EE.UU. busca tesoros robados para devolverlos a sus propietarios legales

Un sarcófago de madera de hace 3.000 años fue enviado de regreso a Egipto tras una investigación internacional de dos años.

El tesoro cultural puede ser el botín de un ladrón, la carga de un contrabandista. Pero en caso tras caso, esos tesoros se convierten en responsabilidad del gobierno de Estados Unidos, que los devuelve a sus propietarios legales.

Un inspector de aduanas puede plantear preguntas sobre un embarque. Una casa de remates puede mostrarse preocupada por la fuente de un artículo. El Registro de Arte Extraviado, o la Interpol, la organización internacional de policía, pueden preguntarse si un artículo a la venta es algo que ha sido robado. O un residente puede presentarse con algo que estaba en el ático del abuelo. El resultado puede ser una investigación.

«¿Cual es el relato? Cada investigación es un rompecabezas, que uno trata de ordenar», dijo Matthew King, director interino de la Oficina de Asuntos Internacionales, en el Servicio de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE). «Puedo decir que uno nunca llega a completar todo el rompecabezas», agregó.

Cuando se hallan suficientes piezas del rompecabezas el resultado puede ser el decomiso o la entrega de los artefactos, y el arresto o procesamiento de cualquier persona que haya traficado con ellos a sabiendas e ilegalmente. «Hay mucha gente mala que hace negocios con el contrabando de arte, de antigüedades o de artefactos culturales», aseveró King.

En algunos casos el propietario correcto es relativamente fácil de hallar. Los agentes del ICE decomisaron una pistola Luger, modelo Borchardt, a un coleccionista de armas antiguas en Texas, y los expertos de una casa de remates británica confirmaron que se trataba de uno de los dos prototipos de la famosa arma que quedaban de 1898; la pistola había sido robada en 1996. Estados Unidos devolvió la pistola a Suiza en el año 2004.

Sin embargo en algunos casos la víctima de un robo es todo un país. El derecho internacional, incluyendo la trascendental convención de la UNESCO de 1970, está diseñado para proteger la propiedad cultural. Les concede a los estados el derecho a controlar la exportación de partes de su patrimonio arqueológico y cultural para evitar que sean robados. (Los artículos extraídos antes que esas leyes fueran promulgadas no están cubiertos).

Cuando una caja con máscaras de cerámica proveniente del Perú se cayó en un depósito en Cleveland, Ohio, en enero de 2004, los empleados de las instalaciones hallaron que en las máscaras iban ocultas calaveras humanas. Una investigación del ICE determinó que las calaveras, 12 en total, tenían más de 1.100 años, por lo que no había razón para buscar familiares para devolverlas; pero fueron entregadas al embajador peruano Luis Miguel Valdivieso Montaño en una ceremonia realizada en Washington en abril de 2010.

Valdivieso expresó su agradecimiento por la recuperación y la devolución de las calaveras, de las que dijo que «precisan protección y defensa especial de manera que puedan ser aprovechadas, valoradas y utilizadas adecuadamente por los ciudadanos y para pasar a nuestras futuras generaciones».

Otra investigación comenzó en 2008 cuando un agente aduanero de Miami, Florida, tuvo sospechas al examinar un adornado antiguo ataúd egipcio, para convencerse de que no estaba infestado de insectos. Pero también advirtió que el sarcófago vacío no tenía documentación que demostrara que el gobierno egipcio había aprobado su exportación.

Una investigación del ICE demostró que los documentos que iban con el sarcófago eran fraudulentos y que ni el importador ni la empresa española que lo exportó pudieron demostrar su salida legal de Egipto, en cualquier momento que pudiera haber ocurrido. Por ello Estados Unidos decomisó el sarcófago como propiedad importada robada, defendió su caso ante un tribunal y devolvió el sarcófago al gobierno egipcio en marzo de 2010.

En algunas oportunidades el contrabando ocurre a simple vista. Una escultura de 1.800 años de antigüedad, un busto de mármol del emperador romano Marco Aurelio, estaba en la portada de un catálogo de la casa de remates Christie’s en Nueva York, casi 20 años después de que la estatua, junto a otras siete, fueran robadas de un museo en Argelia. La Interpol llamó al ICE cuyos expertos determinaron junto a académicos argelinos la identidad de la estatua. La casa de subastas cooperó plenamente.

«No creo que haya dudas sobre ellos», dijo King al referirse a Christie’s y otras importantes casas de subastas. «Hay muchas cosas en movimiento en Christie’s y en Sotheby´s, y sus nombres, sus reputaciones, están en juego».

En algunos casos el artículo está en manos de una persona inocente, alguien que compró el objeto de una fuente aparentemente legítima, o que la recibió en herencia. «Es posible que uno nunca sea el propietario. Es para eso que están las investigaciones, para determinar ¿cómo es que eso fue a dar al ático del abuelo», dice King.

Cuando personas inocentes acaban con productos robados, dijo King, la tarifa del hallazgo algunas veces puede ayudar a compensar por la pérdida del artículo. Pero en cualquier caso el gobierno tiene la obligación de determinar quién es el propietario legal y devolver el artículo.

Para hacerlo, los investigadores del ICE trabajan con expertos en antigüedades en museos y centros de investigación como la Sociedad Geográfica Nacional, que se hizo cargo del sarcófago egipcio. Algunos investigadores han recibido capacitación en la Universidad de Pensilvania, que tiene un reconocido programa de antropología y museología.

Los investigadores también trabajan con las oficinas de aduanas de otros países, con el FBI y otras agencias de policía, con el Departamento de Estado y con el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos, que tiene a su cargo el marfil y otros materiales de origen animal.

King sostiene que el esfuerzo para decomisar y devolver los artefactos no ha de poner fin a su comercio. «No creo que aplaque la oferta y la demanda. Lo que sí me parece que ocurrirá es que los compradores tendrán mucho más cuidado en creer en la buena fe del vendedor y en la procedencia del artefacto».

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