El excesivo consumo de leche podría causarte daños irreversibles

images (6)Ahora, un estudio realizado por investigadores del Instituto Karolinska y de la Universidad de Uppsala, en Suecia, concluye que un alto consumo de leche -entendido como tres a cuatro vasos diarios de 200 ml cada uno- se asocia con una mayor incidencia de fracturas en mujeres, al tiempo que aumenta la mortalidad de hombres y mujeres.

Las responsables de esto serían la lactosa y la galactosa, azúcares presentes en este alimento, que promueven el envejecimiento humano al aumentar el estrés oxidativo.

Además, favorecen la inflamación que fomenta los problemas cardiovasculares, algo que ayudaría a incrementar la mortalidad.

Los participantes del estudio fueron 61.433 mujeres de 39 a 74 años, y 45.339 hombres, de 45 a 79 años. Ellas fueron seguidas durante un promedio de 20 años y ellos, durante 11.

El lado positivo

Pero no todo son malas noticias para los alimentos lácteos. El estudio destaca que los productos fermentados, como la leche cultivada, el yogur y los quesos, al tener bajo contenido de lactosa, sí protegen contra las fracturas en las mujeres y se asocian a un menor riesgo de mortalidad en ambos sexos.

Los resultados del trabajo, dirigido por el profesor Karl Micha lsson, se publican en la revista British Medical Journal, la que le dedica un editorial al tema, por su relevancia.

El comentario es de la doctora Mary Schooling, de la Universidad de Nueva York, que advierte que debido a que «el consumo de leche podría aumentar globalmente con el desarrollo económico y el aumento del consumo de alimentos de origen animal, el rol de la leche y la mortalidad necesita ser aclarado en forma definitiva».

Sin embargo, los investigadores advierten que el estudio sólo muestra una asociación y no una relación de causa y efecto. Afirman que los resultados «deberían ser interpretados con cautela», y que se necesitan nuevos estudios antes de sacar conclusiones o de hacer recomendaciones nutricionales.

Históricamente, los seres humanos hemos consumido lácteos fermentados y no pasteurizados, como es hoy».

Según explica, estos lácteos tienen un mejor metabolismo de la vitamina D, mejor tolerancia a la proteína de la leche de vaca y producen menos alergias. Además, al modificar su acidez, ciertas proteínas se transforman en compuestos más pequeños (péptidos) que mejoran el trabajo digestivo y del sistema inmune.

Asimismo, los quesos fermentados tienen una grasa que se asocia a una mejor salud cardiovascular y aumentan el colesterol «bueno» o HDL.

Por estas razones, hay un fuerte movimiento que busca volver a los lácteos fermentados, productos cuya oferta es baja en nuestro país.