El acceso al agua con flúor no sólo previene las caries en los niños sino también beneficia a los ancianos

_44330849_fluor203.jpgDesde hace más de medio siglo se conocen los beneficios de la fluoración del agua potable para la prevención de caries en la población infantil.
Pero hasta ahora no se pensaba que esta estrategia trajera también beneficios para la protección dental de adultos y adultos mayores.
Un nuevo estudio en Estados Unidos, sin embargo, demuestra que quienes más se benefician con el acceso al agua fluorada en la comunidad son las personas mayores de 58 años.
De hecho, aseguran los investigadores de la Escuela de Odontología de la Universidad de Indiana, se benefician mucho más que los niños.
«La mayoría de los estudios sobre el impacto del agua fluorada en el cuidado dental se ha llevado a cabo en niños», dijo el doctor Gerardo Maupomé, quien dirigió la investigación.
«Pero nuestro estudio demuestra que la fluoración del agua comunitaria es una inversión sólida para la gente de todas las edades», agrega el investigador.
Actualmente muchos sistemas municipales en el mundo agregan flúor a sus redes de agua para reducir la prevalencia de caries dental en la población.
En Estados Unidos cerca de 65% de la población tiene acceso a agua fluorada.
La investigación comparó los registros de atención dental de 52.000 niños, adultos y ancianos pertenecientes a un plan de seguro dental en ese país.
«Queríamos determinar si los participantes vivían en una zona con flúor en el agua, y sus probabilidades de que tuvieran mayores o menores necesidades de cuidado dental» dice el doctor Maupomé.
Se compararon tres grupos: quienes vivían en zonas sin flúor en el agua, con fluoración intermitente y con flúor en el agua.
«Encontramos que quienes vivían en una la zona con flúor tenían menos necesidad de atención dental, menos tratamientos como empastes y coronas y menos costos asociados a éstos».
«Y aquellos que vivían sin agua fluorada no sólo tenían mayores costos y más necesidad de tratamientos, sino las diferencias eran mucho más marcadas en los ancianos», afirma el experto.
Hasta ahora sin embargo ha habido desacuerdos en cuanto a los riesgos y beneficios de los programas de fluoración de agua en los adultos mayores.
Algunos estudios afirman que el consumo de flúor puede producir trastornos en el esqueleto, por ejemplo problemas de disminución de la masa ósea.
Según el doctor Maupomé «estos son problemas de percepción equivocada sobre todo entre el público no especialista».
Hay muchas otras cosas, como el cloro en el agua y el yodo en la sal, dice, que se utilizan de manera masiva porque son medidas de salud pública.
«Porque sabemos que en cantidades pequeñas permiten, como sucede con el yodo, prevenir problemas de tiroides en la población con excelentes resultados», afirma el experto.
Se ha dicho también que el flúor es un veneno y un agente tóxico sumamente reactivo.
«Esto es cierto -dice Maupomé- pero es un argumento absurdo porque prácticamente todo, en grandes cantidades es venenoso, como la sal, el potasio, etc.».
«Pero se trata de hacer un manejo racional y cuidadoso de cantidades muy pequeñas de flúor para obtener el mayor beneficio posible de éste», agrega.
El costo, dice el experto, tampoco debería ser un obstáculo ya que por cada dólar que se gasta en fluoración del agua, se ahorra, US$38 en atención dental.
La caries es una de las infecciones más comunes en niños y adolescentes a pesar de ser potencialmente prevenible.
La Organización Mundial de la Salud calcula que unos 5.000 millones de personas en todo el mundo padecen caries dental.
En América Latina la prevalencia de caries en adolescentes es de más de 70%.
Esto se debe principalmente, dicen los expertos, a que es utópico pensar que las familias de menos recursos pueden tener acceso a cuidados dentales al menos dos veces al año.
Y muchos ni siquiera tienen acceso a las redes de agua potable donde pudieran obtener el beneficio del flúor.
«Para estas comunidades -afirma Gerardo Maupomé- lo que se ha hecho es poner el flúor en la sal y esto ha dado muy buenos resultados».
Pero todavía falta convencer a muchos de los beneficios de la fluoración como medida de salud pública.
«Y debemos sobre todo poner más atención en los beneficios potenciales que tendrá esta estrategia entre los adultos mayores», señala Gerardo Maupomé.
 

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