Ejercicio regular ayuda a la recuperación de pacientes con accidente Cerebrovascular

Según Organización Mundial de Salud (OMS), sólo en 2001, 5,5 millones de personas murieron como consecuencia de accidentes cardiovasculares. De cada 100 pacientes, 10 fallecen de inmediato; 15 en el curso del primer año y 8 en el segundo. En conclusión un  33 por ciento estará muerto dentro de los primeros dos años.

Los pacientes que se han ejercitado regularmente durante toda su vida, tienen menos posibilidades de sufrir un derrame cerebral, y por lo tanto, están en mejores condiciones para enfrentarlo, en comparación con los que rara vez se ejercitaban.

«El ejercicio regular beneficia a las personas que pueden desarrollar un accidente Cerebrovascular «, dice el Neurólogo James Meschia. Según el Dr. Meschia, un nuevo estudio podría ayudar a aclarar si el ejercicio moderado o vigoroso es necesario para mejorar los resultados.

Cada año, en Estados Unidos ocurren unas 780.000 muertes a causa de accidentes cardiovasculares, ubicándose como la tercera causa de mortalidad y en el motivó más grave de discapacidad de acuerdo a los Institutos Nacionales de Salud

En Colombia los accidentes cardiovasculares son la tercera causa de muerte en la población adulta y una de las más importantes de incapacidad funcional.  «Un cerebro que generalmente tiene un buen flujo de sangre y oxígeno a partir de ejercicios aeróbicos, estarán en una mejor posición para compensar los déficits neurológicos causados por un derrame cerebral”.

Un estudio realizado por investigadores en Rochester, Minnesota; la Universidad de Florida y la Universidad de Virginia examinaron los beneficios que el ejercicio extiende más allá de la prevención del accidente cerebrovascular. El estudio fue diseñado para buscar factores de riesgo heredados de accidentes Cerebrovasculares.

Los pacientes que participaron en el estudio fueron tratados por ictus isquémico agudo – el tipo más común de accidente cerebrovascular, que causa la muerte de las células del cerebro debido a las obstrucciones en el flujo sanguíneo a una parte del cerebro.

Los investigadores se enfocaron en un cuestionario que los pacientes completaron, donde se les preguntó sobre la frecuencia de ejercicio antes de sufrir un accidente cerebrovascular, y también, se analizaron  mediciones luego de un derrame cerebral y después de tres meses de ocurrido el evento.

De los 673 pacientes encuestados, el 50,5 por ciento informó que antes de sufrir un accidente cerebrovascular, se ejercitaba menos de una vez a la semana, el 28,5 por ciento se ejercitaba de una a tres veces por semana, y 21 por ciento informó que realizaba actividad física aeróbica más de cuatro veces a la semana.

Así mismo, se analizaron variables como la edad, el sexo, la raza, el peso corporal y el historial médico. Allí, se encontró que el ejercicio no afectó el tamaño o la gravedad de un derrame cerebral. Por su parte, los pacientes tuvieron una mejor puntuación en las pruebas que evaluaron su capacidad para realizar las actividades diarias consideradas para vivir por su cuenta, y determinar si un paciente ha recuperado el funcionamiento normal.

«Podemos deducir que los pacientes que son activos se pueden recuperar con mayor facilidad luego de sufrir un derrame cerebral, con tendencias que apuntan a mejores resultados en tres meses de seguimiento», dice el Dr. Meschia.

Sin embargo, los investigadores no determinaron que «efecto de dosis» del ejercicio se necesita por semana para un mejor funcionamiento. El Estudio Genético de Accidente Cerebrovascular Isquémico fue realizado con el apoyo de una subvención del National Institute of Neurological Disorders and Stroke.

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