El modo en que duerme una persona revela que tan arriesgada es

Una mujer del estudio durmiendo. (Foto: © Social Neuro Lab / UniBE)

Cada día tomamos innumerables decisiones en las que asumimos diferentes riesgos: al conducir un vehículo, al comprar productos o servicios y en nuestro comportamiento sexual, por ejemplo. La propensión al riesgo varía de un individuo a otro.

Un equipo que incluye a las investigadoras Daria Knoch, Lorena Gianotti y Mirjam Studler, las tres de la Universidad de Berna (UniBE) en Suiza, ha demostrado que ciertas pautas de sueño de la persona se correlacionan con su propensión a asumir riesgos.

El equipo de investigación examinó a 54 personas sin trastornos del sueño. Todas ellas solían dormir cada noche entre 7 y 8 horas.

Al dormir, experimentamos dos estados diferenciados de sueño: la fase de sueño de ondas lentas (durante la cual no solemos soñar) y la fase descrita como sueño de movimientos oculares rápidos (sueño REM por sus siglas en inglés) durante la cual típicamente soñamos.

Knoch y sus colegas comprobaron concretamente que los sujetos de estudio que al dormir tenían una menor actividad de ondas lentas en su corteza prefrontal derecha solían mostrar una mayor propensión a arriesgarse que los individuos con más actividad de ondas lentas. Entre otras funciones, esta región del cerebro es importante para controlar nuestros impulsos.

La fase de sueño de ondas lentas tiene utilidades regenerativas y una duración adecuada es señal de que se duerme bien, con los consiguientes efectos positivos sobre la salud.

La distribución topográfica de las ondas lentas en el cerebro es muy individual y estable en el tiempo; esto significa que cada individuo tiene su propio perfil neuronal de sueño.

La propensión a asumir riesgos de cada sujeto de estudio se puso de manifiesto mediante un videojuego en el que los participantes podían ganar dinero real. Para obtener el dinero: los participantes tenían que decidir hasta dónde conducir un coche sabiendo que en algún momento aparecería un muro contra el cual el auto chocaría. Cada metro conducido les hacía ganar más dinero, pero también aumentaba el riesgo de colisión.

El estudio se titula “Local slow-wave activity over the right prefrontal cortex reveals individual risk preferences”. Y se publica en la revista académica NeuroImage.