El Mercedes Benz que viajó por más de 200 países

63-amg-frontolateral-3El clase G, el auténtico 4X4 de la firma teutona, ha logrado establecer un nuevo récord Guinness al recorrer el mundo durante 25 años seguidos con un solo propietario. Por algo su vida comercial es de las más extensas en la historia de la firma

 

Por Fernando Santos Morales

Es de odios o de amores. Aún Mercedes lo vende porque tiene para quienes hacerlo. Unos se refieren a el como un ‘’cuadrado anacrónico’’, a otros nos gusta. Es cierto que está formado por muchos ángulos rectos desde su primer día, pero la sabiduría de Daimler ha sabido mantenerlo en vigencia no sólo retocando la imagen con trazos sabios modificados sutilmente, sino con las extensiones en los pasos de rueda.
Está al día en todo lo que tiene cualquier Mercedes en la actualidad y más. Hasta versión AMG con todos los ‘’gadgets’’ y los motores más grandes y potentes, se ofrecen para un grupo de clientes pequeño pero que raya en lo fanático.
La esencia de hoy tiene que ver con un clase G no último modelo (gran parte del mérito radica en esto) si no del primer año de producción, 1979, (están celebrando los 35 años del modelo) que ya con 10 años de uso fue comprado por el aventurero dueño y su esposa, para empezar a viajar por todo el planeta.
Se hicieron ¡900.000! kilómetros viajando por 215 países, donde la durabilidad del G brillo, terminando con el chasís en muy buenas condiciones, tal como están el motor, la caja, y las transmisiones o diferenciales, totalmente originales.
Salvo porque se cambiaron los amortiguadores y muelles por unos más resistentes para cargar 500 kilos de peso extra por encima del autorizado durante casi todo el tiempo, el G 300 es todo original.
Un recorrido equivalente a 22 vueltas a la tierra que los llevó desde el famoso valle de la muerte junto al mar muerto con 150 metros por debajo del nivel del mar, hasta el campo base del Everest con 5200 metros de altura. Soportó temperaturas de casi 30 grados bajo cero, y más de 50 en Australia.
La durabilidad es innegable, pero nos deja con la boca abierta cuando sabemos que fueron 88 los modestos caballos entregados por el antiguo diesel de 5 cilindros (a altas 4400 rpm, muy destacable en su momento), los que impulsaron a éste monstruo cercano a las 2 toneladas…
Todo, con un torque de 17,5 kgm a bajas 2400, el que entrega un gasolina como el del Civic o el Cruze: definitivamente increíble llegar a tierras de nieves perpetuas con ese motor. El actual G viene con tracción integral permanente desde 1990, y el motor más pequeño en la oferta es el poderoso turbodiésel de 3 litros. Al principio de la lista están los 5.5 y 6 litros que con 2 turbos producen 544 y 612 caballos respectivamente.
El Clase G es una extraña mezcla de fortaleza como 4X4, y está lleno de lujo y tecnología, lo esperado en un Mercedes contemporáneo; no quedan rezagadas la seguridad, prestaciones (en línea recta, poco en curvas donde la masa y altura se oponen a la estabilidad y a las cortas distancias de frenado) consumo y emisiones de CO2 estratosféricas, en parte por el gigantesco tanque de combustible que deja una marca en las cuentas de los propietarios con casi ¡26¡ galones.
El gasto de gasolina es un atentado contra el medio ambiente, por debajo casi hasta de los 15 kilómetros por galón en los de 8 y 12 cilindros respectivos que los impulsan rápidamente (caballos abundantes para mover las 2.5 toneladas de peso) mientras el mal coeficiente aerodinámico de 0,54 -muy entendible para un 4X4 con semejante tamaño y altura sobre el piso-, se deja notar más allá de los 150 – 160 de velocidad.
Seguramente todo pasará desapercibido para los felices dueños que quieran sentir el poder acelerando, o trepando casi por cualquier prospecto de camino. El legendario G, con 35 años de vida, se niega a morir tal como sucede con otros pocos hitos del automovilismo, donde el mítico Porsche 911 llega a la mente.
Por eso la proeza de acumular 900.000 kilómetros por todo el mundo con modestos 88 caballos sin romperse, tenía que terminar sus días con el orgullo de ser recibido para siempre en el museo de Mercedes Benz.