El Honda Accord es uno de los automóviles más exitosos de la historia

 

Por Fernando Santos Morales

Ser la referencia de una categoría de automóviles por medio de la cual se miden los competidores no es fácil, menos aún cuando se mantiene la posición durante décadas en el reñido segmento de sedanes medianos (que por longitud ya son más grandes que medianos) de marcas comunes no Premium.

El Honda Accord nacido en 1976 y cuya novena generación modelo de 2013 fue recientemente presentada en USA, es una completa suma de virtudes que con el paso del tiempo, de una generación a otra, se han ido mejorando y refinando para mantener su liderazgo.

Entre sus principales cualidades está la proverbial durabilidad y confiabilidad   -entre las mejores y más constantes del mundo automotriz-,   que la compañía imprimió desde la primera generación, motivo por el cual se volvió un punto de referencia en la calidad especialmente en USA, donde las tres automotrices locales estaban lejos de acercarse.

Espacio interior y mucha presencia, especialmente desde la cuarta generación (modelo de 1990) donde su longitud aumentó 12,95 centímetros para medir 4,70 metros, el tamaño al que algunos de sus contrincantes llegaron bastante tiempo después, y cercano al de muchos sedanes familiares medios del siglo XXI, es otra de sus grandes cualidades. La visibilidad es otro de sus puntos fuertes con gran superficie de cristales, que hacen parte del peculiar y moderno diseño de cada lanzamiento.

La tecnología de sus motores viene y se aplica gracias a la gran experiencia de la compañía en el mundo de las competencias a motor como en la fórmula 1, categoría en la que empezó a participar hace más de 40 años. De ahí su excelente fiabilidad, economía de combustible, y bajas emisiones contaminantes.

El refinamiento general del Accord desde la punta hasta la cola, es otra de sus grandes cualidades. Por ejemplo, la suavidad de funcionamiento de sus motores de 4 cilindros que iguala a muchos de 6 y hasta los supera (menos del 15% de los Accord en USA se piden con el extraordinario 6 cilindros en V de 278 caballos y un torque de 34,8 kilogramos/metro), viene dada por la rigidez de la máquina, y los ejes contra rotantes ubicados dentro del bloque de cilindros que Honda emplea desde hace más de 2 décadas.

La comodidad de las sillas, y el buen equipamiento de serie y en opción, a lo que se suman los acabados aparentes y durables que mantienen  el buen aspecto con el ajuste de la cabina al paso de los kilómetros, subrayan una de las mejores relaciones precio – valor de la industria.

 

La reciente generación recuerda, una vez más, porqué ha sido y es un best seller: las dimensiones externas ligeramente reducidas con respecto a su antecesor, no anticipan el amplísimo espacio del habitáculo (que reafirma el eslogan de Honda, máximo espacio para cabina, mínimo para la máquina), los finos, avanzados y deportivos trazos, que lo diferencian claramente de sus adversarios, la perfecta ergonomía   -en gran medida gracias a la habitual excelente posición de manejo como en todas las generaciones-,  con unos claros instrumentos y un tablero muy bonito, son parte de los atributos que los demás quieren imitar.

Se acercan, en unos apenas lo superan, pero ninguno llega a tan equilibrada mezcla de cualidades a la que se une el loable esfuerzo de la compañía nipona por mantener su legendaria  durabilidad que parte de la competencia apenas logra en el último lustro.

Como reconocimientos tecnológicos no del Accord sino de la compañía, pero que se aplican en mayor o menor medida al modelo, debemos recordar que Honda fue la primera del mundo en desarrollar un eficiente sistema de distribución variable (tiempos y cantidad de apertura y cierre de válvulas de admisión y escape variables VTEC) que permitía sacar 160 caballos de un motor 1600 sin turbo (aspirado), hace 24 años, poniendo el ‘listón’ de las rpm ligeramente arriba de las 8000, con excelente consumo de combustible, buen torque en bajas rpm, y absoluta serenidad en marcha mínima;  todo, sin fundirse ni fallar.

En su momento, ni Ferrari había llegado a tan importante avance técnico, pues le llevó algún tiempo lograrlo…dicen que el VTEC nació como una idea que iluminó a uno de los ingenieros al observar un asadero de pollos mientras almorzaba.

Para 2013 la división de lujo Acura de Honda, compitiendo junto a Lexus e Infiniti de Toyota y Nissan respectivamente, y al lado de Mercedes Benz, Audi, BMW, Jaguar y Volvo, lanza el RLX un sedan de 5 metros de longitud, con todo lo que se necesita para seguir siendo exitoso en el segmento cumbre de compañías premium.

Impulsado por un motor 6 cilindros en V de 3,5 litros y 310 caballos, equipa el más avanzado sistema de dirección en las 4 ruedas, controlando electrónica e independientemente cada rueda trasera, una primicia dentro del mundo automotor.

Lo más impresionante es cómo para la nueva generación del Accord modelo 2013, Honda conserva las características que lo hacen legendario, y no sólo trata de mantener esa base de clientes fieles de varias generaciones, sino que cuando parece que todo está concebido en los autos    -incluyendo el diseño externo e interno-,  la marca japonesa lo reinventa una vez más; estoy seguro que la novena generación será otro éxito más en la historia de Honda.

Pocos modelos (el victorioso Volkswagen Beetle o el Porsche 911 con todo el respeto y la distancia que los separan al ser el segundo un deportivo único de lujo, irrompible, con la técnica más avanzada y con medio siglo sobre su espalda) pueden equipararse con el Accord de manera integral, sobresaliendo en todos los apartados pero manteniendo la esencia. Igualmente, muy pocos sedanes de lujo han dejado esa huella  positiva permanente de resistencia y confiabilidad, de principio a fin en cada uno de los modelos, durante casi 40 años.

17.5 millones de Accords vendidos en todo el mundo a lo largo de su vida comercial (es el séptimo auto más vendido de la historia del automóvil superando al Volkswagen Passat y al legendario Ford T) son prueba más que contundente de su éxito. En síntesis, el Honda Accord es uno de esos pocos automóviles que lo tienen casi todo, acercándose a una perfección que no existe en ningún vehículo;  pero casi.

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