El doctor galo Simon Dray hace posible el ‘lifting’ facial sin bisturí, las famosas del mundo pasan por sus clinicas

Delicado y hábil como un maestro relojero, el doctor galo Simon Dray es todo un referente en el mundo de la belleza. Con la naturalidad como premisa, el secreto de su éxito radica en lograr que a sus pacientes les digan «qué bien te veo», en lugar de «¿qué te has hecho?». Tras casi 18 años al frente de la Clínica Francesa, con sedes en París, Londres, Madrid y Barcelona, el ex médico gerontólogo debe su fama internacional a un protocolo de procedimientos destinados a lograr un ‘lifting’ sin bisturí.

Hermético por naturaleza, el doctor Simon Dray se niega tajantemente a revelar el nombre de sus clientes famosos, aunque nos crucemos con más de uno por los pasillos de su exclusiva clínica madrileña, situada en la milla de oro de la capital, a la que acuden desde personajes del papel ‘couché’ a políticos pasando por distinguidos miembros de la realeza. Es un secreto a voces que la exvedette Norma Duval, la televisiva Carmen Lomana o la ex primera dama francesa Carla Bruni le confían el ‘mantenimiento’ de su rostro.

Asegura con rotundidad que la mujer de Sarkozy, para la que no escatima halagos, «es fantástica, simpática y con un corazón enorme, como su marido», aunque no oculta su tristeza al ser preguntado por el rostro tan artificial que luce en la actualidad: «Me da pena, no es su cara, siempre se ha mantenido perfecta», asegura apenado Dray, que fue sustituido en el cuidado del cutis de la exmodelo por un médico de Milán que se excedió a la hora de poner pómulos. 

Sus tratamientos son también demandados por político, que se agolpan en su sala de espera entre quince y veinte días antes de unas elecciones. En ocasiones, le toca subsanar los errores ajenos: hace un mes una mujer conocida acudió a su consulta con los labios inflamados para rogar a Dray que pusiese remedio al desastre. Se dice, se comenta, se rumorea que su cartera de clientes también la engrosan la famila real saudí, adicta a los tratamientos de belleza más exclusivos.

Cita a las dos de la madrugada

“La gente no es tonta, sabe que los famosos se hacen tratamientos aunque lo nieguen”, asegura Dray, a cuya consulta acudió hace dos semanas una cantante muy famosa ataviada con una peluca negra para no ser reconocida. Sin embargo, salió tan entusiasmada con el resultado obtenido que decidió salir a cara descubierta al terminar su sesión. No todas las celebridades se liberan de ese modo tras pasar por las manos del doctor: la gran mayoría acuden a deshoras para no ser vistas, llegando a pedir, sin éxito, ser atendidas a las dos de la madrugada.

Visiblemente molesto cuando es preguntado sobre los nombres que aparecen en su agenda, insiste en que para él todos sus pacientes son igual de importantes: «cualquier mujer que pase el umbral de mi puerta es tratada como una princesa, sea o no conocida». Preguntado por cuales son los tratamientos más demandados, asegura que él jamás admite que le exijan lo que tiene que hacer, «les valoro y les digo lo que realmente necesitan», una forma de trabajar que le ha obligado a frenar a algún que otro cliente.

Aunque le gusta definirse como «un arquitecto minimalista», el prestigioso periódico Financial Times le apodó recientemente como ‘El hombre de la pistola de oro’, mientras que la revista Cosmopolitan le otorgó la ‘Aguja de oro’. Muchos nombres para el ‘gurú’ de la aguja.

 

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