El moho ayudará a mejorar el diseño los sistemas de comunicación

Científicos japoneses y británicos descubrieron que estos hongos crecen en un sistema de redes casi idéntico al sistema ferroviario de Tokio.

Y su estrategia de crecimiento es tan eficiente, que se basarán en ella para diseñar «redes de comunicación inspiradas biológicamente», afirma la investigación publicada en la revista Science.

Los científicos esperan que el moho les ayude a mejorar los sistemas tecnológicos, desde el diseño de computadoras más robustas hasta redes de comunicación inalámbrica más eficientes.

Los investigadores de las universidades de Oxford en Inglaterra, y de Hokkaido en Japón, incorporaron la estrategia de crecimiento del Physarum polycephalum, un moho gelatinoso, en una fórmula matemática.

Cuando se alimentan y crecen, las células únicas del moho se fusionan y propagan en una red.

Para comprobar su estrategia de crecimiento los científicos llevaron a cabo un experimento en el que colocaron hojuelas de roble en una superficie mojada en sitios que correspondían, en un mapa, a las ciudades que rodean a Tokio.

En el centro colocaron al Physarum polycephalum y permitieron que el hongo creciera desde el centro hacia afuera.

A medida que crecía, los científicos observaron que el moho se autoorganizaba y extendía en una red alrededor del alimento en un sistema muy similar a la red ferroviaria que conecta a Tokio con las ciudades que la rodean.

Posteriormente los científicos convirtieron esta estrategia de crecimiento en una fórmula matemática.

Y afirman que este modelo podría ofrecer la base para mejorar la eficiencia e incluso disminuir el costo de las llamadas «redes autoorganizadas», que son sistemas que no están controlados centralmente, como los de computación y comunicación móvil.

«Algunos organismos crecen en forma de redes interconectadas como parte de su estrategia normal de forraje para descubrir y explotar nuevos recursos», explica el doctor Atushi Tero, de la Universidad de Hokkaido.

«El Physarum es un organismo grande y unicelular que busca alimento en fuentes distribuidas de forma irregular. Y puede encontrar el camino más corto a través de un laberinto o conectar diferentes variedades de fuentes de alimento de forma eficiente y con un alto grado de tolerancia a errores o desconexión accidental», expresa.

Tal como explicó otro de los científicos que participó en el proyecto, el doctor Mark Fricker de la Universidad de Oxford, la idea de utilizar hongos de esta forma surgió de Toshiyuki Nakagaki, investigador de la Universidad de Hokkaido.

Hace una década el doctor Nakagaki demostró que el moho era capaz de encontrar el rumbo en un laberinto de forma muy eficiente.

«Toshiyuki ha estado trabajando con moho intentando que el hongo resuelva todo tipo de problemas», dice el doctor Fricker.

«Y ha logrado ampliar ese trabajo y demostrar que los hongos son capaces de formar redes robustas».

El profesor Wolfang Marwan, de la Universidad Otto von Guericke, en Alemania -quien no participó en la investigación- cree que este estudio podría ser muy importante en el futuro.

«El estudio ofrece un ejemplo fascinante y convincente de que los modelos matemáticos inspirados biológicamente puede conducir a algoritmos nuevos y altamente eficientes -dice el experto- para aplicaciones en campos como la ciencia computacional».

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.