El museo La Tertulia de Cali es el prorotagonista del Calendario Propal 2008

01-portada.jpgCada año, la empresa colombiana Productora de Papeles S.A. PROPAL, ha hecho un reconocimiento al talento, dedicación y profesionalismo de pintores colombianos tanto de maestros reconocidos,  como de  nuevas generaciones.
Este año en su Calendario # 46,  la compañía papelera dedica sus páginas al Museo La Tertulia de Cali destacando 12 obras de su colección permanente, creadas en diversas épocas por importantes artistas colombianos.
“Elegimos para el Calendario Propal 2008,  a  la Tertulia, el Museo de Arte Moderno por excelencia donde han desfilado las obras de los artistas colombianos más significativos del siglo XX y comienzos del XXI, intercalados con los nombres más prestigiosos del arte latinoamericano e internacional, y por ser este considerado como una institución insignia de la cultura no solo de Cali ni del Valle, sino del país”,  comenta Eduardo Serrano, curador.
El Museo fue inaugurado en 1962 y cuenta actualmente con una gran Sala de Exposición con más de 300 obras de artistas nacionales e internacionales. También tiene una Cinemateca, una  Sala de Exposiciones Itinerantes, el Teatro al Aire Libre y el Sótano, el Taller de Artes Gráficas, el Taller de Restauración, un Salón Auditorio para Conferencias, apartamentos para artistas y una pequeña tienda de arte.
“Cuando las directivas de Propal nos propusieron hacer el Calendario 2008 con obras del museo fue una excelente noticia para nosotros ya que La Tertulia está pasando por su mejor momento debido a que estamos trabajando para entregar en el mes de marzo próximo un montaje de 280 obras de manera permanente en las salas nuevas del museo. Entonces,  es una feliz coincidencia estas dos buenas noticias, nuestra exposición y poder estar en el Calendario Propal 2008 el cual es tan reconocido a nivel nacional”, comenta María Paula Alvarez directora del Museo.
El Calendario 2008 tiene  obras de distintas generaciones  correspondientes  a los maestros Enrique Grau, David Manzur, Lucy Tejada, Maria Thereza Negreiros, Santiago Cárdenas, Juan Camilo Uribe, Oscar Muñoz, Cristina Llano, Carlos Salas, Bibiana Vélez, Nancy Friedemann y Carlos Jacanamijoy.
“Todas las obras elegidas han sido consideradas por críticos y curadores como piezas de gran significación dentro de la colección del Museo y en la escena artística de las últimas décadas”, comenta Serrano.

Mes a Mes

Homenaje a una Reliquia, la pintura del maestro Grau, es un óleo de 1957 de tema religioso, una pintura que, aunque figurativa, se orienta hacia la representación de ascendencia cubista, como lo revela su disposición geométrica y los diversos planos en que se halla concebido el espacio.

Metamorfosis de Antonio Morales en San Jorge a la Luz de la Luna de David Manzur, es un pastel sobre papel realizado en 1987, tratándose de un paraje imaginario, lo cual, sumado al hecho de que el personaje aparezca sin rostro, incrementa el misterio de la escena y le otorga cierta carácter onírico, surrealista.

Color de Rosa producida por Lucy Tejada en 1968 es una alegoría de la paz, como puede deducirse del rostro sereno e inocente del personaje, de la rosa que sostiene en las manos, de la paloma que aparece en otro segmento de esta pintura, y de los escritos de los periódicos pegados en la parte inferior en los cuales se subraya la palabra paz.

Selva No 2, es un óleo sobre lienzo realizado por Maria Thereza Negreiros en 1980 el cual hace parte de su conocida serie Amazonía  una evocación del paisaje de esa región a través del color, pero la obra es abstracta, sin detalles ni sugerencias formales.

La Caja de Cartón es un óleo sobre tela ejecutado por Santiago Cárdenas en 1981 el cual es un excelente ejemplo del ilusionismo que ha alcanzado su trabajo en varios períodos de su producción.

Homenaje al Año Internacional del Niño es un collage realizado en 1980 por Juan Camilo Uribe, un artista recientemente fallecido que realizó buena parte de su obra a partir de estampas populares las cuales ordenaba y recortaba empleando la repetición –un eficaz recurso del arte Pop- para armar composiciones que, además de aludir al acontecer contemporáneo, ponen de presente un agudo sentido del humor.

De la Serie Pinturas de Agua es un trabajo realizado por Oscar Muñoz en 1985 en acrílico sobre plástico en el cual el artista continúa el énfasis realista de sus primeras obras en las cuales representaba ámbitos de inquilinatos con un fuerte acento en los efectos de la luz.

El último rincón es una pintura en acrílico sobre lienzo de Cristina Llano realizada en 1989 en la cual la artista insiste en su temática referida a distintos aspectos de la condición humana, y en tipificar distintas actitudes de las relaciones entre el hombre y la mujer. Sus imágenes crudas y punzantes se imponen gracias a la angulosidad de las figuras, las distorsiones de la perspectiva, la aplicación gestual del acrílico y el colorido fuerte y estridente.

Cuadro No 7, es la séptima de doce pinturas realizadas por Carlos Salas en 1993 en técnica mixta sobre lienzo y madera. En esta obra, como en gran parte de su producción, se combina la geometría con áreas imprecisas en un libre y estimulante juego entre la racionalidad y la intuición

Misterios Gloriosos, Gozosos y Dolorosos es una pintura de Bibiana Vélez realizada en 1986 en vinilo y óleo sobre lienzo en la cual puede reconocerse su intención de hacer del mar, de la luz y de su condición de mujer los principales protagonistas de su obra. Su pintura se ha caracterizado por tener en cuenta la curvatura de la tierra que alcanza a percibirse en el horizonte marino, y por la transparencia de pigmentos azulados que permiten entrever el fondo arenoso del océano.

Vade Retro, un acrílico sobre tela de Nancy Friedemann realizado en 1987, es una pintura que hace parte de una serie de animales domésticos representados por la artista sobre baldosas y tapetes que animan la imagen con patrones y arabescos de vistoso y colorido diseño.

Objetos que Deslumbran es el título del óleo sobre lienzo ejecutado por Carlos Jacanamijoy en 1994 en el cual plasma una visión poética de la selva. Una flor aparece en el centro de la pintura de la cual irradian brochazos y sugerencias de hojas,  bejucos y follaje. Se trata de un trabajo con una importante carga cultural que resume las apreciaciones, mitos y sabiduría de la cultura Inga a la cual pertenece el artista.
 

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