el gas natural y el aire, existe un riesgo mayor en caso de un accidente. Por ese motivo en algunos países su empleo queda prohibido cuando se necesite estacionar en garajes o parqueaderos subterráneos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.